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Diez discos estimulantes que no debes pasar por alto

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Hay música con chicha por todas partes, también en estas fechas. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos diez discos que vale la pena conocer

Aïda Camprubí , Roger Masip , Mónica Franco , Sergio del Amo , Luis M. Rodríguez

30 Julio 2014 22:19

Otra semana, otra ración de discos curiosos. Aquí está la columna-resumen con la que le tomamos el pulso a la actualidad discográfica cada siete días, destacando diez títulos recientes que, a nuestro juicio, merecen unos minutos de tu tiempo. Estas días de canícula no suelen ser fértiles en material de grandes lanzamientos discográficos. En el menú de hoy encontrarás R&B de nuevo cuño, indie-pop heredero del espíritu C86, atrevido pop electrónico con pasado oscuro, post-punk contagioso y techno turulato. Eso y más, para que tú hurgues y picotees de lo que más te guste. Dicho esto, aquí va una selección de algunas de las mejores cosas que han caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días.

Alvvays – Alvvays (Polyvinyl/ Transgressive)

alvvays-alvvays

Nota: 8.0

Alvvays son un grupo de chicos y chicas de Toronto que, de alguna forma, aunque estén en el otro extremo del continente, parecen sentirse iluminados por el eterno sol de California. Su música suena a un indie-pop evocador de aquella escena inglesa post-C86 que nos dejó a bandas como The Sea Urchins, Shop Assistants o The Darling Buds, pero tocado por otro calor, más de litoral, y por unos textos que hablan de los problemas de esa mal llamada generación ‘millennial’. A pesar del constante déjá vú que pueden provocar en lo musical, a favor de sus canciones hay que decir que tienen un algo irresistible que tiene que ver con un toque ‘dreamy’ y la voz aniñada de Molly Rankinse, muy en la línea de Bethany Cosentino de Best Coast o Katy Goodman de La Sera, pero en versión dulcificada. En el álbum hay títulos tan naif como Adult Diversion, Atop a Cake o Archie, Marry Me. También tienen baladas estupendas, como esa Red Planet que cierra el disco y que es un alarde de ternura y sintetizadores. Incluso la más comercial Party Police, que en su melodía puede recordar a una pieza de Laura Pausini, se convierte al instante en una de las favoritas de nuestra lista de ‘guilty pleasures’. AC

Wallwork & RZR - Mad Techno Invasion (Infinite Machine)

Wallwork & RZR - Mad Techno Invasion

Nota: 7,6

Hete aquí un debut que no es tal. Sí, es la primera referencia de este dúo de chavales londinenses, no encontraréis nada más a su nombre en Discogs. Pero, y este pero es primordial, el dúo no ha escondido su extensa experiencia en las artes del ghostwriting. Se dice el pecado, pero no el pecador, así que no sabemos a quiénes les han facturado ritmos. Pero a lo que vamos: Mad Techno Invasion es el debut de unos expertos. Tiene algo de "mad", la paleta de referencias es multicultural, multitemporal y esquizofrénica. Hay ramalazos de decoración detroitiana sobre moldes de UK garage (en la propia Mad Techno Invasion), disloques propios del 2step (Tonatiuh Dance), hay vocales que llevan el sello raver (Keep Going). También hay algo de techno en los cinco cortes, sobre todo en contundencia -los cinco suenan sorprendentemente gordos- y propósito. Lo de "invasion" lo tendrán que decidir los DJs que lo incluyan en su maleta, pues es un EP pensado para el club. En el testeo en casa, que es lo que aquí nos tiene embarrados, el veredicto es de pulgares para arriba. MF

WIFE – What’s Between (Tri Angle)

WIFE-What’s-Between

Nota: 7.8

Lo que son las cosas. Antes de dar vida a WIFE, el cantante irlandés James Kelly lideraba la aclamada banda de metal Altar Of Plagues, que revolucionó a su manera el género con un torrente de talento y vocación innovadora. Pero después de tres discos se cansaron de hacer ese tipo de música y Kelly decidió montárselo por su cuenta. Sus producciones en solitario como WIFE pronto llegaron a los oídos de Tri Angle, que le fichó con los ojos cerrados. Ahora llega su álbum de debut, What’s Between, con producción ni más ni menos que de The Haxan Cloak y Roly Porter. El trabajo tiene un aire más pop que el resto de discos del sello. En lugar de eso tenemos un trabajo que busca la luz y la oscuridad a partes iguales, pero no como The xx y otras bandas de similar calado, sino con atmósferas de calma, pasajes de inspiración industrial, susurros fantasmales y asomos de beats techno. Aunque en un primer momento puede desconcertar su alquimia, al final la idea que queda es que el talento de este irlandés haciendo la música que sea es desbordante y este LP tremendamente valiente. RM

