PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

8 discos arrebatadores que no puedes pasar por alto

H

 

Hay música con chicha por todas partes. Para que no pierdas el ritmo de la actualidad, te destapamos un puñado de discos sabrosos que vale la pena conocer

Aïda Camprubí , Álvaro García Montoliu , Luis M. Rguez 1 , Zigor Cavero , Roger Masip

31 Octubre 2014 14:50

Otra semana, otra ración de discos buenos. Aquí está la columna-resumen con la que tratamos de tomarle el pulso a la actualidad discográfica cada siete días, destacando títulos recientes que, a nuestro juicio, merecen unos minutos de tu tiempo. Discos que hay que sumar a los que vienen apareciendo cada pocos días en nuestra sección de críticas.

En el menú de hoy encontrarás marañas de psicodelia luminosa y exploraciones cósmicas, techno de laboratorio sci-fi y folk-pop embrujado, ritmos de baile desacomplejados y pop lacónico que de tan íntimo y doliente deja sin aliento. Un menú intenso y variado para que tú picotees de lo que más te guste.

Panda Bear – Mr Noah (Domino)


Nota: 7.7

Acaso porque es consciente de que nos ha hecho esperar más de la cuenta, Panda Bear decidió la semana pasada lanzar nuevo EP por sorpresa con el single de adelanto de su próximo álbum como solista, Panda Bear Meets The Grim Reaper, que llegará en enero. Así, Noah Lennox ha puesto salsa a este 2014 con cuatro canciones bien sabrosonas que a buen seguro gustarán a los fans de los Animal Collective menos espesos y más centrados en la melodía. El tema principal, Mr Noah, comienza con aullidos de un perro malherido que dan paso a los sintetizadores. Las influencias son claras: The Beach Boys. Y la temática, la de siempre: psicodelia y drogas. Le sigue Faces In The Crowd, que lo mismo podría servir como nana decadente o como hilo musical de una feria ambulante (pongamos, por ejemplo, la de American Horror Story: Freak Show). Untying The Knot, que algunos ya habrán escuchado en los últimos directos que ha ofrecido, empieza con una melodía oriental que acaba por desvanecerse y se transforma en lo que hasta resultaría un gran tema de Animal Collective, quizá más pesado que los anteriores, pero igualmente interesante. Y luego ya está This Side Of Paradise, que remite directamente a los Beatles más psicodélicos en la que bien podría ser su pieza más accesible hasta la fecha y con las letras más discernibles. Todo esto sólo quiere decir una cosa: que la dirección que se ha marcado Lennox para sus nuevas canciones es más luminosa que en el sombrío Tomboy, y esto seguramente gustará a muchos de los que no aguantaron el Centipede Hz. Así que bienvenido sea este efecto péndulo. AGM


Grouper – Ruins (Kranky)

Nota: 8.2

Grouper siempre ha tenido la facilidad de acariciarte desde la distancia. En éste su décimo álbum de estudio, tiene su mano más desnuda que nunca. En primer plano, su voz. Luego le siguen unas suaves atmosferas construidas con la única ayuda de un piano, una grabadora portátil de cuatro pistas, y ese croar despistado de unas ranas que se cuelan en el transcurso de Lighthouse. Liz Harris, la artista oriunda de Portland, te lleva de paseo por las ruinas de Aljezur, puedes ver los paisajes y escuchar en primera persona su cuento de amor irresoluto. Ruins es una carta de amor sonora compuesta de ocho cortes grabados 'in situ'- exceptuando Made Of Air, que fue registrada en casa de sus padres en 2004- y dedicados a una persona que existe, cuya relación no funcionó, pero no hay rencor. Liz se centra en esa emoción contenida, redimiéndose. Donde cabría dramatismo, hay serenidad. Y esa entereza se te contagia, te cala en lo más hondo. Es un disco de secarse las lagrimas y dejarte conducir por las playas que vio Harris mientras pensaba en estas piezas que ahora escuchas. Las letras son perfectamente audibles, no se camuflan en las hondas de los pedales. La artista te cuenta en primera persona, y sin artificios. "Este disco es un documento. Una marca en ese paseo diario. Estructuras caídas. Viviendo en los recuerdos del un amor". AC


