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10 pequeños detalles que hacen de 'The Grand Budapest Hotel' una película aún más grande

Robin L. Miller revela lo minucioso de la creación de algunos de los elementos de atrezo del nuevo film de Wes Anderson

Aunque vista desde fuera pueda parecer una obra menor, una peliculilla de aventuras clásica sazonada con dosis generosas de fantasía visual a nivel de fotografía y decorados, lo cierto es que la llegada de 'The Grand Budapest Hotel' a las salas de cine no para de darle alegrías a Wes Anderson.

Y es que después de llevarse a casa el Gran Premio del Jurado en la última Berlinale, el estreno limitado de la película en USA ha marcado un récord histórico al cosechar en su primer fin de semana en cartelera una recaudación superior a los 800.000 dólares. Puede parecer poco dinero para las cifras que se manejan en Hollywood, pero es que el film se ha estrenado de momento en sólo cuatro cines del país. Echen cuentas.

Así las cosas, mientras esperamos a que la cinta llegue a nuestras pantallas (31 de marzo), siguen apareciendo artículos que nos ayudan a valorar los esfuerzos de Anderson en su justa medida. Porque, guste más o guste menos su particular universo visual, lo que nadie puede negar es que Wes se toma el cine y sus propias películas muy en serio.

La fama de puntilloso de Anderson no es inmerecida. Hay numerosas historias que la avalan. De hecho, como comentábamos hace unos días aquí al hilo de su filmografía previa, la leyenda habla de broncas, enemistades y enfrentamientos cainitas con sus departamentos de arte debido a su enfermiza obsesión por el detalle. En el rodaje de 'The Grand Budapest Hotel' parece haber reinado la paz, pero el carácter meticuloso, caprichoso y obsesivo de Anderson ha vuelto a quedar patente en detalles como los que Robin L. Miller, encargado de atrezo en el film, se ha ocupado de detallar a Paper Mag.

Nada escapa al control del maestro Wes Anderson.

1. El collar de Agatha

El collar de Agatha

El colgante con la insignia de la Sociedad de las Llaves Cruzadas que luce el personaje de Agatha (interpretado por Saoirse Ronan), la aprendiz de pastelera que acaba desposando al botones Zero Moustafa, fue hecho a mano por la artista Heidemarie Klinger, que trabaja con porcelana azul de Delft en su tienda-taller de Gorlitz, de acuerdo a las indicaciones del propio Anderson. Miller asegura que, desde el primer momento, advirtió a la artista de que el proceso sería arduo: “Le dije, 'voy a tener que volver veinte veces con cambios que pedirá nuestro director, así que, por favor, aguántame”. “Cada vez que entraba a la tienda, pensaba que me iba a echar de allí al grito de '¡Ya he tenido suficiente de esta gente del cine!”.

2. Las maletas, de Prada

Las maletas, de Prada

Un hotel no se entiende sin el trajín de equipajes de sus huéspedes. Y en “The Grand Budapest Hotel” hay varias escenas (en particular, aquella en la que el personal del establecimiento prepara la despedida de Madame D) en las que las maletas tienen un importante protagonismo visual. Anderson necesitaba muchas piezas de equipaje antiguo a juego. Piezas que son imposibles de encontrar si no es en un museo. Así que el director tuvo que encomendarse a su amiga personal Miuccia Prada para que diseñara una colección específica de cajas, maletas y bolsas. También Padra tuvo que hacer sus modificaciones a petición del director, cambiando detalles de metal por latón, y probando materiales con diferentes texturas hasta lograr el visto bueno de Anderson. “Tuvimos a un guarda custodiando las maletas durante todo el rodaje”, asegura Miller.

3. L'air de Panache

L'air de Panache

Monsieur Gustave H (el personaje que interpreta Ralph Fiennes) es un hombre de exquisitos modales que no puede vivir sin su agua de colonia favorita, L'air de Panache. Tanto ama ese perfume que es, de hecho, lo primero que pide que le faciliten cuando recobra la libertad después de fugarse de la cárcel. Anderson le pidió a Mark Buxton, socio de la casa francesa Nose, que creara un perfume con color de miel, controlando él mismo hasta el último detalle del proceso: desde el color final del líquido a la forma y tamaño de los envases. Puedes leer con más detalle sobre la composición de L'air de Panache aquí.