Tessela - Rough 2 (R&S)

Tessela Rough 2

Nota: 7,7

En R&S se puede confiar ciegamente. En el sello del caballo tienen el culo pelado de planchar buen material desde hace eones. Y que ahora vuelvan a encomendarse a Tessela para otro artefacto de baile ya es signo de que este Rough 2 vale lo que cuesta. Para quien no tenga muy escuchado al productor británico, en su trayectoria abunda el buen material con infinidad de referencias a los breaks, a la cultura rave y a exprimir las múltiples posibilidades de un plugin de drums. Suyo es Hackney Parrot, un himno que el año pasado fue punta de lanza en esto de mezclar brebaje musical británico de baile con el espíritu sexual y bailable del Baltimore Club. Sin embargo, Rough 2 va de otras cosas, de otros ingredientes. Esa espectacular capacidad para mutar los patrones rítmicos es lo mejor de este EP y se palpa en el tema titular, una especie de fanfarria lisérgica, y en la dislocada C'mon Lets Slow Dance. Ahora bien, Butchwax será tu favorita si, como quien escribe, adoras el new beat belga, la EBM rutera y las reediciones The Minimal Wave Tapes.

Cold Beat – Over Me (Crime On The Moon)

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Nota: 7.4

Cold Beat son un grupo de nuevo cuño de la Bay Area cuyas coordenadas se mueven entre el post-punk de pulso firme y el garage-rock sucio (como sus paisanos Thee Oh Sees, Shannon And The Clams o Ty Segall, pero con un toque más dulzón). Capitanea el proyecto Hannah Lew, a quienes algunos conocerán por su papel al frente de Grass Widow. Si habéis escuchado a estas chicas, conoceréis bien la cristalina voz que se gasta Lew. Grabado en los Lucky Cat Studios de San Francisco y mezclado en Australia, Over Me, es un álbum catártico que habla de las experiencias personales de la propia Lew, creando un universo lírico que se mueve entre la paranoia, la ansiedad y el mal venidero. Pero que nadie se lleve a equívocos por esta descripción y por el nombre de la banda: en Cold Beat también hay espacio para la esperanza y el optimismo, porque a fin de cuentas, ese es el poso que queda. RM

Philipp Quehenberger – Content (Editions Mego)

Philipp Quehenberger – Content (Editions Mego)

Nota: 7.4

Los admiradores del universo de Editions Mego en su versión más tronada y disfuncional -o sea, la menos sesuda y radical, la que se disfruta con una media sonrisa asomando en la boca- conocerán a Philipp Quehenberger por su álbum Phantom In Paradise, editado allá por el 2007. Allí, este austriaco de bigote proto-hipster, con formación académica en materia de teclas y pasado en sellos como Cheap o Sabotage, se dedicaba a exprimir sus máquinas de manera imprevisible con ayuda de Patrick Pulsinger, casando electrónica intelligent y ruido lacerante, techno-pop zambo y electro ochobitero, minimal con un punto exótico y electro-punk heredero de la Neue Deutsche Welle áms fría. Siete años después, Quehenberger sigue explorando sus filias, y sigue mostrando la misma falta de prejuicios. En Content encontrarás techno crujiente bajado de revoluciones (piensa en una versión ketaminosa de Karenn), braindance con ecos a Sabres Of Paradise en versión chunga, house acidulante que casa crudeza jackin' en las cajas con sintes cuasi-sinfónicos, electrónica malrollera de alma rockista y electro-techno de lejano espíritu drexciyano. El vienés suena crudo, a veces también feo, desmañado y neurótico, y casi siempre desorientador. Lo suyo es un maelstrom tan confuso como (por momentos) excitante. Puristas abstenerse. LMR

Slow Club – Complete Surrender (Wichita)

