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Científicos encuentran el origen de los ruidos más misteriosos del universo

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Chorros de material saliendo de un agujero. Cataclismos espaciales. Vida alienígena manifestándose… Estas han sido algunas de las hipótesis al respecto hasta la fecha

astrid otal

05 Enero 2017 15:51

En 2007, un joven estudiante de física estadounidense llamado David Narkevic descubrió que desde algún punto del Universo se había emitido un ruido extraño. Había estado observando la información recogida durante seis años por el telescopio Parkes, en Australia, y encontró una señal anómala. Después de ese año, se han escuchado 17 señales más dejando muchos interrogantes que intrigaban a toda la comunidad de astrónomos y que describían como toda una "historia de detectives".

Se sabía que se trataba de estallidos rápidos de radio (FRB, por sus siglas en inglés), unas ondas cortas, que no duran más que milisegundos, pero que son tan potentes que liberan en esa fracción de tiempo tanta energía como el sol en 10.000 años. Sin embargo, se desconocía de dónde podían venir y qué las causaba, lo que ha dado lugar en esta década a especulaciones que iban desde chorros de material saliendo de un agujero negro o cataclismos espaciales a otras más inverosímiles como vida alienígena manifestándose.

Ahora un grupo de científicos ha podido decir que ha disipado una importante duda: la localización de dónde parten estas ondas. Según explican, las explosiones parecen venir de una remota galaxia enana situada a más de tres mil millones de años luz de distancia. Su hallazgo se produjo gracias que esta vez estaban preparados esperando a una nueva señal.


Se ha descubierto el punto exacto del cielo de donde proceden las señales

A pesar de que este descubrimiento no desvela la cuestión esencial de qué es lo que produce estas extrañas emanaciones –que si nuestros ojos las pudieran ver observaríamos iluminaciones en el cielo-, los científicos celebran que han cercado el misterio.

"Incluso sin una respuesta clara, el hallazgo cambia verdaderamente el juego", manifestó Heino Falcke, un astrónomo de la Universidad Radboud Nijmegen que no participó en el estudio.

Algunas teorías que se barajaban hablaban de que el origen de las señales estaba dentro o cerca de nuestra Vía Láctea. Ahora se sabe que no proviene de nuestro trozo de Universo.

"No es algo en nuestro patio trasero", resumía Casey Law, coautor de la investigación.

Este descarte se suma a otro que se hizo en 2012. Hasta ese año, las señales registradas solo se habían producido de una en una esparcidas a lo largo del tiempo, sin que se dieran repeticiones seguidas de una tacada. En 2012 fue la primera vez que se originaron múltiples pulsos, lo que permitió enterrar la teoría de que se tratara de un evento destructivo, como una explosión de estrellas, que solo sucede de una vez.

Qué es todavía no se conoce. No obstante, los astrónomos apuntan a que se puede ser una estrella de neutrones, posiblemente una conocida como magnetar. Dejan claro que, por mucho que guste especular, "es enormemente improbable que se trate de señales artificiales".

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