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8 discos de lo más sugerentes que no debes pasar por alto

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Hay música con chicha por todas partes. Para que no pierdas el ritmo de la actualidad, te destapamos un puñado de discos sabrosos que vale la pena conocer

Aïda Camprubí , Álvaro García Montoliu , Luis M. Rguez 1

17 Octubre 2014 18:20

Otra semana, otra ración de discos buenos. Aquí está la columna-resumen con la que tratamos de tomarle el pulso a la actualidad discográfica cada siete días, destacando títulos recientes que, a nuestro juicio, merecen unos minutos de tu tiempo. Discos que hay que sumar a los que vienen apareciendo cada pocos días en nuestra sección de críticas.

En el menú de hoy encontrarás vísceras y ruido áspero de ascendiente industrial, ambient-pop ingrávido y de una belleza solemne, ejercicios de pop discoide con garantía de calidad DFA y electrónica post-dubstep asediada por la poesía más pavorosa. Un menú variado para que tú hurgues y picotees de lo que más te guste.

Pharmakon – Bestial Burden (Sacred Bones)

Nota: 8.1

El 'power electronics' y la música industrial en general no suelen ser géneros accesibles. Pero hay algo en el sonido de la artista noise Margaret Chardiet que la hace especialmente fácil de digerir a pesar de la tensión que existe en sus composiciones. Piezas en las que apenas hay beats y que están repletas de gritos escalofriantes, tosidos y sonidos de respiración y asfixia. Aunque Pharmakon lleva tiempo sumergida en este tipo de música, se entiende que este disco haya salido como ha salido, virulento e insalubre, de una sequedad muy física, pues se empezó a gestar después de que la artista fuese ingresada por una urgencia médica que resultó en una operación importante justo antes de partir hacia Europa para empezar una nueva gira. En lugar de tomar el avión que tenía previsto coger, Chardiet se quedó en cama durante tres semanas con un órgano corporal menos. La situación hizo reflexionar a nuestra artista, que se tomó un buen tiempo para que su cerebro aceptase lo que estaba pasando. Y es esta extraña sensación la que puebla este fascinante trabajo, repleto de ráfagas de ruido, beats primitivos y risas diabólicas (a veces hasta parece que sea la banda sonora de un aquelarre de brujas en la Edad Media). Tanto los tramos más indigestos como los más accesibles (por ejemplo Autoimmune, que nos recuerda a su versión de Bang Bang (My Baby Shot Me Down), en el sentido de que su voz se hace más perceptible que nunca) fascinan por completo. Viciado, enfermizo y con un interesante tratamiento de lo corpóreo, Bestial Burden es de lo mejor que escucharéis este año en el género. AGM


Museum Of Museum – Museum Of Love (DFA)

Nota: 7.8

Quizá resulte algo injusto que para comentar este disco mencionemos de entrada a LCD Soundsystem, pero el peso que tiene la banda neoyorquina sobre la espalda de Pat Mahoney, el que fuera su batería, es demasiado alto. En este sentido cuesta no identificar a Museum Of Love como "el grupo del batería de LCD", pero el tipo le pone el suficiente empeño para que con el tiempo -no ahora, o dentro de un mes, pero quizás sí para cuando saquen un hipotético segundo disco- nadie se acuerde de su banda pretérita. Mientras tanto nos tenemos que contentar con las nueve canciones de Museum Of Love, el primer álbum de Pat junto a Dennis McNany (colaborador de The Juan MacLean, artista en nómina de DFA con el alias Jee Day y fundador de Run Roc Records), que, la verdad, valen bastante la pena. Especialmente porque por fin podemos escuchar la voz de Mahoney, que suena a algo así como si Hayden Thorpe de Wild Beasts y David Byrne se fusionasen. Y hablando de fusión, lo que el ahora líder de la banda y su mano derecha hacen es coger un poco del art-pop y los estilos de baile que tanto lo petaron ayer y hoy en Nueva York y ponerlos en una coctelera para que salga un brebaje la mar de refrescante. Hay moldes discoides y house, por supuesto, pero también una pizca de no wave, pop sofisticado, psicodelia electrónica, dance minimalista y electro. Por ecléctico que suene, la verdad es que el LP es más bien compacto y coherente, fluye con mucha naturalidad y sin altibajos y confirma al dúo como uno de los grandes debutantes de este 2014. AGM


Ian William Craig - A Turn Of Breath (Recital, 2014)

