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Los hombres que desafiaban a Occidente y otras perspectivas para entender el conflicto de Crimea

Porque a estas alturas todo es mucho más complejo que "europeos buenos; rusos malos", aquí tienes 5 perspectivas distintas

A estas alturas todo es mucho más complejo que "europeos buenos y rusos malos". Cierto es que a Europa y a Estados Unidos no le caen bien los rusos, pero el fascismo ha tomado poder en Ucrania. Algunos comentaristas europeos opinan que el caos en Europa del este en realidad tiene que ver con el colonialismo de Occidente, y en Crimea creen que Ucrania no es un buen sitio para estar, y que su futuro pinta mejor con Putin. En Moscú la gente ha salido a la calle en la mayor manifestación anti-Putin de los últimos años, y en Georgia no tienen buen recuerdo de los rusos. Para orientarnos un poco mejor sobre el actual caos que ahora hay en Europa del este aquí te ofrecemos algunos puntos de vista.

Empezamos por el principio.

01. Crimea

El pueblo ha hablado, y el 96,77 por ciento de la población de la región ucraniana de Crimea ha votado a favor de la adhesión de la provincia a Rusia. La gente parece confiar en que la Madre Rusia pueda devolver un cierto esplendor a sus vidas, aludiendo a una mezcla de sentimentos patrióticos, vínculos históricos y expectativas de mayor prosperidad económica como principales razones de su apoyo a la tesis secesionista.

Mejor la sombra de un estado fuerte que seguir formando parte de un país dividido, arruinado, sacudido por la corrupción, la violencia y el ascenso de posturas políticas que apuntan hacia la extrema derecha. Ese parece ser el argumento más extendido entre quienes se muestran favorables a la anexión. También hay quien señala, por ejemplo desde el frente de la perjudicada minoría tártara -históricamente maltratada por Rusia-, el sesgo de una consulta celebrada bajo una intimidante presencia de fuerzas paramilitares, y marcada por una notable contaminación informativa influida por la maquinaria propagandística rusa.

Dicho de otro modo: dado el contexto, todos esperaban que el resultado fuera el que ha sido. Sólo sorprende lo abultado del mismo.

Así las cosas, con el recuento en la mano, el Consejo Supremo de Crimea solicitará formalmente su adhesión a Rusia, y una delegación parlamentaria viajará a Moscú para analizar los pasos a seguir. El conflicto ucraniano suma así un nuevo episodio que, como era de esperar, no ha tardado en despertar reacciones en la comunidad internacional, que mira hacia la zona con indisimulada preocupación.

02. Europa y Estados Unidos

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, emitieron un comunicado conjunto en el que avisan de que la Unión Europea no reconocerá el resultado del referéndum. Ellos lo tachan de “ilegal e ilegítimo”. En el mismo sentido se ha expresado Barack Obama, que ayer llamó personalmente a Vladimir Putin para comunicarle que Estados Unidos “nunca” reconocerá la consulta popular en Crimea. ¿Motivos? Consideran que viola la Constitución ucraniana y que ha ocurrido, además, durante una invasión militar; una invasión que desde Rusia se niega recurriendo a subterfugios. Mientras, el primer ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk, prometió a la población que perseguirá y juzgará “a todos los instigadores del separatismo y la división que se protegen detrás de los militares rusos. En uno o dos años los hallaremos a todos y los juzgaremos. La tierra arderá bajo sus pies”.

03. Rusia

Estados Unidos y la UE amenazan a Moscú con sanciones, pero Putin insiste en defender la legalidad de la votación, y desde la cámara baja del Parlamento ruso se avisa de que el organismo aprobará en “un futuro próximo” las leyes que sean precisas para permitir la adhesión de la región. La vía diplomática parece agotada.

Los resultados del referéndum en Crimea muestran claramente que los residentes consideran su futuro únicamente como parte de Rusia”, ha declarado el vicepresidente de la cámara baja, Sergei Neverov, según recoge la agencia rusa de noticias Interfax. “Mucha gente ha votado a favor de la adhesión de Crimea a Rusia, lo que habla por sí mismo. Es la respuesta a todos quienes estos últimos días han intentado evitar que los habitantes de Crimea pudieran decidir su destino, su futuro y el futuro de sus hijos. Se trata del futuro que tenemos en común, en un país en el que las leyes son respetadas, en el que se protegen los derechos y las libertades de los ciudadanos, en el que hay un líder fuerte y en el que se tiene una postura de principios que restaurará la justicia histórica”.

