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Siguen los abusos de aerolíneas: Delta expulsa a una familia por negarse a ceder el asiento de su bebé

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Otra forma de violencia. Otro atropello que se vuelve viral gracias a un vídeo

PlayGround

05 Mayo 2017 10:27



Los teléfonos móviles se han convertido en el peor enemigo de las (malas) compañías aéreas. Basta un pasajero dando al 'Rec' en el momento justo para que medio mundo sea testigo de los abusos cometidos en nombre de políticas internas del todo cuestionables —hola 'overbooking'— o de los modales de matón que se gastan tus peores empleados. Y eso tiene un coste.

Lo cierto es que los “riesgos de volar” vuelven a ser trending topic. Tras las polémicas protagonizadas por American Airlines y United Airlines, los ojos acusadores de la red social vuelven a estar ahora sobre Delta. ¿La razón?

Esta vez no hubo golpes —hace pocas semanas un piloto de Delta abofeteó a una mujer en el trascurso de una pelea—, pero sí amenazas de cárcel y la consiguiente expulsión de toda una familia cuyo único pecado fue querer usar el asiento por el que habían pagado.


La familia había pagado por el asiento que estaba usando su bebé. La aerolínea había vendido más billetes que asientos había en el avión


La cosa fue así.

Imagina que eres padre y decides viajar con tu mujer y tus tres hijos —dos de ellos, bebés de 1 y 2 años— a Hawái. El viaje de ida resulta bastante más incómodo de lo que pensabas, así que para la vuelta tú y tu pareja tomáis medidas: compráis un billete adicional para que vuestro hijo mayor regrese solo en un vuelo anterior. Así podréis disponer de su asiento —ya pagado— para colocar la butaca de seguridad de vuestro hijo menor.

Mayor comodidad para los padres —te ahorras cargar con el pequeño en brazos durante las más de seis horas de vuelo— y mayor seguridad para el bebé. Ese era el plan.

Pues no.

La sorpresa de Brian Schear fue máxima cuando, mientras esperaban al despegue, la tripulación se dirigió a él para indicarle que debían despejar el asiento que ocupaba la silla de seguridad de su bebé para que lo usara otro pasajero.

Sí, Delta había vendido más billetes que asientos había en el avión.

En el vídeo que captura el momento, visto ya por cerca de 3 millones de personas, vemos al padre tratando de explicar el sinsentido de la situación en la que se ven envueltos.

Compré el asiento”, defiende Brian Schear frente a los miembros de la tripulación. “Le vais a dar ese asiento a otra persona cuando yo he pagado por ese asiento. Eso no es correcto”.

“Decidimos mandar a nuestro hijo mayor en otro vuelo para poder poner ahí la silla de coche. El niño no dormirá si no está en su sillita. De otro modo, se pasaría todo el vuelo en el regazo de mi mujer, moviéndose todo el rato, y no es seguro”, añade el padre con frustración.



De nada sirvieron sus argumentos. La tripulación se escudó en el argumento de que los niños de hasta dos años deben ir, por ley, en el regazo de sus padres. Pura mentira.

Tanto las normativas internas de Delta como las directrices de la Administración de Aviación Federal (FAA por sus siglas en inglés) recomiendan comprar un pasaje para los niños menores de dos años y usar un asiento de seguridad homologado al considerar que “los brazos (de un adulto) no son capaces de sostener al niño con seguridad, especialmente en caso turbulencias inesperadas”.


La tripulación se escudó en el argumento de que los niños de hasta dos años deben ir, por ley, en el regazo de sus padres. Ese argumento es falso


La cosa acabó por las malas. Ante la negativa del padre a plegarse a las demandas de la tripulación, los agentes aeroportuarios decidieron pasar a la amenaza: se les expulsaría del avión y además se presentarían cargos contra ellos. “Será una ofensa federal. Tú y tu mujer iréis a la cárcel”.

Era casi medianoche cuando la familia Schear se vio obligada a abandonar el avión. Tuvieron que pagarse una noche adicional de hotel y comprar nuevos billetes para el día siguiente. Lo hicieron con dinero de su bolsillo, aunque Delta asegura en un comunicado que piensa compensar económicamente a la familia.

“Sentimos que hayan sufrido esta desafortunada experiencia”, dice la compañía. De cambiar su política de 'overbooking', nada.


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