Nota: 8.5

Si me permitís la licencia de empezar por el final, hay que decir que A Turn Of Breath se posiciona como uno de los discos ambient-pop más reveladores de este año. Pocos se merecen tanto los laureles como este artista canadiense de formación operística, apegado a la improvisación y experimentación tanto analógica como digital, que ahora presenta el sexto álbum -y obra cumbre- de su carrera. La aportación más reconocible son las variaciones vocales, entre el canto gregoriano y una invocación indígena a los dioses del aire. Voces cuyos ecos han viajado a través del tiempo, que suenan solemnes a la vez alienígenas. Son doce espacios sonoros construidos entre interferencias, registradas mediante el uso del sistema reel-to-reel de grabación en cassette. Craig consigue que el ruido blanco pase de percibirse como un error a crear fabulosas masas armónicas como parte esencial de lo que parece una misa sonora. Como una aurora boreal, con coloridos matices sónicos, que tan pronto aparecen como se evaporan, quedando suspendidos en el aire, con frecuencias que se mueven en los lindares auditivos. Hay que decir que no todas las canciones aquí son nuevas: en el disco rescata y reinventa Before Meaning Comes, On The Reach Of Explanations y la homónima de su anterior disco, A Forgetting Place (2013). De la nueva hornada, destacan Rooms -que adquiere más presencia física gracias a unas líneas de guitarra acústica-, A Slight Grip, A Gentle Hold, Pt. 2 -donde la calidad vocal se percibe por fin con claridad, sin por ello mermar la liviandad sónica del conjunto- y Either Or, una llamada angelical al más allá en lo que me gustaría pensar que se trata de una alusión al fallecido Elliot Smith. Toda una experiencia que ejerce de eslabón perfecto entre el canto coral, el ambient-pop y el drone. AC


D/P/I - MN.ROY (Leaving)

Nota: 7.6

D/P/I -el angelino Alex Gray en una de sus encarnaciones como DJ Purple Image- lleva entregados cuatro trabajos en lo que llevamos de año. Esa prolijidad tiene que ver con la naturaleza misma del proyecto, una maquinaria sampladelica generadora de micro-puzles multiestilísticos que parecen aludir a la fractura digital, al problema de la sobreinformación y a los mismos protocolos de comunicación -y a sus errores; sobre todo a sus errores- que regulan la transmisión de esos flujos de datos. El universo sonoro de D/P/I no tiene tanto que ver con construir de forma ordenada, como con encontrar belleza en el caos y el detrito digital. En su música pueden verse conexiones con el extremismo de la facción más glitcheante de sellos como Tigerbeat6 (la que dio lugar a recopilaciones como Wrong Application; su título lo dice todo), Mego (Florian Hecker, o unos Farmers Manual puestos al día) o Mille Plateaux (piensa en unos SND mareados, faltos de paciencia y equilibrio), o con el collagismo concrète de timbre electroacústico que practicó Dorine Muraille en su glorioso Mani (2002), sólo que aquí esos códigos aparecen actualizados a una versión post-digital. D/P/I suena como si alguien hubiera hackeado tu router justo en el momento en el que estás transfiriendole a tu amigo una carpeta con tu música preferida, sólo que el hackeo no resulta limpio, y cuando el perpetrador intenta acceder a esos datos robados se encuentra esos bits corruptos. Lo que suena se puede asemejar en alguna de sus minúsculas partes al deep-house, al R&B, al trap o al 2step, pero el conjunto suena siempre tartamudo, descompuesto, averiado. MN.ROY es como un ejercicio de zapping extremo. Una especie de psicodelia moderna anti-lineal que ofrece una experiencia psicótica, desorientadora y nada agradable. Más cercano al arte digital que a lo que entendemos por música. Irritante, sí, pero pocos artistas contemporáneos se acercan más al sonido del mundo moderno. LMR


Lukid - Crawlers (Liberation Technologies)

Nota: 8.0

Mucho ha cambiado el sonido de Lukid desde los tiempos de su fantástico Foma (Werk, 2009). Aquellos grooves minimalistas y extraños, a medio camino entre el hip hop cubista y arrastrado, la IDM de ánimo perezoso y el dubstep tranquilo, con los ritmos siempre avanzando sin prisas, renqueantes y atravesados por una extraña forma de calma tensa, acabaron dando paso a un Lukid más cáustico y más rítmico -trabajando en torno a la estructura del 4x4 de raigambre house, pero de una forma cruda, llena de crujidos y ruidos de estática- a la altura de sus primeros 12” para Glum. En Crawlers, su primera referencia en dos años, el outsider Luke Blair sigue explorando los confines menos visitados del techno, el house y las músicas de raíz bass, buceando en un espacio sonoro distorsionado, futurista y abstracto. Nine son cinco minutos de atmósfera radioactiva, sirenas y neats tóxicos para amenizar la espera del fin del mundo. La Cucaracha es una suerte de 2step fatigado, construido a base de soplos, susurros y respiraciones que acaba contagiando una sensación de esfuerzo físico. The Brick Burner introduce esencias más exóticas, como una versión más liviana y juguetona del Vessel de Order of Noise, mientras que Born In Bosnia es algo así como escuchar funky house sonando desde el fondo de una piscina. En conjunto, una escucha extraña y fascinante. Lukid no decepciona. LMR


