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8 discos jugosos que no puedes pasar por alto

Aventura y placer para oídos exigentes

Otra semana, otra ración de discos buenos. Aquí está la columna-resumen con la que tratamos de tomarle el pulso a la actualidad discográfica cada siete días, destacando títulos recientes que, a nuestro juicio, merecen unos minutos de tu tiempo. Títulos que hay que sumar a los que vienen apareciendo cada pocos días en nuestra sección de Discos.

En el menú de hoy encontrarás electrónica de visión cósmica y techno vigorizante, retales de noise radioactivo y rap minimalista despachado con actitud salvaje, sonidos callados en la tradición del ambient oscuro y flexiones rítmicas sobre las líneas del 'hardcore continuum'. Un menú variado para que rasques y picotees de lo que más te guste.

OOBE – Digitalsea (1080p)

Nota: 7.9

Para quien no le conozca, OOBE (Out Of Body Experience, es decir, experiencia extracorpórea) es el alias del productor de Turín Yari Malaspina, que se dio a conocer con su casete del año pasado SFTCR para Opal Tapes. Fascinado por el ambient y la electrónica, en sus composiciones la melodía y la textura importan más que el ritmo. Algunas veces es profundamente cósmico y otras se desvía hacia el techno vigorizante, el house progresivo o hasta toques de trance. Las influencias de Actress y Huerco S. son más que evidentes porque con ellos comparte un modus operandi parecido. Los ambientes se muestran viciados y densos, y cuando aparece el beat rara vez es propulsivo. A ratos parece la banda sonora de una película de ciencia ficción distópica. Hay un aroma de club que ya se encontraba en su anterior trabajo y que aquí se materializa en la sección final, que demuestra un crecimiento evidente del italiano como productor. Al final te quedas con una sensación extraña. No sabes si la música que has escuchado es opresiva o liberadora, si hay luz en estos temas o están teñidos por la oscuridad. Pero una cosa queda clara: aquí hay talento. AGM

A-Symmetry – I Am Life (AGF Producktion)

Nota: 7.7

Como al desplegar el cómic Fabricar Historias de Chris Ware, en esta puesta de largo de la colaboración entre las productoras Antye Greie-Ripatti y Natalie Beridze, más conocidas por sus alter-egos AGF y TBA, nos encontramos un edificio compacto. Trece simulaciones de vida, esta vez de un futuro más lejano habitado por cyborgs y drones. Ecos, cacofónicas, beats chirriantes que parecen procedentes de amortiguadores de goma y maquinaria elástica, todo ello con vida propia y trayectorias inesperadas. Con un título inspirado por el proyecto electrónico y poético Gedichterb de la alemana AGF, todo empezó con un intercambio de archivos entre ambas. Tal y como cuenta Natalie, "descargar un nuevo paquete de samplers de Antye fue como escavar en lo desconocido, en una habitación mágica. Como mirar a través de distintas ventanas de la calle e imaginar toda la decoración, las personas y sus vidas allí dentro". Dejando la voz en segundo término, nos encontramos frente a un proyecto de interferencias, una transmisión llena de ruido blanco, inquietante porque no conoces cual es el mensaje. Clara síntesis de ello es LIFE 3, aunque cada pista parece tener personalidad propia. I Am life 10 es una criatura dura y amenazante, life 12 mix podría petar en las pistas de baile más experimentales y 11 lives podría ser una celebración pagana encarnada por autómatas. Un proyecto que es un diálogo subjetivo y asimétrico entre ambas, donde comparten experimentos e inquietudes encuadradas en un marco de aventura tecnológica. AC

OG Maco – OG Maco EP (autoeditado)

