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Se descubre el pastel: Shia LaBeouf no es ningún capullo, solo estaba jugando a ser artista

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Los artistas Luke Turner y Nastja Rönkkö hablan sobre su colaboración con el actor en #IAMSORRY

Cristina Ortiz

04 Marzo 2014 12:30

Mucho se ha especulado en las últimas semanas sobre el errático comportamiento del actor Shia LaBeouf. La pregunta que todos se hacían era la misma: ¿Está LaBeouf perdiendo los papeles, rebelándose de forma irreflexiva contra su imagen pública, atacando a la maquinaria a la que le debe una fama con la que le cuesta lidiar, o está intentando desarrollar un proyecto artístico de visos conceptuales que todavía no alcanzamos a comprender?

La segunda tesis se sostenía en la idea de que existía un concepto común que de alguna forma hilvanaba sus recientes apariciones públicas: todas parecían querer decirnos algo sobre la idea del plagio y el cuestionamiento de la figura del creador. Pues bien, esa tesis queda ahora probada al conocer el testimonio de Luke Turner y Nastja Rönkkö, la pareja de artistas que ayudó a articular la visión de Shia.

Hablamos, sobre todo, de su performace #IAMSORRY, llevada a cabo en una pequeña galería de Los Angeles durante seis días del pasado mes de febrero, y que parecía parodiar la performace que Marina Abramovi? llevó a cabo en el MoMA neoyorquino durante la retrospectiva que el centro le dedicó en 2010.

#IAMSORRY

De acuerdo a Turner y Rönkkö, el actor se aproximó a ellos después de descubrir la web metamodernism, creada por el primero alrededor de la idea del 'metamodernismo' como “una época caracterizada por la oscilación entre los valores propios del modernismo y el postmodernismo”, o dicho de otro modo, el deseo “de ser irónico y sincero al mismo tiempo”. Según los artistas, su colaboración no se limitó a la performance en Los Angeles, sino que se desarrolló también a través Twitter y se extendió a otras apariciones, como la de la Berlinale, o la lectura de Debord que Shia realizó por videoconferencia durante un seminario en el London College of Fashion.

Todo formaba parte de un mismo proyecto, incluso el skywriting. Turner y Rönkkö lo definen como una meditación en torno a la celebridad y la vulnerabilidad, la objetivación del famoso, el valor del arte y la necesidad de sinceridad, afecto y perdón en nuestros días. Una reflexión que además planteaba preguntas complejas acerca de la naturaleza de la autoría, el plagio y el libre intercambio de ideas en la era de la información.

Porque sí, LaBeouf plagió a Daniel Clowes, y de ahí su sentimiento de culpa, su arrepentimiento, ese #IAMSORRY que ha venido entonando durante los últimos meses.

Ese error fue la motivación de todo, su comienzo. Pero no queda claro dónde situar el final.

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