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La ciencia detrás de por qué seguimos tomando decisiones estúpidas

No, no es porque seamos idiotas

El referéndum en Reino Unido ha dado mayoría al Brexit, el Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones en España y en Estados Unidos se teme que Donald Trump y sus políticas puedan llegar a la Casa Blanca. Aparentemente, la gente elige la peor opción de todas pese a que los expertos alertan sobre las terribles consecuencias de hacerlo.

Pero, ¿realmente somos tan idiotas? ¿Y por qué seguimos tomando decisiones estúpidas pese a conocer cuál es el resultado de estas?

La respuesta más fácil es que el público general es estúpido, la gente no tiene el coeficiente intelectual suficiente o no está bien informado. Pero no es verdad. Nunca antes los niveles generales de educación han sido tan altos y podemos informarnos fácilmente con solo una conexión a Internet.

Entonces, ¿qué es lo que falla? Esta misma pregunta es lo que llevó a Mats Alvesson y André Spicer a escribir su libro, La paradoja de la estupidez, donde intentan dar respuesta al porqué de nuestras malas decisiones.

Los seres humanos tendemos a evitar a toda costa lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva. Cuando los hechos no encajan con nuestras creencias, tendemos a cambiar los hechos, no nuestras creencias

Una de las razones tiene que ver con nuestros sesgos cognitivos incorporados. Es decir, muchas veces nuestras decisiones están basadas en creencias pasadas o incluso asociaciones al azar. Y una vez que tomamos esa decisión —en un proceso hiper rápido que dura unas centésimas de segundo— empezamos el proceso de justificarla. A partir de ahí buscaremos información que corrobore nuestras creencias mientras omitiremos aquella que las destruya.

Los seres humanos tendemos a evitar a toda costa lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva. ¿Que en qué consiste esta disonancia cognitiva? Básicamente en el hecho de quec, uando los hechos no encajan con nuestras creencias, tendemos a cambiar los hechos, no nuestras creencias.

Otra de las razones por las que ignoramos a los expertos se basa en que algunas de nuestras decisiones podrían crear malestar social. Es por ello por lo que elegimos lo mismo que la gente que nos rodea, aunque estén equivocados.

Otra de las razones por las que ignoramos a los expertos se basa en que algunas de nuestras decisiones podrían crear malestar social.

A partir de ahora, cuando vayas a catalogar de idiota a alguien por sus decisiones piénsalo dos veces. Quizás la palabra correcta sea obstinado: menos efectista, más diplomática y con cierta base científica.

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