Actualidad

17,6 toneladas de plásticos cubren por completo esta isla del Pacífico

Henderson Island es Patrimonio de la Humanidad y también el vertedero de nuestros excesos humanos

La isla de Henderson Island (Nueva Zelanda), deshabitada y tan alejada que los científicos solo desembarcan en ella cada cinco o diez años, no es precisamente un paraíso de arenas vírgenes. Su costa bañada por las olas visibiliza nuestros grotescos excesos con 17,6 toneladas de plástico acumulándose en el recóndito lugar en el que no hay humanos.

Esta pequeña masa terrestre situada en el Pacífico sur oriental, a más de 5.000 kilómetros del núcleo poblado más cercano y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, presenta la densidad de desechos contaminantes jamás registrada. Con 670 plásticos por metro cuadrado en la superficie -y hasta 4.500 artículos por metro cuadrado que se descubren cuando se cava-, la playa es la muestra de que las botellas, bolsas o balones no se evaporan cuando se tiran. De hecho, cada día llegan unos 3.500 artículos más.

"Lo que ha sucedido en la isla de Henderson demuestra que no podemos escapar de la contaminación plástica, ni siquiera en las partes más lejanas de nuestros océanos", escribe Jennifer Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania que lideró la investigación.

"He viajado a algunas de las islas más lejanas del mundo y, sin importar dónde he ido, en qué año o en qué área del océano, la historia es generalmente la misma: las playas están llenas de evidencia de la actividad humana... Sin embargo, la cantidad [en Henderson Island] me dejó sin palabras y por eso fui a documentarlo con detalle", declaró a The Guardian.

Durante tres meses, la investigadora y su equipo estuvieron analizando una zona con alta diversidad biológica que aloja a 10 especies endémicas de plantas y cuatro especies de aves terrestres. Pero alertan que la salud de su ecosistema tiembla con cientos de cangrejos que habitan entre la basura y cuya casa ha pasado a ser la cabeza de una muñeca. O con tortugas marinas enredadas en los plásticos que ven obstaculizada su llegada a la orilla para poner los huevos en medio del vergonzoso vertedero.

La contaminación plástica marina, unas aguas en las que flotan muchas de las más de 300 toneladas de plásticos producidos cada año, nos recuerda que nuestros problemas cambian de lugar, pero no desaparecen. Se quedan en el mismo planeta que sufre nuestros hábitos de vida y nos devolverá las consecuencias conforme se vayan atestando unos desechos que tardan en desintegrarse centenares de años.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar