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Me ligué a un yihadista asesino, y ahora pago con mi miedo

El testimonio en primera persona de una joven captada por el Estado Islámico

—¡Escúchame! Te quiero como jamás he querido a nadie. No puedo imaginarte lejos de mí ni un día más, en medio de todo ese vicio que te rodea. Yo te protegeré. Yo te alejaré de todos los demonios del mundo. Cuando te reúnas conmigo, tú misma te maravillarás de este paraíso.

Piensa en tu idea de paraíso, intenta ponerle cara a ese lugar maravilloso que se evoca en las líneas de arriba, y no acertarás. Nunca.

Mélodie sabía bien de qué paraíso le hablaban. Y sentía que aquel era un paraíso obsceno, sangriento. Un lugar al que no estaba dispuesta a volar por miedo. Aunque tampoco hubiera podido volar de ninguna manera...

Porque Mélodie, en realidad, no existe.

Pocos días antes de tener esa conversación, la protagonista de esta historia había conocido a un hombre a través de Facebook. Es el signo de los tiempos. Chico mira perfil. Chica gusta a chico. Chico bombardea a mensajes hasta que chica responde.

De los primeros contactos por mensajería habían pasado a Skype. Se habían visto las caras apenas una decena de veces, siempre a través de la pantalla. Y sin embargo, ahí estaba él, llenándose la boca con palabras de amor y promesas de una vida mejor.

—Aquí las personas se quieren y se respetan. Formamos una gran familia, en la que ya tienes tu sitio. ¡Todo el mundo está esperándote! Si supieras lo felices que son las mujeres con nosotros... Antes estaban como tú. Perdidas. Estoy impaciente por que llegues. ¡Mélodie, esposa mía! Date prisa, te espero.  

                                                                                                           Abu Bilel

Nuestra joven se siente de repente confusa, pero también querida. Se siente útil. Buscaba sentido a su vida, y cree haberlo encontrado. Además está la aventura, la excitación de lanzarse a lo desconocido...

Intento entender qué herida se les ha hecho tan profunda como para hacer suya esa causa hasta el punto de dejarlo todo y marcharse a matar

Ahora lo entiende. Mélodie comprende por qué adolescentes como Shamima Begum, Kadiza Sultana y Amira Abase decidieron plantarse en Gatwick con sus fulares coloridos y sus vaqueros skinny con la intención de volar hasta Siria para vivir una vida al servicio de ISIS.

Ella podría haber sido la siguiente. Pero sucede que ella es otro. Mélodie es una persona ficticia, un avatar virtual nacido con una única intención: empaparse del mundo yihadista.

Observando los resortes de la 'yihad virtual'

Viajamos hasta la primavera de 2014. Anna Erelle es una periodista  en la treintena que vive y trabaja en París. En los últimos años ha investigado sobre las desviaciones del islam radical y desde hace algún tiempo intenta indagar en las costumbres de algunos yihadistas europeos del Estado Islámico.

"Aunque los casos que se suceden son muy parecidos, en cada ocasión intento entender qué herida se les ha hecho tan profunda como para hacer suya esa causa hasta el punto de dejarlo todo y marcharse a matar y desafiar a la muerte".

Aquel desconocido le está pidiendo a Mélodie que borre su pasado y se reúna con él en "el país más sangriento del mundo"

Hace tiempo que Erelle existe en Facebook con una cuenta ficticia. En esa realidad paralela ella es Mélodie, una joven veinteañera recién convertida al islam.

Ese disfraz le sirve para seguir la pista de un centenar de "amigos" atraídos por la propaganda islamista.

Tras el supuesto anonimato de las redes sociales, esos jóvenes expresan públicamente sus puntos de vista más radicales y comparten ideas sobre sus proyectos macabros.

Algunos llaman al asesinato. Otros incitan a la yihad.

Infographic: Where are ISIS supporters tweeting from? | Statista

Erelle observa y trata de entender lo que les mueve. Nunca participa en la conversación, pero a veces sí comparte cosas en su muro.

Un viernes de abril, en uno de sus paseos por internet, la periodista se queda clavada frente a un vídeo de un yihadista francés. El hombre, de unos treinta y cinco años, se presenta como Abu Bilel. En el vídeo aparece vestido con ropas militares y va repasando las cosas que guarda en su vehículo 4x4. Entre ellas, una ametralladora Uzi y "una M16 robada a un marine en Irak".

Mélodie decide compartir el vídeo. Ella aspira a entender los resortes de la 'yihad virtual' y tiene que dar la impresión de que es una de ellos. Pocos minutos después, Mélodie recibe tres mensajes privados... de un tal Abu Bilel.

"La situación es surrealista. Son las diez de la noche de un viernes de primavera, estoy sentada en el sofá, en mi pequeño piso parisino, y justo cuando estoy pensando en cómo seguir con mis investigaciones sobre este tema, un terrorista francés me escribe desde Siria".

Demasiado bonito para dejarlo escapar.

Bilel es miembro del aparato de reclutamiento del Estado Islámico y el hombre de confianza francés de Abou Bakr al-Baghdadi, el jefe del Estado Islámico

Una joven occidental en el corazón del Estado Islámico

Erell decide seguirle el juego a Bilel. Con anterioridad ya había tenido ocasión de entrevistar a otros muyahidines, pero presiente que su nuevo amigo es distinto.

