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Esta es la editora más agresiva de toda la prensa tecnológica

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Su revista, 'Model View Culture', desenmascara el discurso patriarcal que se oculta en Silicon Valley

Leticia García

10 Julio 2014 16:33

"Odio a los inversores de las start ups. Son autocomplacientes y creen que nadie se da cuenta de la mierda en la que están metidos. Cerdos corruptos y mentirosos". "Lo de la carencia de talento es una gran mentira creada por los directivos de las empresas tecnológicas. Mirad el nivel de diversidad de sus plantillas y entenderéis a qué me refiero". "Podría escribirme la gran novela de la literatura americana en el tiempo que vosotros estáis malgastando en joderme".

La autora de estos tweets no es una troll profesional (o no sólo), sino la editora de una revista que, en sólo un año de vida, ha logrado mantenerse y pagar a su plantilla gracias al apoyo de sus suscriptores.

Shanley Kane tiene una misión: denunciar el patriarcado que Silicon Valley oculta bajo discursos sobre meritocracia, salarios igualitarios e historias de superación personal. Su medio se llama Model View Culture, un juego de palabras que alude el patrón de desarrollo de software Model View Controller. Kane pretende hacer crítica de la cultura tecnológica, analizar sus estructuras de poder subyacentes y desvelar cómo estas se propagan gracias a la prensa especializada.

Lo está consiguiendo. Y de qué manera.

Muchas periodistas especializadas en tecnología han decidido colaborar en su medio porque, según apuntan desde la revista Fast Company, "las mujeres que escriben en las páginas de tecnología tienen que enfrentarse al acoso y los insultos cuando tratan temas relacionados con el feminismo".

Los textos que denuncian la falta de diversidad en Silicon Valley no le sirven a Shanley. Siempre acaban publicándose al lado de alabanzas enloquecidas a nuevas aplicaciones o perfiles que no se cuestionan el funcionamiento de las nuevas empresas. Considera que la prensa especializada en tecnología "funciona como un tabloide amarillista que sólo sirve para promocionar a las start-ups de la zona y a sus inversores de forma acrítica".

Para Shanley, el best seller Lean In: Women, work and the will to lead que escribió la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, tampoco sirve abslutamente para nada. Y lo deja claro en el tercer número de su revista, elocuentemente titulado Lean Out (en castellano, algo así como 'no te empeñes'), y en el que desenmascara las contradicciones del discurso sobre el liderazgo femenino en la meca de la tecnología.

Tampoco tiene buenas palabras para las asociaciones de mujeres que buscan un trato igualitario y meritocrático en la tecnología. "Son apolíticas y poco arriesgadas, mansas y, por lo tanto, poco efectivas. Su mensaje es algo así como: 'organicemos una cena con vino y queso para mujeres del sector y hagamos networking'. Eso no cambia el sistema", le cuenta a la escritora Elizabeth Spiers en Medium.

Es, precisamente, el largo perfil que Spiers ha escrito sobre esta activista el que ha logrado que su causa se conozca más allá del sector tecnológico. Aunque quizá no por su contenido ideológico, sino por su forma de manifestarlo:

"La última vez que hablé con Shanley fue por email. Me dijo: 'Déjame en paz de una puta vez y no vuelvas a contactar conmigo'. Después pidió en Twitter durante dos días enteros que dejara de acosarla a ella, a sus amigos y a su familia".

Así comienza el texto que está empezando a darle fama. La autora cuenta los inicios y las motivaciones de Model View Cultural, intercala declaraciones que Shanley le dio durante cuatro entrevistas y se cuestiona el modo en que esta tiene de denunciar los abusos del sector. Al parecer, cuando Spiers le pidio referencias de sus amigos para finaliar el reportaje, Shanley se cerró en banda y comenzó a pedir que dejara de acosarla.

Compara esta agresividad que muestra en Twitter y en privado con la fina ironía y la correccion que utiliza en sus textos para despacharse contra CEOs, inversores y periodistas tecnológicos. Habla de ella como una persona peculiar, solitaria, y cae en algunos prejuicios muy extendidos. Como admitir que le sorprendió que alguien como ella "tuviera un conejo como mascota u opinara en las redes sobre un pintalabios que le había gustado".

Con el caso de Shanley vuelve a plantearse la misma cuestión: ¿Hasta qué punto es necesaria la agresividad verbal para hacerse escuchar? Ella es, de algún modo, consciente de que la importancia de lo que dice sólo será tenida en cuenta si va envuelta en ataques y polémicas.

Sin embargo, en uno de sus últimos artículos, se defiende de sus detractores argumentando que la visibilidad se está volviendo en su contra:"Sé visible'. Ahora soy una de las personas más odiadas en la industria tecnológica. Más que ser un valor, la visibilidad se ha convertido en un arma que me apunta constantemente".

Quizá sus ataques verbales sean su forma de llamar la atención sobre un tema tan pobremente tratado como la falta de diversidad en el sector tecnológico. O tal vez esos arrebatos de ira estén restando credibilidad a una revista que gran parte de la prensa especializada (principalmente el sector femenino) ve como necesaria.

"La gente imperfecta, incluso los gilipollas, hacen grandes trabajos todos los días. Y nadie debería tener esto tan claro como los que trabajan en la industria tecnológica, un sector en el que la mayoría de los grandes innovadores no son precisamente gente amable". A esta conclusión llegó Spiers tras su encontronazo con la activista más deslenguada (y más necesaria) de toda la industria tecnológica.

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