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La desnutrición afecta ya a más de 300 bebés en Mosul y la cifra no para de aumentar

El prohibitivo precio de la leche ha llevado a las mujeres a alimentar a sus hijos con biberones de té negro y agua con azúcar.

El hospital de Qayyara, a 40 km del sur de Mosul (Irak), no da abasto. Desde que el pasado agosto la ciudad consiguiera retomar el poder que el Estado Islámico les había arrebatado, el hospital se ha convertido en un refugio para la maternidad.

Cada día nacen 10 niños en este hospital, dos de cada diez por cesárea. Miles de mujeres se desplazan desde toda la región para dar a luz en el hospital. Pese a los esfuerzos de organizaciones como Médicos Sin Fronteras para suministrar fármacos y material médico, el principal problema reside en la desnutrición que sufren los más pequeños.

Tan solo en marzo, la organización humanitaria alertaba de la grave situación, que no tiene visos de reducirse: más de 300 bebés menores de 6 meses han sido tratados por desnutrición.

"Un bebé que está desnutrido va a tener muchos problemas para lograr alimentarse de nuevo. Sus intestinos dejan de funcionar adecuadamente y dejan de absorber los alimentos de forma apropiada, por lo que su situación no hace más que empeorar progresivamente y sus sistemas inmunológicos son aún muy débiles", sostiene Megan Hock, coordinadora del Centro de Nutrición Terapéutica Intensiva de MSF, a través de un comunicado de la organización.

Las madres no pueden generar leche debido al enorme estrés al que están sometidas como consecuencia de la guerra

Las madres no pueden generar leche debido al enorme estrés al que están sometidas como consecuencia de la guerra. Esta situación que se ha visto agravada por lo extremadamente caro que es conseguir leche de fórmula, tanto en las áreas sitiadas de Irak controladas por el Estado Islámico, como en los campos de desplazados donde están viviendo ahora.

En muchos casos las madres, desesperadas por poder alimentar a sus bebés, recurrieron a llenar los biberones con té negro o agua azucarada. Muchos de los niños sufren también de otras enfermedades a causa de las duras condiciones en las que han tenido que pasar sus primeros meses de vida y por la falta de atención médica en Mosul.

En el Centro de Nutrición Terapéutica Intensiva de MSF, los bebés son alimentados con leche terapéutica especialmente formulada para ayudarles a alcanzar un peso normal. También reciben tratamiento para prevenir o curar infecciones (como diarrea e infecciones del tracto respiratorio), ya que la desnutrición hace que sus sistemas inmunológicos comiencen a fallar y eso hace que sean especialmente vulnerables a sufrir otras enfermedades

La Cruz Roja cifra en más de 300.000 el número de residentes de Mosul desplazados a causa de la guerra. La mayoría vive en asentamientos y campos de refugiados. El 70% de muertes de civiles de los últimos tres años se centra, tan solo, en Irak y Siria.

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