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Esto es lo que pasa cuando ves la vida en formato XL

#Curvy, el nuevo libro de Covadonga D'lom con ilustraciones de Flavita Banana, celebra las mujeres sin complejos y reivindica que la curva es bella

#1. Ser Curvy es una actitud.

#2. Una Curvy no busca aprobación, confía en su belleza.

#3. Una Curvy no sigue la moda, la inspira.

#4. Una Curvy siempre da la talla.

#5. La sonrisa de una Curvy es un arma de seducción masiva.

#6. Una Curvy no necesita ser un ángel, es una diosa.

#7. Una Curvy no hace ejercicio, se esculpe.

#8. Una Curvy rompe moldes.

#9. Una Curvy sabe lo que importa.

#10. Una Curvy es una Curvy.

Esos podrían ser los 10 mandamientos de la mujer con curvas según Covadonga D'lom y Flavita Banana.

La curva es más poderosa que la espada. Lo decía Mae West y lo confirma Curvy (edita Lumen). El nuevo libro de Covadonga D'lom con ilustraciones de Flavita Banana reflexiona sobre las tallas, el peso y lo que ocurre cuando decides romper con la báscula.

Curvy aprovecha el fenómeno de las tallas grandes para reivindicar un nuevo canon, distinto al preponderante, en el que la curva vuelve a ser bella.

Covadonga se pregunta en su libro ¿Una curvy nace o se hace?

En el caso de nuestra protagonista, se hizo durante los casi diez meses que duró el embarazo de su madre.

Un auténtico ejemplar de lo que yo llamo bebé-Platero: “tan blandita por fuera que se diría que era de algodón”

Ser Curvy no es un camino de rosas. En un mundo hecho a tamaño XS, salirse de la norma acarrea algún que otro problemilla.

Por ejemplo, la ropa siempre será DEMASIADO pequeña. Ese vestido que te queda estupendo de cuerpo hace que tu culo resalte como si fuera un faro en mitad de la noche. O ese otro que te hace un culo digno de asegurar por cien millones de dólares no te queda bien de pecho. O ese otro que es corto, muy corto.

CurvyConsejo: El día que uno de esos vestidos esté bien hecho... ¡aprovecha! Esa situación es como el cometa Halley y tardará 75 años en volver a pasar.

Los asientos no son aptos para culos grandes. La discriminación curvyfóba llega al mundo de las sillas, sillones, bancos y demás mobiliario. Y no hablemos de las piraguas, por favor. DI NO A LOS ASIENTOS PEQUEÑOS.

El gimnasio. Así, sin más. Ese lugar del demonio donde todos los seres humanos estamos condenados a sudar, sudar y sudar con el único objetivo de poder comernos esa magdalena-con-muchas-cosas-por-encima sin ningún sentimiento de culpa. Un territorio sin explorar cuya conquista costará sangre, sudor y lágrimas a la Curvy que se atreva a intentarlo.

Pero ser de cuerpo ancho y curvilíneo también tiene ciertas ventajas XXL.

Por ejemplo, el sujetador puede salvarte la vida.

  En caso de guerra bacteriológica inminente puedes usar tu sujetador como máscara de gas.

O como bol de cereales gigante “para dos”. Nunca compartir unos chococrispis fue tan romántico. Y nadie te quitará tu parte.

Tu sujetador preferido también puede ser un columpio en el caso de un hipotético fin de semana bucólico.

Y en caso de naufragio puedes aprovechar y dejarte llevar por la deriva hasta la playa más cercana. ¡Ay! Si Leo hubiera sido un poco más curvy...

Lo cierto es que ser Curvy está de moda. Y hagas lo que hagas, siempre, siempre... entrarás en la vida por la puerta grande.

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