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La dorada jubilación de un cardenal a costa de los niños enfermos

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¿Se esconde en el epicentro del Vaticano una escandalosa malversación de fondos?

PlayGround

01 Abril 2016 12:12

El asunto no puede ser más turbio.

Las alarmas saltaron hace dos años. El antes poderoso cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano durante el pontificado de Benedicto XVI, había comenzado a construirse un lujoso ático de 700 metros cuadrados. Él intentó negarlo alegando que todo era una conjura de los medios de comunicación y que el ático en realidad 'solo' medía 300 metros cuadrados.

Pero ahora la cuestión se ha complicado.

El cardenal no solo mintió sobre los metros de su ático sino que el Vaticano ha tenido que abrir una investigación judicial para determinar con qué dinero ha sido reformada esa misma vivienda.

Todo apunta a que la mitad de los 422.000 euros empleados en la remodelación provinieron de donaciones realizadas al hospital pediátrico Bambino Gesù. De algún modo, ese dinero acabó siendo desviado a Bartone.

Los jueces vaticanos, disponen de cartas en las que Bertone agradece expresamente a los directivos la aportación, a pesar de que desde hace dos años mantenía la versión de que el pago del ático lo había realizado de su propio bolsillo.

De probarse estos hechos, el cardenal no solo estaría viviendo un retiro dorado en un lujoso ático sino que además estaría viviendo ese retiro con el dinero que se debía destinar a los niños enfermos.

El escándalo no puede ser mayor.

El ático en concreto se sitúa en la última planta del palacio de San Carlos, un edificio del Vaticano situado justo al lado de la residencia de Santa Marta, donde el papa Francisco ocupa una habitación doble de apenas 70 metros cuadrados.

El lujoso modo de vida de Bertone contrasta drásticamente con la política de "la iglesia de los pobres" pregonada por el actual papa.

Aunque el papa Francisco no haya hecho declaraciones sobre todo este sucio asunto, nada más llegar al papado destituyó a Bertone y redujo el poder de la figura del secretario de Estado.

Actualmente, el secretario jubilado vive en un retiro idílico, con un ático 10 veces mayor que la residencia del papa y acompañado de tres monjas solícitas que le asisten en todas sus peticiones y caprichos.

Con unos privilegios tan sacros como dudosos.

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