Run the Jewels – RTJ2

Nota: 8.8

Es en días como estos cuando un disco como este viene como picha a culo. Días en los que te levantas a una hora que siempre parece demasiado temprana -marque lo que marque el reloj-, enciendes la radio con gesto automático y comienzas a notar cómo la rabia y el hartazgo crecen en tu interior a medida que la cafeína comienza a surtir sus efectos y el locutor de turno narra una actualidad cada vez más penosa. El segundo disco de este dúo formado por El-P y Killer Mike le pone banda sonora a la podredumbre de los tiempos que nos han tocado vivir y a las arcadas que esa realidad produce en buena parte de nosotros. Es un trabajo que, musical y líricamente, apenas da descanso. Los tracks se suceden sin resuello bajo el peso del viscoso y enmarañado manto sonoro tejido por El-P, las rimas in your face de la pareja y las acertadas colaboraciones a cargo de gente como Zack de la Rocha o Travis Barker. No obstante, Run the Jewels 2 aprieta pero no ahoga, por lo que su escucha se hace adictiva desde el momento en el que se hace hueco en tu reproductor. Aquí servidor no consigue desalojarlo por mucho que lo intenta... ZC


Objekt – Flatland (PAN)

Nota: 8.2

Desde los tiempos de su Objekt #2, al alemán TJ Hertz se le venía identificando con el área de influencia del techno en su versión más abrupta y agreste. Y cierto es que su música tiene pegada, pero en su mundo la contudencia no es tanto un fin como el producto de su ambiciosa manera de aproximarse al sonido. Lo que diferencia a Objekt del resto no es la violencia, ni la sequedad con aristas, ni la pulsión oscurantista de la que ha podido hacer gala en el pasado, sino su tremenda capacidad para esculpir sus piezas de acuerdo a un diseño sonoro sofisticadísimo. Es su forma de pulir texturas, de crear relieves y espacios la que deja huella. En Flatland no cuesta encontrar momentos que aluden a estéticas comunes, a las convenciones de ciertos géneros o a los modos de hacer de otros artistas (en Ratchet o Interlude hay electro a lo Dopplereffekt; el golpeteo neumático de One Fell Swoop guarda parentescos con el UK bass de texturas metálicas super abrillantadas de Jam City; el aliento de fondo de One Stitch Follows Another es puro Basic Channel), pero el conjunto se revela como una sucesión de eventos imprevisibles, como un mundo no del todo conocido. Es como si la estructura básica de los temas fuera familiar, pero no el ángulo desde el que se observan. Como si fuera música grabada con un sistema multicámara en 360°, de manera que Objekt pudiera enfocar luego cada escena desde distintas perspectivas, alterando el punto de vista de manera radical sobre la marcha. Esa sensación tridimensional hace que la música desprenda una sorprendente cualidad física, se percibe como materia tactil. Pero es una materia totalmente artificial, que no remite al mundo natural, sino a la ciencia ficción de matiz futurista. Por momentos Flatland parece el fruto de una inteligencia artificial explorando las posibilidades de la tecnología hi end en base a algoritmos propios demasiado complejos como para que el hombre común los entienda. En ese sentido, pocos productores contemporáneos se mueven al nivel de Objekt. LMR


Les Sins – Michael (Company Records)

Nota: 7.5

A Les Sins siempre se le ha considerado como el proyecto de baile de Toro y Moi y esto resulta algo extraño si tenemos en cuenta que toda la música de Chaz Bundick tiene un componente bailable. Pasa más o menos lo mismo que con Daphni y Caribou. De hecho, es curioso que el americano haya publicado algunos de sus sencillos en JIAOLONG, el sello de Dan Snaith. Ahora, después de esta retahíla de singles, llega el estreno en largo, Michael, que se dice influenciado por las bandas sonoras de dibujos animados y películas y por artistas como Timbaland, Mr. Oizo, Daft Punk y Motor City Ensemble. Mayoritariamente instrumental, el disco incluye alguna que otra voz, aunque normalmente suelen ser estribillos repetitivos, sampleados, por mucho que haya featurings como el de Nate Salman. Aquí encontramos las habituales obsesiones de Bundick: el house, la electrónica de denominación de origen francesa, el techno y el hip-hop noventero, especialmente en esa maravillosa Bother. Aunque sea un más de lo mismo y una versión algo menos inspirada que lo que el de Berkeley hace con Toro y Moi, es la mar de entretenido y, como siempre, variadísimo. Lo suficiente como para que valga la pena darle unas cuantas escuchas. RM


