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Las 10 fotos que un tío no debería hacerse si de verdad quiere ligar

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¿Quién necesita ver una comedia absurda cuando puede abrirse un perfil en Tinder?

Leticia García

16 Julio 2014 16:14

Nos guste o no, la primera impresión es la que cuenta. Si ligar en los bares atiende a veces criterios que van más allá del físico, como el ingenio, la labia o el nivel de alcohol, en las aplicaciones digitales no se nos brinda esa posibilidad. La interfaz es la misma en casi todas: un despliegue de retratos que el usuario va desechando hasta dar con el adecuado y, entonces sí, pinchar para leer cuáles son los intereses y las aficiones del susodicho. La dinámica es la misma que la de ir a comprar unos pantalones, unas cortinas e incluso medio kilo de pollo, pero, si de verdad se quiere ligar, hay que pasar por ella.

Incluso merece la pena. Porque el triunfo no está asegurado, pero las carcajadas sí, al menos en lo que respecta al sector masculino.

Quizá sea por una cuestión de inseguridad o por una percepción de la realidad un poquito errónea. A lo mejor es cierto lo que dicen algunos sociólogos y los jóvenes actuales adolecen de una sobredosis de narcisismo. O consideran que su extraño sentido del humor es universal y seductor. Sea lo que sea, de cada cien fotos de tíos subidas a sitios como Tinder, sólo se salva una o, como mucho, dos. No es que las otras noventa y nueve sean de feos muy feos, es que son tan poco naturales y tan absurdas que más que provocar interés, generan un abanico de emociones entre la grima y la risa floja.

Hombres del mundo, sabemos mejor que nadie lo duro que es ser juzgado por el envoltorio, pero es un trance que hay que sufrir si se quiere ligar en Internet. Aquí van algunos ejemplos que debemos evitar si se quiere sacar partido a estas aplicaciones:

1. La foto de los abdominales

Ya no es que sea completamente absurdo preferir mostrar el estómago al rostro, es que fardar de musculitos en tu foto de perfil es presuponer que todas las mujeres al otro lado de la pantalla se volverán locas ante tamaño despliegue de fibra muscular. El tipo que cree que destacar sus horas de gimnasio es la clave para el éxito tiene una percepción demasiado simplista del género femenino. Donde él ve belleza y seducción, ellas ven cerebros diminutos y falta de conversación.

2. El retrato grupal

Sí, tienes amigos, lo que supone un punto a tu favor. Pero, a no ser que dibujes una flecha con el Paint, nadie sabrá quién de todos es el que está buscando ligue. Corres el riesgo, además, de que acaben eligiéndote para preguntarte por tu amigo, que está más bueno que tú.

3. La cara de felicidad posando al lado del coche

De verdad, da igual que sea un Ferrari o un Seiscientos. Puedes estar orgulloso de él (lo que ya plantea cierto conflicto, porque no deja de ser una posesión material que pagarás en cómodos plazos de aquí a que te jubiles), pero resaltarlo en la foto nos hace pensar que quieres a tu coche más que a tus amigos, tu perro o tu familia. Si es así, al menos disimúlalo.

4. El clásico selfie del espejo

Además de hacer creer que tienes la edad mental de un usuario de Tuenti, nadie necesita ver, así de primeras, la perturbadora decoración de tu cuarto baño. Demasiado íntimo para ser el primer contacto.

5. La sesión de fotos profesional

No hace falta tomárselo tan a pecho como para pagar a un fotógrafo y, por supuesto, es absolutamente innecesario mostrar el pelo al viento a lo Beyoncé, tapar los brillos con kilos de maquillaje o posar delante de un croma que haría horrorizarse al propio David Hasselhoff. Menos es más, en Tinder y en cualquier parte.

6. Esa cutrez hecha con la cámara web

No hace falta hacerse un book profesional, pero tampoco se debe sucumbir a la desgana. Es materialmente imposible que una cámara web retrate a alguien sin cara de asco, por muy guapo que uno sea o lo mucho que uno sonría. ¿Tanta pereza da ponerse de pie y sacar el teléfono? Porque esa es la impresión que suscita este tipo de retratos. Puede que tu intención sea pasar por este trance lo antes posible y esperar que las usuarias de la aplicación flipen con tu desbordante personalidad. Sentimos comunicarte que eso es una utopía.

7. La foto melancólica mirando al mar

Se puede ser sensible, incluso ser un romántico empedernido, pero no hace falta demostrarlo de una manera tan explícita y lamentable. Al menos no te pongas de perfil y quítate esas gafas de sol, que se van a pensar que estás intentando ocultar algo.

8. La panorámica del paisaje con un señor al fondo

Te gusta disfrutar de la naturaleza, sí, pero esta aplicación no es un homenaje a Felix Rodríguez de la Fuente, sino una herramienta para ligar. Nadie va a pinchar en una imagen en la que se intuye que hay alguien escondido entre las rocas, alguien que, además, se está postulando como tu futuro amante. O das la cara, o ya puedes ir borrando la aplicación de tu móvil.

9. La foto del último Halloween

A no ser que no tengas más pretensiones que las de hacer pasar un rato entretenido al personal, ni se te ocurra subir imágenes disfrazado de Superman, de fantasma, de torero o de muñeca pepona. A ti te parecerá una forma de demostrar lo gracioso que puedes llegar a ser. Para ellas, sin embargo, eres carne de pantallazo y risas a tu costa en el grupo de whatsapp.

10. La foto que no es tu foto

Todavía hay gente que piensa que el resto es idiota. Nadie en su sano juicio creería que un modelo de pasarela necesita tirar de una aplicación para ligar. Y si la necesita, es porque hay algo en su cabeza que funciona regular. Otra modalidad de suplantación de identidad muy vista en estos lares es la de poner una foto de tu cantante favorito, tu escena preferida o tu escritor más leído en lugar de un sencillo y natural autorretrato. Está muy bien que te guste Bob Dylan, Los Soprano y leas a Nietzsche por las noches, pero no confundas las fases, eso, te guste o no, viene después.

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