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Nuestros pulmones cumplen una importante función en la que nadie había reparado hasta ahora

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El hallazgo podría poner patas arriba décadas de investigación científica

PlayGround

24 Marzo 2017 12:05

La calidad de tu sangre depende directamente de tus pulmones. Dicho así puede sonar a perogrullo, sí. Todos sabemos que los pulmones son responsables del realizar el intercambio gaseoso con la sangre. El fluido sanguíneo se oxigena y se desprende del dióxido de carbono gracias a esos dos “sacos de aire” que tenemos en el pecho. Pero, ahora lo sabemos, su rol va mucho más allá de eso.

Un grupo de investigadores de la Universidad de California ha encontrado evidencias de que los pulmones de los mamíferos, más allá de facilitar la respiración, juegan un papel fundamental en la producción de sangre.

Concretamente, los pulmones estarían detrás de la producción de trombocitos o plaquetas, células sanguíneas que desempeñan un papel fundamental en la hemostasia (la detención de procesos hemorrágicos) y son una fuente natural de factores de crecimiento.

Según la teoría vigente, las plaquetas son producidas en la trombopoyesis, un proceso que tiene lugar en la médula ósea. Sin embargo, los científicos han identificado un grupo de células madre hematopoyéticas —capaces de transformarse en células sanguíneas— en el tejido pulmonar.


Los científicos han identificado una gran población de células madre sanguíneas y megacariocitos en el tejido pulmonar, hecho que contradice la convención científica de que la producción de plaquetas se produce en la médula osea


En experimentos con ratones, el equipo encontró que los pulmones producían una cantidad ingente de plaquetas. Y eso ha sido toda una sorpresa. Sorpresa porque el hallazgo va en contra de la asunción, mantenida durante décadas, de que las células madre sanguíneas capaces de producir esas plaquetas solo se encuentran en la médula osea.

Este descubrimiento definitivamente sugiere una imagen mucho más sofisticada de nuestros pulmones: que no están solo ahí para la respiración, sino que son, también, un elemento central en la formación de aspectos cruciales de la sangre”, comentó Mark R. Looney, uno de los investigadores firmantes del estudio, que ha sido publicado en al revista Nature.

“Lo que hemos observado en ratones sugiere de una forma poderosa que el pulmón podría jugar un papel fundamental en la formación de la sangre también en los humanos”.

Una pista fluorescente

El hallazgo está estrechamente ligado a la técnica de exploración utilizada. Los científicos usaron una versión sofisticada de una técnica de microscopía in vivo conocida como 'imagen intravital por excitación de dos fotones'. El proceso implica la inserción de proteína verde fluorescente (GFP por sus siglas en inglés, producida de forma natural por un tipo de medusa) en el genoma del ratón. Gracias a esa proteína, las plaquetas del roedor empezaron a emitir fluorescencia en la zona verde del espectro visible.

Cuando los científicos empezaron a seguir los desplazamientos de esas señales fluorescentes por el cuerpo del ratón se dieron cuenta de que en los vasos sanguíneos del tejido pulmonar había una gran población de megacariocitos, las células que producen las plaquetas.

Aquello resultaba extraño.


En experimentos con ratones, el equipo encontró que los megacariocitos alojados en los pulmones producían más de 10 millones de plaquetas a la hora


Con anterioridad se habían observado megacariocitos produciendo plaquetas en los pulmones, pero en una cantidad tan reducida que hacía pensar en algún tipo de actividad residual. La actividad fundamental de los megacariocitos se circunscribía al tejido hematopoyético de la médula ósea, decía la ciencia. Lo observado en aquellos ratones contradecía aquella aseveración.

“Cuando descubrimos esa enorme población de megacariocitos que parecían estar viviendo en el pulmón, nos dimos cuenta de que debíamos investigar aquello”, explica Emma Lefrançais, otra de las investigadoras implicadas.

Al seguir esa pista descubrieron que esos megacariocitos estaban produciendo más de 10 millones de plaquetas a la hora.

O en otras palabras: el estudio sugiere que al menos la mitad de la producción total de plaquetas del cuerpo estaría ocurriendo en los pulmones, y no en la médula osea, como se creía hasta ahora.



Cuando los investigadores trataron de seguir el ciclo de vida de esos megacariocitos, encontraron que probablemente se formaban en la médula osea, para luego desplazarse hasta los pulmones, comenzando ahí la producción de plaquetas.

“Es posible que el pulmón sea un bioreactor ideal para la producción de plaquetas por la fuerza mecánica de la sangre, o quizás por efecto de algún tipo de señalización molecular que aún no hemos descubierto”, comentan los investigadores.

El equipo quiere ahora replicar su hallazgo observando pulmones humanos. De momento, su estudio ya ha captado la atención de otros colegas. Seguro que en los próximos tiempos vemos aparecer múltiples estudios que ahondan en esta idea del pulmón como productor de componentes básicos de la sangre.


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