Nota: 8.2

Fenómeno de la plataforma Vine y héroe de Atlanta tras aquel U Guessed It elevado a hit tardío del pasado verano, el joven rapero OG Maco entrega ahora EP (así lo llama él, no siéndolo en absoluto) como tarjeta de presentación. Una propuesta salvaje, minimalista ( simple but dope) sumergida en suficiente cantidad de graves como para reventar el sonido de tu Honda Civic. Rimas arrastradas, beats lentos que caen a plomo y melodías desvencijadas. Teclados de ajado organillo de feria, y teclados que hacen de instrumentos de cuerda para crear fondos sonoros entre lo siniestro y lo circense. La primera hostia en la cara te la dan esos versos declamados a gritos que encuentran su eco selvático en los coros: como gorilas en celo, OG y su crew te ponen primero los pelos de punta hasta el punto de la repulsión para, en última instancia, terminar atrapándote. Al menos, eso es lo que a servidor le ha pasado: del dolor de cabeza a la intriga para acabar en la admiración. Su insania funciona como tratamiento de choque en medio de mundo anestesiado, aséptico, pretendidamente limpio aunque podrido por dentro. Así van cayendo temarracos como Seizure, idas y venidas del frenopático como Road Runner (busquen su contrapartida nacional en Cecilio Grosero), idas de olla rococó como F*ckEmx3, hasta desembocar en esa ópera bufa titulada Undefeated que condensa todo lo excesivo, todo lo absurdo, todo lo irracional y radical, y todo lo genial de este trabajo. ZC

Maoupa Mazzochetti – A-Tranquility (Unknown Precept)

Nota: 7.7

Maoupa Mazzocchetti, productor francés con base en Bruselas, se estrena en esto de la música por todo lo alto, con un EP de cinco cortes para Unknown Precept que rebosa ideas y energía. Un sólido ejercicio de proto-techno que sirve también como muestrario estilístico del músico. Movido por su fascinación por los sonidos industriales, aquí encontramos pelotazos EBM como Vernacular, cortes que recuerdan a los mejores Skinny Puppy (Coexistence) y una influencia clara de las bandas sonoras de John Carpenter. Huelga decir que la suya es una música hípermusculada, con beats robustos, grooves deconstruidos, estética oscura y progresiones de cuerda de ultratumba. En otras palabras, si te gusta el rollito darks llevado a la pista de baile, este maxi tiene que estar ya mismo en tu maleta de DJ o en tu reproductor favorito. AGM

Ben Frost – V A R I A N T (Mute)

Nota: 7.5

Ben Frost siempre se ha sentido más cómodo en el formato álbum. Su música funciona como construcción climática, necesita de distancias largas para desarrollar su discurso emocional y su impacto físico. La sensación que queda después de enfrentarse a sus trabajos rara vez remite a momentos singulares, sino al todo; a esa capacidad especial que tiene para trabajar el sonido como una fuerza demoledora, incontrolable, capaz de golpearte, de cortarte la respiración y levantarte del suelo, provocando sensaciones muy físicas, y no necesariamente placenteras. Por eso la idea de poner su música en manos ajenas podía parecer, a priori, arriesgada. La idea, sin embargo, funciona. A pesar de la multiplicidad de enfoques, estéticas y estados de ánimo, los cinco cortes de V A R I A N T comparten una cierta atmósfera. Evian Christ transforma Venter en una odisea de crunk melancólico, remojando los cajas en amargura cósmica, dejando que de las melodías aflore una cualidad onírica tensa, desesperada. Dutch E Germ humedece las atmósferas y recompone las partículas sonoras de la pieza original para crear una pequeña sinfonía nerviosa a base de campanas y ráfagas de ruido que crean ilusiones rítmicas. HTRK apuestan por la hipnosis a cámara lenta, por el coma anímico, jugando a crear vacío y extrañeza entre pulsos y atmósferas de temperamento tirando a frío. La cara B queda para las lecturas más technoides y agresivas. Las corrientes de electricidad estática de No Sorrowing se vuelven movimiento techno en manos de Kangding Ray, mientras que Regis transforma Nolan en un implacable remolino industrial, seis minutos de warehouse techno oscurísimo desde cuyo centro parecen surgir voces llegadas desde el mismísimo averno. El conjunto no causa el mismo impacto que la música de Frost, pero tampoco decepciona. Sólo por eso, este V A R I A N T es una pequeña victoria. LMR

Kiasmos – Kiasmos (Erased Tapes)