Z – Visions Of Dune (InFiné)

Nota: 8.0

La trilogía de Frank Herbert, Dune, ha sido objeto de culto para múltiples artistas a lo largo del tiempo. Ahí están desde el tropiezo cinematográfico de David Lynch al Dune de Jodorowsky pasando por lo que ahora tenemos entre manos, Visions Of Dune , un gigantesco álbum conceptual basado en las novelas de Herbert. Bernard Szajner aka Z lo grabó originalmente en 1979, pero ahora InFiné lo ha recuperado añadiendo algunos temas inéditos -como Duke- que inicialmente fueron descartados por su discográfica por sonar demasiado "futuristas". Y lo que verdaderamente fascina de este trabajo es su inmediatez. Pese a contar con imponentes drones y cacofonías de percusión, sus sintetizadores de tintes kosmische, que pueden remitir a todos desde Tangerine Dream a Klaus Schulze, hacen que el viaje sea completamente fascinante. No hace falta ni mucho menos haberte leído los libros para disfrutar de esta música, aunque es evidente que si lo has hecho la apreciarás mucho más. De hecho, recomendamos hacer la prueba de leer mientras se escuchan los temas del francés. Una experiencia sin igual. Una reedición para nada caprichosa. AGM


Weyes Blood – The Innocents (Mexican Summer)

Nota: 7.3

Natalie Mering, con su proyecto Weyes Blood, hace música embrujada que te induce a creer en fantasmas; los personales y los que pueblan la tierra convertidos en espectros residuales de la realidad de antaño. Inspirada por los espíritus del folk de los 60, titula su segundo álbum en homenaje a la novela de Henry James Otra vuelta de tuerca, llevada al cine como Los Inocentes, que cuenta la historia de dos niños poseídos por almas descarriadas. La artesanía de sus canciones, construidas con breves compases guitarra, piano y percusión pasados por un espectro de distorsión, se guían por su voz de soprano que es ciertamente fantasmagórica -en Requiem For Forgiveness- y se baña en una desnudez sonora que es pura debilidad –Bad Magic-. Su implicación emocional es muy íntima, pero a la vez evoca sentimientos universales, que a menudo aluden a la flaqueza. Muestra de ello es la conmovedora línea de Some Winter, donde canta etérea "estoy tan rota como una mujer puede llegar a estar". Estremecedora, consuela y asusta al mismo tiempo. Para resumir lo que es The Innocents bien podríamos tomar las palabras del mismo escritor en cuya obra se inspira el disco: "Hay un bordado extraño y siniestro, en todo lo normal y fácil". AC


Mourn – Mourn (Sones / Captured Tracks)

Nota: 7.8

Mourn es una banda de aquí, sus miembros tienen entre 15 y 18 años, ¡y acaban de fichar por el sello nortamericano Captured Tracks! Pero no os penséis que su reciente repercusión internacional se debe simplemente a la suerte del novato. Hay trabajo detrás. Los miembros de la formación, además de mucha cultura musical a sus espaldas, tienen su experiencia. Dos de ellas, actúan desde muy pequeñas en la banda Germana, que tiene como batería a su padre The New Raemon. Por otra parte, uno de sus miembros viene de la tradición metal y es también integrante de Redbears, banda en la que participa su hermano mayor. Así es que, a pesar de la corta edad de sus integrantes, Mourn es una banda con cierto pedigrí. La sencilla pero efectiva fórmula de dos 'front-girls' armadas con guitarra, más bajista y batería les ha valido que su música sea tachada de noventera. Y es cierto que pueden, por la calidad de sus melodías vocales, parecerse a Throwing Muses, o a Sleater-Kinney por la evidente actitud 'riot grrrl'. Aún así, su desparpajo sonoro trasciende barreras estilísticas. Como contaban en una reciente entrevista, "tenemos mucha suerte de ser jóvenes y tener internet cerca para poder disfrutar de muchísima música. Dicen que tocamos al estilo de los 90, pero no es nuestra única referencia, podemos escuchar muchos géneros más. Esta es la diferencia entre un grupo de entonces y nosotros". Sus piezas tienen pulsión, son abrasivas y de alta intensidad expresiva. Más allá de su juventud, su mejor aval está en canciones como Misery Factory, Otitis, Marshall o Silver Gold, recién elegida 'Mejor Nueva Canción' por Pitchfork. Mucho futuro por delante. AC

share