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El brutal asesinato de Berta Cáceres da un giro inesperado tras este descubrimiento

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Una investigación descubre nuevos detalles de su terrible muerte

PlayGround

01 Marzo 2017 21:38

El asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres hace un año fue una ejecución extrajudicial planeada por militares de inteligencia conectados con las tropas especiales entrenadas por los Estados Unidos.

Al menos eso es lo que señalan los documentos judiciales publicados este martes por The Guardian tras una investigación.

En teoría, Berta estaba bajo protección del estado cuando fue asesinada en marzo del año pasado, pero la identidad de algunos de los ocho arrestados por la muerte de la ganadora del premio Goldman de defensa de medio ambiente en 2015 apuntan en otra dirección.

Uno de ellos, Mariano Díaz, era un reconocido veterano de las fuerzas especiales y jefe de inteligencia del ejército que, en el momento del asesinato, esperaba un aumento a teniente-coronel. 

Tanto Díaz como su compañero y también sospechoso Douglas Giovanny Bustillo habían recibido entrenamiento militar en los Estados Unidos.

El tercer sospechoso, Henry Javier Hernández, es un ex francotirador de las fuerzas especiales que había trabajado junto a Díaz. Ambos visitaron varias veces la localidad donde vivía Berta pocas semanas antes de lo sucedido.


"El asesinato de Berta Cáceres tiene todas las características de una operación bien planeada por la inteligencia militar, donde es habitual contratar a civiles como asesinos", dijo a The Guardian una fuente anónima de la investigación, que además calificó como "inconcebible" la posibilidad de que el asesinato de una figura pública como ella no se diera con la autorización de algún alto cargo militar.

"Bertita, no te vayas"

Berta Cáceres recibió tres disparos en el abdomen el 3 de marzo de 2016, tan sólo una semana después de recibir amenazas por oponerse a una hidroeléctrica.

Estaba en su casa, en el municipio de La Esperanza, y tenía como invitado al activista mexicano Gustavo Castro, al que por milímetros no le alcanzó otro disparo. Fue él quien la encontró, aún con vida, tendida en el suelo. "Yo le decía: 'Bertita, no te vayas'. No duró más de un minuto", contó a PlayGround en octubre del pasado año.

Índigena y defensora del medio ambiente, Cáceres fue la líder de la resistencia lenca contra los proyectos hidroeléctricos y mineros de su país, que se multiplicaron después del golpe de Estado que sufrió el presidente Zelaya en 2009.

Desde entonces, crecieron también las presiones a Berta, que se oponía a las obras de licencia pública ilegales de obras en ecosistemas sin ningún tipo de estudios de impacto previo. Con los gobiernos sucesivos a Zelaya, 111 concesiones fueron aprobadas.

Entre ellas, una hidroeléctrica que debía de ser construída en el río Gualcarq“No solo acusamos a los accionistas de la empresa a nivel nacional, sino a la banca internacional que financia este proyecto sabiendo todas las muertes que ha implicado. Mi mamá es el sexto asesinato alrededor de Agua Zarca. Después de ella ha habido otra persona más y hace unos días han intentado asesinar al presidente del COPINH y a otro dirigente de otro departamento”, dijo el pasado año a PlayGround la hija de Berta, Olivia Zúñiga Cáceres.


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