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"¡Qué increíble, nunca lo olvidaré!" así firmó Trump en el Museo del Holocausto

La comparación con la firma de Obama hará que te sangren los ojos

"Es un gran honor estar aquí con todos mis compañeros, ¡Qué increíble, nunca lo olvidaré!". Ese fue el mensaje que dejó Donald Trump en Yad Vashem, el Museo del Holocausto en Israel. En mayúsculas, breve, superficial, autorreferencial y extrañamente optimista.

La firma es del estilo de Trump, quien intenta colar la palabra "increíble" en cualquier acontecimiento. Lo mismo la usa para alardear de su mujer o de sus hijos, para describir su relación con su yerno Jared Kushner o para calificar al exentrenador de baloncesto de Indiana, Bobby Knight. Esta vez ha sido para expresar su emoción por estar en el Museo del Holocausto, sin hacer ninguna referencia a la simbología del lugar.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero inevitables. El mensaje de Trump nada tuvo que ver con el que había dejado su antecesor, Barack Obama, quien escribió: "Estoy agradecido a Yad Vashem y a todos los responsables por su extraordinaria institución. En estos tiempos donde el peligro y las promesas, guerra y progreso, estamos bendecidos por tener el poderoso recuerdo de la capacidad humana de crear tanto mal, pero también de nuestra capacidad de sobrepasar la tragedia y reconstruir un mundo mejor. Que aquí vengan nuestros hijos y aprendan de la historia, para que ellos puedan unirse a nosotros y proclamar 'nunca más'. Recordemos a aquellos que nos dejaron, no sólo a las víctimas, sino también como individuos que tuvieron esperanza, amaron y soñaron igual que nosotros, y se han convertido en símbolos del espíritu humano".

No hay duda de que los estilos de Obama y Trump son completamente diferentes. Obama amante de los libros, se sumergía en las complejidades políticas. Trump que por el contrario ha confesado que es adicto a la televisión y que no lee libros, prefiere un trabajo corto y directo. La comparación entre ambas firmas lo han demostrado, una vez más.

Dejar un recuerdo en el libro de firmas del Museo del Holocausto, es una tradición para todos los presidentes de Estados Unidos y otros mandatarios norteamericanos. Aunque parezca increíble, George W. Bush fue más escueto en su mensaje que Trump: "¡Dios bendiga Israel".

Para el presidente de Yad Vashem, Avner Shalev, el mensaje no escondía "ninguna ofensa" y señaló que durante el discurso de Trump en el museo se "tocaron todos los temas esenciales que deberían tocarse", tal y como señaló a ABC News.

Sin embargo, las palabras de Trump dejan en evidencia cierta falta de sensibilidad ante la mayor tragedia del siglo XX. Pero también, son una muestra más de la falta de rigor histórico, que ya en otras ocasiones se le había reprochado al presidente. En este sentido, a principios del mes de mayo, Trump cuestionó la Guerra Civil de Estados Unidos restando importancia a una de las causas que provocó el conflicto armado: la esclavitud. Incluso sus afirmaciones ignoraban que Jackson había muerto 16 años antes del inicio de la guerra.

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