Nota: 8.0

Estar dedicado todo el tiempo a un mismo proyecto puede ser agotador, de ahí que sea habitual que los músicos busquen vías de escape en nuevas empresas. Es el caso de Ólafur Arnalds, reconocido músico neoclásico, amante del piano minimalista y las composiciones de cuerdas mezcladas con sonidos electrónicos, y Janus Rasmussen, mente maestra del grupo electro-pop Bloodgroup. Se conocen desde hace más de cinco años, pero hasta hace bien poco no se han podido juntar para hacer lo que se traían entre manos desde hacía tanto tiempo: un disco de debut bajo el alias de Kiasmos en el que conjugan su amor por la electrónica minimalista y melódica. Y como en esta casa nos gusta ver a los artistas fuera de sus zonas de confort, Kiasmos es un trabajo que reivindicamos desde la primera escucha. Puede sonar sosete a ratos (ya se sabe qué pasa con la música minimalista y repetitiva), pero el calor orgánico que le aporta el islandés le da ese toque de distinción necesario para que un proyecto pase de interesante a indispensable. La mezcla entre instrumentos acústicos con una variedad de sintetizadores y cajas de ritmos da como resultado una música mágica y embriagadora. No podemos contar los días para verlos en Sónar. AGM

Acre – Icons (Tectonic)

Nota: 7.6

El mancuniano Acre remata una temporada notable (sus EPs de este año para Project 13 MCR y Cold Recordings son ambos recomendables) desembarcando en Tectonic con cuatro cortes híbridos que desprenden un extraño allure. Su fuerte no es la invención, sino la alquimia, la manera en que transmuta la materia conocida en algo de apariencia distinta. Acre se pasea por el grime intrumental, el techno, el UK bass y el hardcore rave desde una óptica ligeramente offbeat, poco convencional, que mezcla sensibilidad experimental y afinidad por la pista de baile a partes iguales. Es su forma de mezclar, reducir y cruzar esencias la que llama la atención. Como en Ping, un ejercicio de breakbeat rave psicótico con injertos hip-house que en su crudeza y simplicidad suena viejo y fresco a la vez. O Blur Moon, grime instrumental sumergido en una ciénaga caliente de ácido ochobitero que acaba remitiendo a paisajes de ciencia ficción. O Icon, cinco minutos y medio de (de)construcción rítmica que son algo así como acercar las percusiones tribales de Shackleton a los tempos y los acentos del shangaan electro y el kwaito house. Sin inventar nada nuevo, en su acercamiento ligeramente oblicuo a lo ya conocido Acre consigue irradir personalidad. Cuatro nuevas razones para tener muy en cuenta a este joven productor. LMR

Ann Deeveria – II (Envelope Collective)

Nota: 7.4

Viejas paredes carcomidas por el avance de una hiedra seca. Negras telas que asemejan las sotanas de oscuros religiosos cuyos cuerpos se hubieran volatizado durante su extraño oficio. Eso es lo primero que vemos al acercanos a II. Estamos frente a un disco de dark-ambient gestado en Madrid, cuya portada ya nos indica que no va a invocar verdes paisajes o urbes futuristas. Ángel Mancebo y Jose Tena, dedicados al extraño culto de Ann Deveria desde 2007, conducen un disco donde prima el espacio, los silencios discretamente rasgados por drones de calidad metalizada. Instrumentos que lanzan un último suspiro antes de extinguirse bajo síntomas de agotamiento. Es un disco que se apaga, pero que, curiosamente, nunca puedes decir cuándo empieza. El mutismo de tu habitación se empapa poco a poco de sonidos callados -extraño oxímoron- durante Atranos, Quietas Tus Pestañas, Quieto Ya Tu Corazón y Que Tu Fantasma Se Marche. Nos vemos presenciando un velatorio que concluye cuando finalmente suenan las notas del entierro, la extraña procesión rítmica de Narvaé. La sirena llama a los que faltan en Sagre, donde también escuchas el viento asomándose entre las rendijas de una capilla derruida. ¿O se trata de las propias grietas en las paredes de tu cuarto? Inquietante combo, juega entre lo conocido y lo místico, levantando en el aire los sonidos cotidianos de un entierro que es profano. AC

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