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Amnistía Internacional avergüenza a España con su último informe

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Lo estamos haciendo muy mal.

Rafa Martí

24 Febrero 2016 19:02

Imagen de Arturo Rodrigues (via)

Ejecuciones sumarias, niñas bomba, violaciones, juicios y condenas injustas, asesinatos a activistas, discriminación legal de las mujeres... Son atrocidades contra los derechos humanos que podemos identificar en países como Yemen, Siria, Irak, Arabia Saudí, China, Libia o la República Centroafricana.

Jamás imaginaríamos esos atropellos en países como Noruega, Países Bajos o España... Pero las violaciones de los derechos humanos se producen igual, solo que de manera más sutil.

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Es lo que ha revelado Amnistía Internacional en su Informe Anual 2015/16 sobre la situación de los derechos humanos en el mundo. En 472 páginas, la ONG ha analizado 160 países que no hacen lo suficiente para garantizar estos derechos o que, por el contrario, los violan sistemáticamente.

España y otros países del 'primer mundo' fallan en proteger los DDHH internamente y ha desoído las recomendaciones de la ONU

El caso de España es llamativo. Según la ONG, se trata de un país —junto a muchos de los llamados del “primer mundo”— que se llena la boca hablando de derechos humanos a escala internacional. Pero falla en protegerlos internamente y ha desoído las recomendaciones de la ONU:

-Derechos de reunión y libertad de expresión. La Ley de Seguridad Ciudadana ha supuesto una violación sistemática del derecho de reunión, manifestación y de libertad de expresión. Se impide que la gente pueda manifestarse de manera espontánea, o se da mayor libertad de acción a los policías.

-Tortura y malos tratos. La ONU también pidió la revisión de los procedimientos en los centros de detención, donde se han registrado maltratos a personas arrestadas según Amnistía. Esta también denuncian que, bajo el paraguas del régimen de incomunicación de los detenidos, se producen torturas.

-Violencia contra las mujeres. La violencia machista sigue siendo una epidemia en España. La ONU pidió un mayor compromiso de las instituciones para evitar estos casos y garantizar la reparación a todas las víctimas.

La Ley de Seguridad Ciudadana, según AI, solo ha traído el recorte de derechos como el de reunión o el de libre expresión

-Derechos sexuales y reproductivos. En España, las menores de 18 años tienen que pedir permiso a sus padres para abortar. La ONU ha pedido que España garantice que no se produzcan abortos clandestinos. Por otro lado, la fecundación in vitro solo está destinada a parejas que biológicamente no han podido tener hijos, por lo que se excluye a parejas homosexuales. 

-Discriminación. Los crímenes de odio han aumentado un 13% en España en el último año, por la tipificación de nuevos delitos: delitos de odio por discriminación en razón de género y por ideología. La tipificación no ha llegado hasta ahora y el propio ministerio reconoce un "agujero negro" en las denuncias de este tipo de crímenes, sobre los que todavía no hay conciencia social.

-Seguridad y medidas antiterroristas. Bajo la excusa de mayor seguridad, la Ley de Seguridad Ciudadana, el Código de Enjuiciamiento Criminal o el Pacto Antiyihadista, han modificado el código penal con definiciones más amplias o mantenido regímenes como el de la incomunicación de los detenidos por terrorismo, con la consecuente impunidad de los funcionarios de seguridad que denuncian las ONGs. Otros países como Francia, los ciudadanos también han visto reducidas sus libertades a raíz de medidas antiterroristas.

Entre 2008 y 2014 han tenido lugar en España 578.546 procedimientos de ejecución hipotecaria que han lesionado gravemente el derecho a la vivienda

-Derecho a la vivienda. Entre 2008 y 2014 han tenido lugar en España 578.546 procedimientos de ejecución hipotecaria (muchas de ellas terminadas en desahucios). Durante los primeros nueve meses de 2015, se iniciaron otros 52.350. Las leyes españolas todavía no garantizan el derecho a la vivienda o condiciones para que los ciudadanos se queden sin hogar.

-Derechos de las personas migrantes y refugiadas. El informe denuncia que España solo ha acogido, hasta el momento, 18 personas del cupo de 17.000 refugiados procedentes de Grecia e Italia que se comprometió a acoger. Por otro lado, el informe denuncia “las devoluciones en caliente” de migrantes en las fronteras de Ceuta y Melilla y la no asistencia sanitaria a 750.000 migrantes indocumentados. El informe asegura que hasta 30 han devuelto de manera ilegal a refugiados.

España no es el único país del "primer mundo" que sale mal en el informe. Países nórdicos que suelen ponerse como ejemplo en estas materias, como Noruega, han sido señalados por no proteger a las personas LGBT al no tipificar crímenes contra transexuales como crímenes de odio. O por no de hacer nada para agravar las penas contra los asaltantes sexuales, que han propagado una epidemia de agresiones en todo el país a lo largo del último año. También se denuncia a ese país por denegar peticiones de asilo de personas refugiadas.

El balance general de 2015 es poco esperanzador: 122 países han ejercido la tortura, 113 países han restringido la libertad de expresión, 60 millones de personas han huido de sus hogares...

El informe es poco esperanzador. En términos generales, da cifras como estas: 122 países han ejercido la tortura, 113 países han restringido la libertad de expresión, 60 millones de personas han huido de sus hogares, 156 activistas defensores de los derechos humanos han sido ejecutados o asesinados, el 55% de los países ha tenido juicios injustos y 36 grupos armados violan los derechos humanos de manera sistemática en todo el mundo.

Amnistía insta a que sean los gobiernos los que den el primer paso siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas.

Su director, Shalil Shetty, dijo:

Hoy el mundo se enfrenta a múltiples desafíos que, en su origen, son creados o prolongados por gobiernos que juegan a hacer política con la vida de las personas (...) Son los dirigentes mundiales quienes tienen en sus manos la posibilidad de que estas crisis se vuelvan todavía más incontrolables. Los gobiernos deben parar su asalto contra nuestros derechos y reforzar las defensas que ha establecido el mundo para protegerlos. Los derechos humanos son necesarios, no accesorios, y la humanidad no se ha jugado tanto como ahora.




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