Slow Club – Complete Surrender

Nota: 7.5

Allá por 2009, Slow Club nos enamoraron con su álbum de debut, Yeah So, un compendio de canciones soleadas y pletóricas de folk-pop. No habían inventado la sopa de ajo, pero eran tremendamente pegadizos y entrañables. Dos años después, en su segundo disco, Paradise, buscaron algo distinto, estilísticamente hablando. Ahora llegan al tercer LP, Complete Surrender, y nos sorprenden a todos con un largo cargado de toques pop-soul, prueba de que el dúo de Sheffield siempre ha querido expandir sus horizontes. La culpa se la podemos echar, en parte, a Colin Elliot, encargado de la producción, que aporta arreglos espléndidos. La búsqueda de nuevos parentescos con gente como la última Adele o, yendo más atrás en el tiempo, Nancy Sinatra, es inevitable. Y se nota que Rebecca Taylor y Charles Watson se lo pasan en grande haciendo música y tratando de sorprender a sus fans con nuevos sonidos. Con canciones como Suffering You, Suffering Me, es más que probable que ganen nuevos adeptos a su causa. RM

Shlohmo & Jeremih - No More (Wedidit)

Shlohmo & Jeremih - No More (Wedidit)

Nota: 7.2

Después de mucho amagar (échenle la culpa del retraso a las trabas que ha puesto Def Jam), Shlohmo y Jeremih entregan por fin su EP en colaboración. Sorpresa, por tanto, no hay. Sabíamos bien que los beats y las atmósferas nubladas del de Wedidit le iban de maravilla a la garganta entre sedosa y almibarada del crooner sexual de Chicago, y de hecho las canciones conocidas (Bo Peep, No More y la remezcla que el beatsmith angelino hizo en su día del Fuck You All The Time, aquí presente en versión extended) son las que mejor funcionan del lote. Con eso no queremos decir que el resto del EP no merezca la pena, pero sí que desmerece al lado de sus momentos más brillantes. Entre los cortes nuevos nos quedamos con Dope, manifestación de la cara más relajada de la pareja, la más melancólica, con Jeremih cantando en plan íntimo (sobre relaciones románticas y sustancias recreativas, como necesidades que existen en paralelo en su vida) sobre una base crunk caprichosamente adornada con un sample vocal que parece querer rendir homenaje al legado del hip-house. A su manera, Shlohmo & Jeremih aspiran a definir nuevos caminos para el R&B del siglo XXI, y en No More no han llegado a tanto. Aún así, la cosa se disfruta de principio a fin. LMR

Eleventeen Eston – Delta Horizon (Not Not Fun)

Eleventeen Eston – Delta Horizon

Nota: 7.2

¡De vuelta a los ochentas! A los sintetizadores crujientes, a las guitarras funkosas, a las cajas de ritmo destartaladas, y al glamour callejero de una vieja película en VHS. Pero eso sí, desde una óptica hipnagógica y exclusivamente instrumental. De hecho este debut del australiano John William Tanner es tan retro que se ha publicado únicamente en un cassette limitado a 100 copias. Eleventeen Eston a veces suena al soft-rock nostálgico de Ariel Pink Haunted Graffiti, pero con un groove más funk, a lo The Samps. Otras puede recordar al Rangers de Suburban Tours. Cálidas melodías cíclicas, calmados ritmos funk con teclados cósmicos, graves sensuales y punteos tocados sobre una stratocaster. Música para ver vídeos de windsurf en las playas isleñas, sin sobresaltos ni depredadores al acecho. El paisaje es tan lineal y absorbente que puede llegar a pegarte un sobresalto cuando en Decisive Winds se atreve a poner unas estrofas habladas en una oscura voz escondida bajo distorsión. ¡Será tímido, el chaval! AC

Glass Animals – ZABA (Wolf Tone)

Glass Animals – ZABA (Wolf Tone)

Nota: 7,5

Estamos ante uno de los debuts que más podrían dar qué hablar este año. Hipnóticos, sugerentes y sensuales hasta decir basta. Dos años después de darse a conocer con Black Mambo, estos británicos se lanzan al formato largo con un disco que cuenta con un sinfín de recovecos y sorpresas sonoras a las que contribuye el productor Paul Epworth (quien, además de ficharles para su sello, comparte las labores de producción junto al cantante de la banda, Dave Bayley). Con la idea de una aventura por una misteriosa selva habitada por seres extraños como telón de fondo (Bayley es un confeso admirador de las novelas de aventuras tropicales), ZABA propone ejercicios de R&B cristalino (Cocoa Hooves), pop tropicalista (Pools) y números downtempo (Gooey) que conquistan desde la primera escucha. Los paralelismos con Wild Beasts y Alt-J están ahí, saltan a la vista, pero Glass Animals resultan mucho más misteriosos y crípticos en las historias que cuentan que todos ellos juntos. SdA

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