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La desigualdad mola, según Disney

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Un estudio estadounidense analiza la representación de las clases sociales y la cultura del trabajo en las películas infantiles más taquilleras. Estas son sus conclusiones

Juan Carlos Saloz

19 Marzo 2016 06:05

Hace tiempo que sabemos que Disney no es el mejor ejemplo para los críos. En un mundo donde las mujeres hablan la mitad que los hombres y no hay lugar para una Pocahontas homosexual, difícilmente un niño puede empaparse de los valores que deberían reinar en el siglo XXI.

Sin embargo, un último estudio ha ido más allá en el análisis de estas películas. Y después de analizar las 100 películas infantiles estadounidense más taquilleras, han llegado a la conclusión de que el cine que ven nuestros críos también legitima la pobreza y la desigualdad de clase, en la medida en que presenta estas situaciones como positivas.

El estudio se ha realizado en la Universidad de Duke, de Carolina del Norte, donde varios profesores y analistas del campo de la sociología han relacionado la representación de las condiciones de trabajo, los derechos, la felicidad y la pobreza con los argumentos y personajes de estas películas.


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Disney legitima la pobreza y la desigualdad de clases

Aquí van algunos datos:

Solo el 4% de los protagonistas de estos filmes infantiles son pobres.

Mientras el 25% de todos los niños estadounidenses viven en situación de pobreza, solo una ínfima parte de sus iconos retratan su situación diaria.

El 30% de los personajes, sin embargo, son de clase alta —condición notoriamente reforzada por los príncipes y princesas que a menudo protagonizan las cintas— y el 25% de clase media.

Como vemos en el gráfico, a medida que desciende el nivel adquisitivo disminuye el número de personajes protagonistas.



Los obreros precarios de Disney están contentos con su trabajo


No obstante, la conclusión más interesante del análisis realizado por los investigadores de la Universidad de Duke es que la gran mayoría de personajes que pertenecen a la clase obrera —y tienen un perfil de trabajador con condiciones precarias— se muestran más que satisfechos con su trabajo. Solo un personaje de esta categoría se muestra preocupado por su situación económica y laboral, mientras el resto vive como pueden o le dejan mientras sonríen a cámara.

El gran problema es que muestran la desigualdad como benigna. Ser pobre no es un problema. El trabajo de la clase obrera te hace feliz. Cualquier persona que quiera salir adelante, y sea una buena persona, puede hacerlo sin problemas. En estas películas, los ricos están felices por ayudar a cualquier persona. Y obviamente así no funciona el mundo”, explica el impulsor del estudio Jessi Streib.

Existen multitud de ejemplos que ayudan a entender mejor la situación. La canción que entonan los enanitos de Blancanieves, “Cavar, cavar, cavar de sol a sol. Más todo puedes arruinar si pierdes el control. Y sigo sin saber por qué razón cavamos con ilusión”, da pistas de la visión del proletariado que tiene Disney.


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"Cavar de sol a sol. Más todo puedes arruinar si pierdes el control. Y sigo sin saber por qué razón cavamos con ilusión"


El de Blancanieves y los siete enanitos no es el único ejemplo. En La Bella y la Bestia, tanto Lumière como el resto de muebles–siervos están encantados de hacer las delicias de su amo, en unas condiciones totalmente explotadoras. En Aladdin se equiparan los problemas de un pobre que debe robar pan para comer con los de una desdichada princesa enamorada. La vida de los más ricos tampoco es fácil, nos dicen.

"Los estudios han demostrado que a la edad de 12 años los niños ya han interiorizado un montón de ideas norteamericanas sobre la clase social, como el hecho de que las personas pobres son perezosas y conformistas y que la gente rica es inteligente y trabajadora", asegura Jessi Streib, profesor de Sociología responsable de la investigación.

"No esperaba que la clase trabajadora estaría retratada de una forma tan alegre", confiesa Streib. "En cierto modo, esto es positivo, pero en otros aspectos lo que se está diciendo es que no hay que preocuparse por resolver la desigualdad porque la clase obrera ya es feliz con el lugar que ocupa".

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