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Tres días de infierno (y fiesta) electoral en Egipto

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Así está El Cairo durante las elecciones según sus jóvenes liberales

María Ferreira

29 Mayo 2014 10:35

26 de mayo. Primer día de elecciones en Egipto

Recorro las calles de El Cairo con un grupo de jóvenes liberales pertenecientes al grupo “6 de Abril”, recientemente etiquetado de terrorista. La mayoría de ellos han sido golpeados y arrestados por la policía en varias ocasiones. El motivo son sus manifestaciones en contra de Al-Sisi y de los militares. Desde que la ley antiprotestas entró en vigor el pasado mes de noviembre, los arrestos se han vuelto más frecuentes. La ley obliga a pedir permiso a la policía para manifestarse.

Pasamos por varios centros electorales donde el ambiente es eufórico: las mujeres bailan, todos saludan a la policía y a los militares como si fueran héroes, las calles están llenas de banderas de Egipto y todos parecen convencidos de que Al Sisi es lo mejor que le ha pasado al país en mucho tiempo. Celebran con alegría la libertad de estas elecciones. Pero, ¿hay libertad? Aiman Saleh, activista liberal, dice que la única libertad posible en estas elecciones es la abstención. Según él, Sabahi, líder de la oposición, posiblemente sea sólo una marioneta colocada para jugar a la democracia un ratito. Y dice “posiblemente” porque la verdad es difícil de reconocer en el panorama político egipcio.

Cuando les pregunto por sus detenciones, ellos las definen como brutales. Aiman me presta el libro de la activista Basma Abdel Aziz titulado La seducción del poder absolutista, donde la autora describe minuciosamente el entrenamiento que recibe un policía en la academia:

“El primer paso es reconstruir la mentalidad del estudiante para hacerle sentir que él es mejor y se encuentra en una posición privilegiada respecto al resto de los jóvenes. Cuando empieza el entrenamiento le dan una lista con prohibiciones y obligaciones que le son impuestas: no puede hablar con civiles, no puede coger el transporte público a no ser que vaya en primera clase, no puede tener una relación o amistad con aquellos que sean inferiores a su nuevo rango social (ya que se sabe que los civiles son inferiores a los militares y los policías), no ir a cafeterías, si sale a la calle ha de caminar rápido, con la cabeza alta y mirando hacia adelante sin mirar a los lados, y si se encuentra con civiles a su paso ha de mirarles con arrogancia.”

En el libro explica también lo que sienten los policías cuando se gradúan. Esto coincide con el testimonio de Ahmed Mahmoud, un policía que se graduó hace 4 años. Mahmoud me explica que después de las humillaciones recibidas durante el entrenamiento, al golpear o humillar a alguien se siente bien. La glorificación de la violencia.

27 de mayo. Segundo día de elecciones en Egipto

Así está El Cairo durante las elecciones según sus jóvenes liberales

Nada más levantarme leo en Twitter que ha explotado una bomba en el barrio de Heliopolis. Hay un herido. Mientras me preparo para ir, Fayez, mi novio (egipcio, liberal y con varias detenciones a sus espaldas por manifestarse) recibe una llamada de su padre. Este le amenaza con denunciarle a la policía por no votar a Al Sisi, por pertenecer junto a mí a una agencia internacional de espías, por estar traicionando a su país y por estar viviendo juntos sin estar casados. Al colgar, Fayez me pide que me ponga una alianza en la mano izquierda y saca mi pasaporte del bolso. Así, si la policía nos detiene por la calle diremos que estamos casados y que he olvidado el pasaporte en casa.

Salimos a la calle, hace mucho calor y no se ve actividad en los centros electorales. Llegamos al lugar donde supuestamente había explotado la bomba y los vecinos de la zona nos cuentan que ha sido simplemente un explosivo casero que le ha causado apenas unos rasguños a una persona. Twitter se ha llenado de informaciones falsas o exageradas que te hacen dudar de absolutamente todo. Es agotador.

Hoy es el último día de las elecciones y un equipo de la BBC ha sido detenido por entrevistar a la viuda de un miembro de los Hermanos Musulmanes. Nos acercamos a la casa de Ossama, un amigo de la familia de la viuda, que nos habla de la represión a la que está condenada la Hermandad. La acusación por terrorismo no deja lugar a la duda, y cualquier sospechoso de apoyarles será detenido.

Hermanos Musulmanes

Ossama ha perdido su trabajo en el hospital donde trabajaba como médico. La razón es que tiene amigos pertenecientes a los Hermanos Musulmanes. Le pregunto si él es uno de ellos y me contesta que no puede responderme porque tiene una familia a la que cuidar. No quiere ser detenido. Antes de irme me comenta que el terrorismo no tiene solo una forma de violencia, y pienso que tiene razón: los militares son tan terroristas como los Hermanos Musulmanes si entendemos por terror cualquier forma de anulación. En un país en el que el único objetivo es el poder, y no la verdad, no parece haber otra vía más rápida de eliminar al enemigo que calificándole de terrorista.

La policía nos detiene al salir y nos pregunta qué hacemos ahí. Fayez contesta que es médico y que ha recibido una llamada para atender una emergencia. Sonrío. Dejan que nos vayamos.

Al terminar el día, parece que la abstención ha sido extremadamente alta y culpan al calor de haber impedido a la gente a ir a votar.

Extienden las elecciones un día más.

28 de mayo. Tercer día de elecciones en Egipto

Tres días de infierno (y fiesta) electoral en Egipto

Volvemos a empezar el día con una llamada de los padres de Fayez. Esta vez se trata de su madre, que me pide que convenza a su hijo de votar a Al Sisi.

—Si no le gusta Al-Sisi, al menos tiene que temerle. Están deteniendo a muchos liberales y así es como tiene que ser. Su padre está cogiendo pruebas para demostrar que no apoyamos su comportamiento cuando la policía le detenga.

Me voy a entrevistar a George Ishak, activista liberal, fundador del movimiento Kefaya que impulsó la revolución, y que lucha día a día por la libertad de los egipcios. Él me comenta que la abstención es una forma de revolución: esa es la forma que los egipcios tienen de decir que no están de acuerdo con las elecciones ni con el régimen absolutista.

Sabahi, el líder de la oposición, ha retirado todos los supervisores de su partido de los centros electorales. Y ahora sí, Al Sisi es el rey. La abstención sigue siendo alta, a pesar de que cada ciudadano que se abstenga tendrá que pagar unos 72 dólares, y hace el mismo calor que el día anterior.

La cuestión es: ¿por qué piensan que si los ciudadanos no han votado los dos días anteriores irán a votar hoy? Aclaramos la pregunta al final del día, cuando anuncian que los observadores no van a poder supervisar el recuento de votos porque sólo tenían una licencia para dos días. Fácil. Demasiado fácil.

De madrugada la calle es una fiesta. Se da por hecho que Al Sisi es el nuevo presidente de Egipto, algunos hablan ya de un 97% de votos a su favor. Pero la revolución no ha acabado. De hecho, acaba de empezar.

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