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Aprende a reconocer a un ‘yuccie’ en 12 cómodos pasos

Claves para entender la nueva meme-tendencia cultural llamada a suceder al hipster

Por si aún no te habías dado cuenta, el hipster murió. Su cuerpo sin vida yace pisoteado a la entrada de todas las oficinas de marketing de todas las grandes franquicias de moda del mundo. Se lo robaron todo y le dejaron ahí tirado, desangrándose, testigo de su propio obituario por parodia. ¿Pero que sería de nuestro mundo sin etiquetas sobre las que debatir? La ruina, el desastre... Así que tranquilos, que ya tenemos repuesto: adiós hipsters, hola 'YUCCIES'.

Según su proponente, el 'yuccie' sería un cruce cultural entre el hipster y el yuppie adaptado al tiempo presente; un tipo de "Joven Urbano Creativo" común entre la generación millennial que aspira a ser tan exitoso como el yuppie, pero sin renunciar a su individualidad, a sus valores periféricos y a sus inquietudes creativas. Algo así como un hipster en su versión más atildada y con un mayor sentido empresarial de su vida.

"Hace diez años, los 'yuccies' podrían haber sido hipsters', escribe David Infante en la pieza que lo inició todo. Pero las condiciones han cambiado y los nuevos cachorros de la Generación Y buscan marcar su propio terreno, no tanto por oposición, sino a base de matices —no exentos de cinismo— que apuntalan la idea del cambio generacional.

Para el yuccie, el romanticismo debe venir acompañado de la rentabilidad, aspira a hacerse rico de manera rápida gracias a sus ideas y su espíritu emprendedor

¿Cómo reconocer a esta "nueva" camada de jóvenes incómodos con la idea de que les tomen por lo que no son? Y quizás más importante: ¿puede ser que tú mismo formes parte, sin saberlo, y puede que incluso sin quererlo, de esta nueva categoría social?

Aquí van algunas pistas, para que puedas dar respuesta a esas preguntas:

1. El 'yuccie' se siente ofendido si le llamas hipster. No le importa ser objeto de tus críticas o tu sarcasmo —la coña moderna agrada al moderno tanto como al enemigo del moderno—, sólo exige precisión.

2. El 'yuccie' es crítico con la gentrificación, pero hace poco que se mudo a un área notoriamente gentrificada y no podría pasar sin su tienda de comida orgánica, su rostería y sus croissants integrales de espelta a la vuelta de la esquina.

3. El 'yuccie' vive con la convicción de que no sólo merecemos perseguir nuestros sueños; también tenemos derecho a obtener un beneficio económico de ellos. El romanticismo debe venir acompañado de la rentabilidad.

4. Testigo de la burbuja tecnológica, el 'yuccie' aspira a hacerse rico de manera rápida gracias a sus ideas y a su espíritu emprendedor, pero no está dispuesto a hacer según qué tipo de concesiones para lograrlo. Para él es tan importante la plata como mantener su independencia y su autonomía creativa.

5. El 'yuccie' valora el dinero, pero también la credibilidad y la satisfacción personal. Mejor un puesto de becario no remunerado en el medio digital más hip que una plaza fija y aceptablemente pagada en esa empresa de la que nadie nunca habla entre la gente de su edad.

El yuccie prefiere leer The Economist antes que Pitchfork

6. El 'yuccie' puede asistir al concierto de una nueva banda punk ignota en una sala undeground de su ciudad, pero en su tiempo libre prefiere pasar las horas leyendo The Economist antes que Pitchfork.

7. El 'yuccie' sabe disfrutar de una buena warehouse party organizada por algún colectivo underground en alguna nave abandonada en los márgenes de la ciudad, pero una vez allí, si le dieras a elegir, preferiría una copa de vino rosé o un agua de marca a una cerveza genérica en vaso de plástico.

8. Frente a la nostalgia tecnológica del hipster, el 'yuccie' quiere sacar partido de la tecnología. Mejor gastar las horas charlando sobre posibles ideas para desarrollar una nueva app que pensando en Gameboys o en simuladores de viejos juegos Arcade.

9. El 'yuccie' tiene cientos de seguidores en Instagram, pero apenas nadie le sigue en Twitter. Le interesa más sentirse validado por su gusto estético que ser valorado como creador de opinión.

El 'yuccie' es crítico con la gentrificación, pero no puede vivir sin sus croissants integrales de espelta a la vuelta de la esquina

10. Al 'yuccie' le gusta hablar de sus tatuajes, pero prefiere llevarlos siempre en sitios escondidos a la vista, no vaya a ser que puedan perjudicarle en un futuro movimiento profesional.

11. El 'yuccie' se define a sí mismo por medio de actos de consumo y conductas expresivas: el precio de las cosas (caro o barato) es menos importante que la sensación de validación personal que otorgan esas compras. Puedes verle en una tienda de todo a un euro, en Uniqlo o en la boutique de Henrik Vibskov, pero nunca le verás en H&M.

12. El 'yuccie' puede y suele llevar una vida perfectamente precaria, puede encadenar apartamentos inmundos y trabajos mal pagados, pero a la vez se siente parte de una élite privilegiada, siempre cargado de ideas valiosas y dueño de un talento singular. A ojos del 'yuccie', el 'yuccie' es alguien a envidiar.

La contradicción es la raíz de todo movimiento y de toda manifestación vital (Hegel)

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