04. Georgia y el Báltico

Viniendo de quien viene, la referencia a los derechos y las libertades de los ciudadanos puede parecer un broma o una provocación, pero quizá más preocupante resulta esa alusión a la restauración de la “justicia histórica”.

Es una expresión que inquieta a otras naciones del área de influencia soviética, como los países bálticos, que ven cómo Rusia lleva años desarrollando en sus territorios políticas silenciosas que podrían tildarse de “colonización”; estrategias orientadas a la progresiva “rusificación” de la estructura demográfica de ciertas áreas de esos países históricamente vinculados a la URSS, y que, temen, podrían ser usadas en un futuro como pretexto para justificar movimientos políticos o incluso militares por parte de Rusia. Como ha sucedido en Ucrania.

Y como sucedió en Georgia en 2008.

La historia se repite. Y vuelven los temores de que Crimea sea sólo el comienzo de una nueva etapa de política expansionista rusa.

05. Sergei Aksyonov

No hay que olvidar que Moscú justificó su decisión de enviar tropas a Crimea en su obligación moral de dar protección a la población rusa de la zona. Es un argumento que Rusia ha usado en el pasado y que podría volver a usar en cualquier momento para meter la nariz en otros muchos lugares. Pero en el caso concreto de Crimea ese pretexto no se entiende sin la actuación de Sergei Aksyonov, el líder pro-ruso que se ha alzado como el hombre de confianza de Putin en Ucrania, el verdadero responsable de llevar al país hacia la secesión.

La revista Time publicaba la semana pasada un interesante perfil de Aksyonov. En apenas un mes, aprovechando la inestabilidad reinante en Ucrania, este hijo de militar ruso ha pasado de ser un político de tercera con un supuesto pasado criminal (al parecer, en los ambientes del hampa, se le conoce como Goblin, y son varias las voces que señalan sus vínculos con una organización mafiosa conocida como Salem), cabeza de un partido sin apenas representación parlamentaria, a ser el líder de facto de la región.

A finales de enero Aksyonov comenzó a formar una suerte de fuerza paramilitar aduciendo la necesidad de defender la región de la ola revolucionaria que estaba agitando al país. Con el paso de las semanas esas autoproclamadas brigadas de autodefensa de Crimea fueron creciendo hasta contar con varios miles de adeptos, todos a las órdenes de Aksyonov.

Según las crónicas, al menos dos docenas de personas armadas, supuestamente miembros de esas fuerzas paramilitares, irrumpieron en la mañana del 27 de febrero en el parlamento de Crimea. Aquella intervención dio lugar a una serie de conversaciones políticas a puerta cerrada que desembocaron en dos votaciones. Esas votaciones, llevadas a cabo de forma totalmente opaca, se saldaron con la designación de Aksyonov como Primer Ministro de Crimea y con el acuerdo para la celebración de un referéndum sobre la posible anexión de la región a Rusia.

Fue él, Aksyonov, que prefiere verse a sí mismo como “gestor de crisis”, quien se dirigió por escrito a Putin pidiendo su intervención en la zona.

06. Kiev

El referéndum se ha celebrado y Aksyonov y los suyos han festejado el resultado como una “gran victoria para el pueblo de Crimea”. Y mientras la atención del mundo sigue concentrada en Crimea, en Kiev la situación evoluciona.

Los medios sobre el terreno avisan de que la Plaza de la Independencia de la capital se ha transformado en las últimas semanas en un gran centro de reclutamiento. El nuevo Gobierno de Ucrania quiere movilizar a 20.000 voluntarios, y aquellos activistas que deciden alistarse están recibiendo formación militar a las afueras de Kiev. La decisión de movilizar a esas fuerzas fue tomada el 1 de marzo, el mismo día que el Parlamento ruso votó a favor de autorizar la entrada de fuerzas militares en Ucrania.

El Presidente de Georgia expresaba hace días su preocupación en las páginas de The Guardian, poniendo la historia reciente de su país como ejemplo del que convendría aprender y avisando a la comunidad internacional de que Putin no se conformará con Crimea. Parece que en el resto de Ucrania y en el área de influencia soviética muchos temen lo mismo. Porque, ¿cómo reaccionaría la comunidad internacional si Rusia decidiera poner una pica en Kiev?

¿Volvemos a la guerra fría?

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