Bilel es directo y dirige. En su primer contacto, él ya habla de hégira. Aquel desconocido le está pidiendo a Mélodie, de la que nada sabe aparte de que se ha convertido al islam, que borre su pasado y se reúna con él en "el país más sangriento del mundo", en palabras de la autora. "Hay decenas de europeas que lo hacen todas las semanas", le dice.

Erell da cuerda a su interlocutor. Las comunicaciones entre ambos se intensifican. Ella pasa las noches charlando con él vía Skype, fingiendo ser una joven musulmana confusa que ve con buenos ojos la posibilidad de hacer la yihad en Siria, mientras por las mañana se dedica a contrastar los datos que "su enamorado" menciona en sus citas virtuales.

Sus conversaciones son una mezcla de preguntas cruzadas, halagos, adoctrinamiento religioso y expresiones de barbarie en las que no faltan las loas a la muerte de infieles

Pronto descubre que su hombre no es un cualquiera. A través de otro miembro del Estado Islámico que ejerce como agregado de prensa de la organización radical, Erelle confirma que Bilel, nacido en la localidad francesa de Roubaix, es miembro del aparato de reclutamiento del Estado Islámico y el hombre de confianza francés de Abou Bakr al-Baghdadi, el jefe del Estado Islámico, aquel a quien la revista Time designó 'el hombre más peligroso del mundo' el año pasado.

                                                                               Abou Bakr al-Baghadadi

Bilel, un terrorista que presume de sus matanzas en nombre de Alá y del islam "puro" mientras usa gafas Ray-Ban y zapatillas Nike de última generación, ha decidido, de manera unilateral y en apenas dos días, que Mélodie va a ser su esposa.

Él la espera en Raqqa, en Siria. Sólo allí, viviendo bajo el dictado de la sharía, Mélodie podrá ser una buena musulmana a ojos de ISIS.

Bilel se muestra firme y convincente. Sus conversaciones son una mezcla de preguntas cruzadas, halagos, adoctrinamiento religioso, flirteos y expresiones de barbarie en las que no faltan las loas a la muerte de infieles y las fotos de cadáveres decapitados.  

—¿Puedo preguntarte por tu trabajo? —se interesa Mélodie.

—Matar a gente —responde él.

—¿Tu trabajo es matar a gente? ¿Eso es un trabajo?

—Pues sí. ¿Qué te crees? Trabajo muy duro.

—¿Matas a infieles?

—Sí. También a traidores y a cualquiera que quiera impedir que el islam domine el mundo.

Así de claro se expresa Bilel ante la que considera su prometida. "Puedes matar, siempre y cuando arranques del mundo una vida que no respete a Alá", le dice.

Él quiere a Mélodie a su lado en Raqqa, el corazón del Estado Islámico. Allí se aplica la sharía de forma estricta, y sin embargo Bilel habla de una vida bonita, y sobre todo muy libre, con sus cines, sus restaurantes y sus tiendas para salir de compras.

Algunas informaciones dieron por muerto a Abu Bilel el año pasado. Sin embargo, sigue clasificado como 'vivo' por los servicios de seguridad franceses

Ya ha buscado casa para ambos e incluso ha formalizado su casamiento de forma legal en Siria. Tan pronto como Mélodie ponga un pie en territorio sirio, su matrimonio se hará efectivo. Un matrimonio al que ella no ha accedido en ningún momento.

Erell decidió parar su investigación justo el día en el que debería haber cogido un avión desde Amsterdam rumbo a Estambul. Desde allí debía volar a Urfa, ciudad turca controlada por el Estado Islámico. Luego sólo quedaba pasar la frontera para unirse a Bilel y su visión radical del islam. "Ir allí hubiera sido suicida", explica.

La periodista tenía bastante. Había experimentado en carne propia los mecanismos de captación de yihadistas extranjeros a través de las redes sociales. Yihadistas jóvenes que llegan cada semana por decenas a Siria e Irak desde todos los rincones del mundo.

Gráfico elaborado por The Economist según datos disponibles en septiembre de 2014

Anna Erelle también un nombre ficticio. El elegido por nuestra protagonista para relatar la experiencia de su trato con Bilel y otras gentes de su entorno en En la piel de una yihadista, un libro que aporta luz sobre un problema real y de plena vigencia.

Su aventura periodística duró apenas un mes, pero las consecuencias de su relato tardarán en desaparecer.

"Ni por un segundo imagino que seis meses después, en el momento en el que escribo este libro, Abu Bilel seguirá teniendo graves consecuencias en mi vida".

El Estado Islámico ha proclamado una fatwa llamando a la muerte de Erelle

El mayo de 2014, pocos días después de que Erelle decidiera hacer desaparecer a Mélodie, un tweet de David Thomson, un reputado periodista de Radio France Internationale, dio por muerto a Abu Bilel. Supuestamente habría fallecido en una emboscada orquestada por miembros de Jabhat al-Nusra, organización terrorista asociada a Al Qaeda. Sin embargo, Abu Bilel al-Firansi sigue a día de hoy clasificado como 'vivo' por los servicios de seguridad franceses.

Erelle asegura que existe un vídeo con una foto suya circulando por Internet en el que se llama a su asesinato. El Estado Islámico ha proclamado una fatwa amenzándola de muerte.

Actualmente, la periodista vive en el anonimato, bajo protección del Ministerio del Interior francés.

Es lo que tiene dejar "plantado en el altar" a un fanático religioso de una de las organizaciones más sanguinarias del mundo.

El fundamentalismo es siempre una falsificación de las religiones. Es, por tanto, la adulteración de un negocio basado en el miedo

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