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El dueño de la cámara de esta famosa selfie está en bancarrota

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El copyright, ¿para él o para el macaco?

PlayGround

13 Julio 2017 18:38

Mientras la Justicia estadounidense debate sobre la propiedad intelectual de la famosa foto de un macaco haciéndose un selfie, el dueño de la cámara está con los bolsillos vacíos.

Cuando la foto saltó a la fama, en 2011, pudo ganar algo de dinero con ella. David Slater acarició la riqueza soñada por cualquier fotógrafo freelance que a duras penas se las apaña para llegar a final de mes.

Pero la cosa se le torció en 2014, cuando Wikipedia y el blog Techdirt se negaron a retirar la imagen a petición de Slater, alegando que era el primate y no él quien había tomado la foto.

Aunque la oficina de Copyright de Estados Unidos dijo que los animales no pueden tener derechos de autor, en 2015 el grupo de animalistas PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) pidió ante un juez que la autoría se atribuyese al macaco.

Después, en 2016, un juez reafirmó con una sentencia que los animales no podían tener copyright, como ya había adveretido la oficina estadounidense. Pero PETA lo recurrió y Slater y el colectivo animalista andan liados en unos litigios que el fotógrafo dice que no puede ni pagar.

De hecho, The Guardian habló con él y contó que está "en bancarrota" y que asistió a la última sesión de la corte de apelación en streaming, porque está sin blanca para ir de Reino Unido, donde vive, a San Francisco.

Contó al medio británico, además, que no tiene dinero ni para comprarse material fotográfico. "Estoy pensando en hacerme entrenador de tenis e incluso en pasear a perros", se resignó Slater. Imaginamos que no intentará repetir con los canes el experimento del selfie.

Slater defiende que la foto del primate no fue casual, sino fruto de su trabajo por persuadir al animal para que apretase el botón y manipulase la cámara.

Su único consuelo, dijo, es que la popularidad de la foto pueda atraer tanto ecoturismo a la región de Indonesia donde la hizo que anime a los locales a esforzarse en combatir la extinción de dicho primate. "Al fin y al cabo, ese era el objetivo final de todo", sentenció.

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