Kode9 & The Spaceape – Killing Season EP (Hyperdub)

Nota: 7.7

Cuando Kode9 y Spaceape estaban trabajando en las canciones del ahora ya clave The Killing Season EP, ambos tenían claro que el segundo, Stephen Gordon, se iba a ir de entre nosotros más pronto que tarde. La experiencia de su lucha contra el cáncer ya venía implícita en sus letras en el pasado, pero en estas cinco canciones el influjo de su enfermedad es más evidente. El estado de salud y la condición física en general de Gordon quedan reflejados aquí de una forma escalofriante por lo honesto de su cantar. El poeta del dubstep, o la voz de toda una generación si nos ponemos aún más serios, nos deja con su trabajo más inspirado, o lo que viene a ser lo mismo, ese en el que la música de su mentor, Kode9, y las letras del protegido entran en perfecta simbiosis. Musicalmente no aporta demasiadas novedades al discurso del dúo (más bien parece como si Kode9 hubiera elegido mantenerse en un segundo plano; más acompañar a su pareja de baile que marcarle el paso), pero su impacto emocional es fuerte. El EP reúne cinco composiciones oscuras y cortas. Oímos ecos espaciales, drones planeadores, hi-hats extáticos, ligeras incursiones en territorios jungle. Pero, sobre todo, los oídos se ven secuestrados por la poesía del pavor de Spaceape. Su primera colaboración desde 2011 es también la más dramática porque ahora sí conocemos la dolorosa verdad: el cáncer se ha llevado a Gordon, hace apenas una semana. Aunque sea el peor año en lo personal para Hyperdub (a la de Spaceape hay que sumar la muerte de DJ Rashad), en lo musical siguen siendo un referente. AGM


Iceage – Plowing Into The Field Of Love (Matador)

Nota: 7.5

"Voy a hundirlo todo junto a mí, empapado en alcohol", aúlla Elias Bender en Abundant Living, y esta es la declaración de intensiones que mejor define este tercer trabajo de la banda post-punk de Copenhague. El cantante toma el protagonismo, trae su voz a primer término y se convierte en el líder de un iluminado naufragio hacía los fondos del espectro emocional. En la línea de sus anteriores trabajos, prima la vehemencia y el estoicismo heredado del primer post-punk, pero esta vez se acompaña de piano, trompeta, mandolina y una viola, a menudo usada con finalidades más de textura, más noise, que como partidaria de la musicalidad clásica. En Plowing Into The Field Of Love hay vehemencia e ironía. Se palpa de primera mano en The Lord's Favorite, su primer single, que huele a los excesos desmedidos y el humor desfasado de The Libertines. El resto del disco se compone de hits viscerales (Simony), animales (Glassy Eyed, Dormant And Veiled), sacudidas vehementes (Stay) o parábolas bellísimas como Against The Moon. Para aquellos a quienes este giro más brillante en sus composiciones pueda pillar desprevenidos, Elias advierte: "Hay personas que piensan que este disco es más positivo o alegre, pero esta nueva apertura de las canciones, en realidad, solo aumenta la ansiedad y el anhelo". AC


Jupiter Lion - Brighter (BCore, 2014)

Nota: 7.2

¿Os acordáis de la aplicación i-Doser que mediante pulsos de procesamiento auditivo prometía hacerte sentir los efectos de ciertos estimulantes ilegales? Sonidos narcóticos para tus oídos, y sin la posterior resaca. La misma idea podría aplicarse a este segundo trabajo de Jupiter Lion, que ellos mismos definen como "la droga sin droga" y cuya ubicación genérica se amplía con respecto a su aplaudido disco de debut. En cuanto a barreras estilísticas se refiere, este trío valenciano (bajo, batería y sintetizadores) lo tiene muy claro: como afirmaron en una reciente entrevista para El País, "nos parecemos más al krautrock que al country, eso está claro, pero nuestra intención es seguir jugando". A pesar de que sus canciones son piezas cíclicas de alta intensidad, la batería no siempre responde a los ritmos mecánicos y monolíticos de la tradición motorik y sus influencias van más allá de la corriente alemana, dejándose empapar por el post-punk de The Soft Moon y DIIV -escúchese Brighter, la canción que da título al disco- y la parte electrónica de Holy Fuck -en Doppelgänger-. La incorporación de sonidos digitales desconcertantes es su sello de identidad, como se demuestra en los pitidos estridentes de Your God Is Human. Pero sin duda la demostración más clara de libertad compositiva está en el combo final, formado por Ashes, un breve ejercicio estilístico de poco más de un minuto de duración, y la epopeya experimental Lost Cannibal, toda una carrera de fondo. AC

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