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Cuando tu huella dactilar es tu prisión

Explicamos una de las claves del sistema de control migratorio en Europa

Los migrantes y refugiados que están llegando a Europa se encuentran con unas leyes y unas tecnologías que muchos europeos desconocemos, y que en buena parte explican las aglomeraciones en países del sur de Europa y los Balcanes.

Empecemos por el principio. El plan de un migrante o refugiado consiste en llegar a los países del norte de Europa sin dejar rastro por el camino. El motivo no es solo que en estos países la economía sea más fuerte, sino que allí, los trámites son más sencillos y rápidos.

También intentan zafarse de una normativa que les aprisiona en el sur del continente. Hablamos de la regulación de Dublín II.

Este tratado, que se aprobó en 2003 pero empezó a aplicarse en 2008, obliga a que refugiados soliciten asilo en el primer país donde han dejado un rastro legal. Es decir, el primer lugar de Europa donde un refugiado es identificado deberá convertirse por ley en el país donde tramite su solicitud.

Después de esperar más de un año, Firas ha decidido cancelar su solicitud de asilo en España

Como la mayoría de migrantes y refugiados entran a Europa por las fronteras del sur, estados como Grecia, Italia y Hungría absorben la mayoría de solicitudes. Además, la ley prohíbe a los países receptores emitir un permiso para que los refugiados viajen libremente por Europa. Eso provoca saturación.

En Italia, Grecia y ahora Hungría, muchos solicitantes de asilo y refugiados reconocidos no tienen garantías de ser alojados en un centro o refugio y malviven en las calles.

La elevada cantidad de llegadas, y el bajo número de concesiones (Grecia concede asilo en un torno a un 2% de los casos) provoca que muchos refugiados intenten seguir su camino hasta el norte como sea, intentando no dejar rastro legal y gastándose dinero en las mafias.

El propio Consejo Europeo de Refugiados y Exiliados denuncia que el tratado de Dublín lleva a los refugiados a viajar de forma clandestina y peligrosa por miedo a ser fichados. De hecho, es muy probable que ese temor provocara la muerte de 71 personas en un camión en Austria el pasado 27 de agosto.

Aquí viene otro obstáculo. Debido un sofisticado sistema de detección de huellas dactilares llamado EURODAC, los 28 países de la Unión comparten los datos de los refugiados y migrantes. En concreto, su huella dactilar.

En Calais, ya se ha detectado a personas cortándose la cuella dactilar o quemándosela para evitar ser identificados.

El motivo es que una vez la huella entran en el sistema, las autoridades de cualquier país europeo pueden saber si una persona ha dejado un rastro legal anteriormente.

Entonces se produce una realidad poco conocida: las deportaciones internas. Amparándose en Dublín II, muchos países europeos devuelven a los refugiados al primer lugar donde han sido identificado, en el sur de Europa.

"Este tratado se utiliza como una segunda frontera que frena a los migrantes y refugiados y los acumula en el sur", cuenta Daniela Ortiz en esta entrevista con PlayGround.

La canciller alemana Angela Merkel ha suspendido parcialmente Dublín, lo que en la práctica quiere decir que Alemania ya no devolverá a los refugiados sirios al punto de entrada en Europa. Pero sólo a los sirios.

En 2011 el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó el sistema Dublín debido a los casos en los que el primer país por el que pasó el refugiado no puede cumplir con el proceso de asilo con garantías. Por entonces, el tribunal se refería sobre todo a Grecia.

Firas, refugiado palestino, artista y arquitecto de formación, nos ha mostrado el documento que le dieron cuando solicitó asilo en España, hace ya 13 meses. El él no se especifica que Firas sea un solicitante de asilo, sino de protección internacional.

Esta figura forma parte del Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) adoptado por la Unión Europea en 2013. La protección internacional derecho a permanecer en un país europeo hasta que el gobierno en cuestión determine que ha terminado el conflicto en el país de origen.

Si durante ese tiempo el refugiado no ha conseguido legalizar tu situación, será expulsado.

Según Firas, y la solución que se está dando a los refugiados es totalmente temporal y no es estatus de refugiado. Después de esperar más de un año, ha decidido cancelar su solicitud de asilo en España, y ahora espera a que las autoridades le devuelvan su pasaporte, retenido desde hace dos meses.

Firas ha conseguido una beca para estudiar en una escuela de arte de Viena, pero tendrá que ir sin papeles. Y su huella dactilar señala a España.

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