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Los emojis que podían salvar el planeta

PETA toma el testigo del videoclip que John Michael Boling creó para Oneohtrix Point Never en un spot que, muy probablemente, te dejará K.O.

Todo empezó con un meme, o con una broma inocente. En algún momento pasado hubo un internauta anónimo que quiso demostrar hasta qué punto podía prescindirse del lenguaje tradicional, y se fijó un reto: traducir al idioma de los emoticonos letras de canciones. Por ejemplo, ¿cómo se canta en emoticono la letra del Príncipe de Bel-Air? Una solución podría ser ésta:

Incluso hubo quien trató de registrar estas traducciones en tumblrs como emoji Lyrics. Pero lo que empezó siendo un chiste del folklore digital, luego tomó una dimensión mucho más honda.

A finales de 2013 aparecía en YouTube lo que estaba llamado a convertirse en una obra maestra de nuestro tiempo: “Boring Angel”, el tema de Oneohtrix Point Never interpretado visualmente por John Michael Boling. El relato de Boling ofrecía cuatro minutos de expresionismo minimalista basado en el lenguaje de los emojis. Allí, lo que empezaba con una cara de póker (:-|) que bien podría servir como espejo del espectador intrigado —“¿qué intentará decirme todo esto?”—, pronto se precipitaba hacia un torrente emocional. Primero de celebración; después de hundimiento. Boling narraba una especie de tragedia griega revisitada, haciéndose valer apenas de un montón de emojis y una banda sonora. Su vigor comunicativo es extraordinario.

Del folk digital a la tragedia griega, y de ahí al mainstream y a la política

Los imitadores de Boling no tardarían en surgir. A las pocas semanas, Jesse Hill publicaba una versión no oficial de “Drunk in Love”, el tema de Beyoncé y Jay-Z.

Vídeo

Beyoncé (feat. Jay-Z) "Drunk in Love" Unofficial Emoji Video from JESSE HILL on Vimeo.

La propuesta de OPN descansaba en una sola premisa: cuantos menos recursos haya, mejor. En este sentido la versión de Hill resultaba mucho menos refinada que la primera, pues si Boling recurría a una dicción poética y abstracta, su discípulo iba al grano. Sin metáforas. A fin de cuentas, ¿cómo se traduce a lenguaje emoji “drunk in love” si no es con el emoticono de la jarra de cerveza y un corazón?

La última vuelta sobre el recurso llegaba hace un par de días de la mano de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales), en un anuncio dirigido por la agencia BPG. Como en “Boring Angel”, el resultado vuelve a ser turbador. Aunque esta vez la obra no habla tanto de tragedias existenciales, como de aquella otra que los humanos producen al mundo. “La crueldad que los animales sufren por la moda va más allá de las palabras”, dice su eslogan:

Sin duda, el video es una lección para los apocalípticos digitales: una vez más, la experiencia demuestra que las ideas permanecen, aunque los lenguajes se transformen. Asimismo da buena cuenta de las mejores dinámicas en Internet: lo que empezó como meme, acabó como mensaje político implacable. Puede entonces que la plaga de gatos que domina Internet sea más positiva de lo que creemos.

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