4. Los periódicos

Los periódicos

Los periódicos que aparecen en la película fueron escritos e impresos para la ocasión, desde la primera hasta la última página. El propio Wes se encargó de redactar todas las noticias que recoge el Trans-Alpine Yodel en su edición ficticia del 13 de octubre de 1932, desde la portada hasta las páginas interiores. Según Miller, “fueron meses y meses de probar distintas fuentes”. Y los textos no son mera palabrería, son historias que podrían pasar por noticias verdaderas. “Puedes leer todas esas historias compuestas (por Wes) incluso a pesar de que sólo aparecen en pantalla durante un instante”. Si te haces con la película en DVD, dale al pause y haz la prueba.

5. Los pasteles de Mendel

Los pasteles de Mendel

Los pasteles de la casa Mendel aparecen de forma profusa a lo largo de todo el film; sirven tanto para agasajar a huéspedes y amantes de Gustave H como para colar herramientas prohibidas en una prisión. La chef local Anemone Muller-Grossman se ocupó de crear esos pastelitos de tres pisos que puedes ver en la foto. Tuvieron que hacerse hasta 1.000 unidades del dulce.

6. El cuadro del “Niño con manzana”

El cuadro del “Niño con manzana”

La pintura renacentista que la adinerada Madame D le deja en herencia a Monsieur Gustave H es atribuida en el film al artista ficticio Johannes Van Hoytl the Younger. Según Miller, el cuadro fue un punto de partida para Wes. “Recuerdo que fue una de las primeras cosas que necesitaba hechas, encontró a un artista increíble y básicamente le encargó que pintara el cuadro para la película. Es una obra original exquisita, y Wes se la va a quedar para su fantástico apartamento. Creo que el cuadro fue una inspiración para él”.

7. Los nudillos de metal del matón J.G. Jopling

Los nudillos de metal del matón J.G. Jopling

Willem Dafoe es el malo de la película, el matón sin escrúpulos a las órdenes del heredero Dmitri Desgoffe-und-Taxis. Además de su abrigo de cuero y sus mandíbulas de mármol, uno de sus rasgos distintivos son los anillos de sello que lleva en cada uno de los dedos de ambas manos. Una vez conseguidos los anillos, a Anderson se le antojó que los sellos tuvieran forma de calavera. Por suerte, Waris Ahluwalia, que tiene un papel secundario en el filme, es también maestro joyero, así que pudo personalizar los anillos y ajustarlos a las manos de Dafoe de acuerdo a los deseos del director.

8. El rebana-cuellos

El rebana-cuellos

Durante su estancia en la cárcel, Gustave H agasaja a sus compañeros de celda con pasteles Mendel que cortan en porciones usando el único utensilio que tienen a mano para tal fin: el rebana-cuellos. Cuenta Miller que diseñar el 'throat slitter' fue un proceso complejo. “Wes lo escribe tal cual y lo primero en lo que tú piensas es en una navaja de afeitar, así que le mandé mis ideas... e hice prototipos de cada una de ellas. Él luego fue modificándolos y preguntando, ¿Cuál sería más amenazante? ¿Cómo podemos hacerlo lo más desagradable posible?”.

9. Las herramientas para cavar

Las herramientas para cavar

Como mencionábamos más arriba, Agatha consigue colar en prisión una serie de herramientas escondidas en los pasteles Mendel que periódicamente lleva al penal. El proceso hasta dar con las herramientas adecuadas tampoco fue sencillo. “Comencé buscando en los mercados de pulgas de Berlín y encontré prototipos que Wes aprobó”, comenta Miller. “Luego él decía, 'Me gusta este, pero hazlo más pequeño porque necesitan que sean cosas que se puedan doblar'. Me llevó un tiempo entender su concepto... pero logré encontrar a este maravilloso fabricante que literalemente esculpió todos esos objetos y los rehizo a escala”.

10. El gato (de pega) de Jeff Goldblum

El gato de Jeff Goldblum

En una de las escenas del filme, el personaje que interpreta Adrien Brody lanza por la ventana al gato del administrador de la herencia de su madre, Mr. Deputy Kovacs. Por suerte, el gato no era real, sino que estaba fabricado a base de recortes de espuma, contrachapado y pelaje falso. “Aquello fue una cosa grande. Anderson lo modificaba y lo hacía más grande o más pequeño, y dedicando toda su sangre al asunto. Tú no puedes equivocarte porque en realidad él le da un último toque a todo”.

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