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El embriagador efecto de vestir la silueta femenina solo con luz

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El fotógrafo Dani Oliver firma una serie fotográfica de retratos luminosos que exponen la sensualidad femenina de una forma única

Margaryta Yakovenko

11 Mayo 2016 19:35

Mujeres convertidas en pintura, escultura, obra de arte. Mujeres inmortalizadas entre alientos de vanguardia, cubismo y psicodelia mientras el color y los haces de luz recorren sus cuerpos, se estancan en sus curvas, anidan en sus pechos.



El fotógrafo residente en París Dani Oliver ha creado una serie de retratos de desnudos que "no han sido disparados nunca antes". En ellos, la figura femenina aparece más radiante que nunca, bañada por patrones geométricos.



Los cuerpos recogen la luz al tiempo que son captadas por la cámara oscura, en medio de una negrura tan intensa que parece el vacío sideral. Suspendidas en ese vacío, ellas brillan como los astros.



Cuerpos celestes, bellos y magnánimos, de un esplendor infinito que acogen y atraen. Cuerpos que recuerdan a diosas sensuales, etéreas e inmaculadas a partes iguales. Que son monumento y urnas al mismo tiempo.



Sus figuras maleables parecen moverse aún estando quietas, moldean el ambiente con la reverberación de la luminiscencia mientras nos recuerdan, inequivocablemente, que no es la luz la que las cubre; ellas son la llama y el resplandor.



Ellas son el fulgor de la juventud, la piel tersa, el reflejo de la vida.



Oliver, comenzó a trabajar con proyecciones de luz hace unos ocho años y ha estado refinando el proceso desde entonces.



Sus diseños, creados por él mismo y casi siempre abstractos, se construyen para adaptarse perfectamente a la silueta de cada mujer. Son únicos al igual que los rasgos y los cuerpos son irrepetibles.



El resultado de su obra consigue una sensación de virtualidad que parece sacada de un mundo paralelo. Un mundo en el que la fascinación extirpa lo ordinario, y en el que el eterno femenino se convierte en principio y final de todo.



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