PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

La mujer que no recuerda su pasado (ni puede imaginar su futuro)

H

 

¿Soportarías vivir solo en el presente?

PlayGround

11 Abril 2016 20:13

Imagen de Alma Haser para Wired

¿Imaginas una vida en la que no recuerdes nada de tu pasado? Una en la que tu viaje a Disneyland nunca tuvo lugar, en la que las cosquillas de tu primer beso nunca afloraron, en la que el dolor de la primera ruptura nunca te hizo llorar...

¿Imaginas vivir sin memoria y a pesar de ello llevar una vida completamente normal?

Este es el caso de Susie McKinnon, una mujer de 62 años que no recuerda nada de lo que le ha ocurrido en esos 62 años.

Pero su historia no es la de la típica persona amnésica que ha perdido sus recuerdos a consecuencia de un evento traumático o una demencia degenerativa. McKinnon nunca ha recordado nada.


A sus 62 años, Susie McKinnon no recuerda nada de lo que le ha ocurrido a lo largo de su vida


Durante décadas, los científicos sospechaban que alguien como ella podría existir, vivir ahí fuera, llevar una vida normal sin entender muy bien qué les ocurre. En 2006 encontraron a esa persona.

McKinnon es la primera mujer del mundo que se identifica con una condición llamada 'memoria biográfica muy deficiente'. Sabe un montón de cosas de su vida pero no tiene la capacidad de revivir esos momentos.

McKinnon no tiene recuerdos episódicos. Para establecer una metáfora fácil de entender solo hay que pensar en que la memoria es como un libro al que regresas una y otra vez y puedes vivir cada una de las páginas. La cabeza de McKinnon solo tiene acceso al índice.

"Sé retazos de cosas que pasaron pero no tengo imágenes de mí misma como una niña", reconoce. Sin embargo, su vida es tan normal como la de cualquiera de nosotros. Posee un trabajo, aficiones, valores y creencias. Es tímida y sensible y está casada con Eric Green. Juntos han realizado infinidad de viajes de los que han traído muchos souvenirs. Ella no recuerda nada de esos viajes.

Presupone que en las islas Caimán hacía calor. Sabe que estuvo allí por los álbumes de fotos que guarda su marido pero las fotografías no le aportan ninguna sensación, solo le sirven de confirmación de un hecho que ocurrió.

Lo mismo le ocurre con su álbum de bodas. Sabe que se casó con el hombre al que sigue amando pero no recuerda cómo se sintió ese día. No recuerda a los invitados y solo sabe que estuvieron allí porque aparecen en las fotos.

Cuando Green habla de aquellos días en los que se conocieron y empezaron a salir, para McKinnon es todo producto de una especie de magia.


McKinnon es la primera mujer del mundo que se identifica con una condición llamada 'memoria biográfica muy deficiente'


McKinnon se dio cuenta de que era especial en 1977 cuando un amigo suyo del instituto le hizo una prueba de memoria como parte de una tarea escolar. Cuando su amigo le hizo varias preguntas básicas sobre su infancia, ella le contestó: ¿Por qué insistes en eso? ¡Nadie recuerda esas cosas!".

Ella, que siempre había escuchado cómo sus amigos contaban las cosas que les habían pasado, presumiendo de una memoria detallada, en realidad pensaba que ellos hacían los mismo que ella: embellecer los hechos.

El amigo de McKinnon le sugirió ir a ver a un especialista para que le ayudara con su caso, pero no fue hasta 2004, cuando ella encontró un artículo sobre Endel Tulving en el que se diferenciaba la memoria semántica de la episódica, que sintió que podía contarle a alguien lo que le ocurría.

Dos años más tarde, McKinnon se puso en contacto con Brian Levine, un científico de la Universidad de Toronto que había trabajado con Tulving. Junto a Daniela Palombo, Levine se dispuso a investigar el caso de McKinnon.

Primero trataron de determinar si la pérdida de memoria se debía a algún episodio traumático o un daño cerebral. No encontraron nada de eso.

La siguiente fase consistió en entrevistar al marido de McKinnon, a su hermano, a su madre y a un amigo de la infancia sobre historias de la vida de McKinnon que luego deberían verificar con ella.

Ella no tenía tales recuerdos. De hecho, no recordaba ni siquiera los objetos que había en el lugar por lo que los especialistas determinaron que carecía de memoria episódica pero no de la semántica.


McKinnon lleva una vida tan normal como cualquiera de nosotros. Tiene un trabajo, un marido y ha realizado infinidad de viajes... de los que no recuerda nada por carecer de memoria episódica


Levine descubrió que hay dos personas más con las mismas características que McKinnon. Ambos eran hombres de mediana edad con carreras exitosas que mantenían relaciones a largo plazo.

Las pruebas de resonancia magnética que el científico realizó sobre los tres pacientes pusieron de manifiesto que los tres sufrían de una actividad reducida en las regiones del cerebro cruciales para la comprensión de la mente de uno mismo, la capacidad de viajar en el tiempo mental y la de formar recuerdos episódicos.

El descubrimiento de Levine sugiere una pregunta importante: ¿Qué hace exactamente el recuerdo por nosotros?

La historia de McKinnon puede hacernos pensar que ella no es solo especial sino que en el fondo es una persona con suerte. Los recuerdos más dolorosos de su vida no han hecho ninguna mella en ella.

"No me puedo imaginar molesta o asustada, simplemente no lo recuerdo", revela McKinnon, cuya memoria nunca activa el trauma o el miedo ante un hecho que haya pasado en su vida.

Tampoco puede guardar rencor. Las discusiones que mantiene con su marido acaban olvidadas en apenas unos minutos.

Pero esto también trae algunas consecuencias. Cuando mira una foto de sí misma de joven, McKinnon no se reconoce en ella. Sabe que se trata de ella intelectualmente, pero en su mente ella siempre ha sido una persona de 62 años. La personas que es ahora.


McKinnon tampoco puede imaginar el futuro. Ni soñar despierta. Ni visualizar una acción que no haya ocurrido nunca. Para ella solo existe el ahora.


A McKinnon le encantan las series y las ficciones pero no importa cuantas veces haya leído un libro o visto una película; para ella siempre será la primera vez.

Pero no solo le ocurre con el pasado. Debido a que su memoria no es episódica, tampoco puede imaginar el futuro. Ni soñar despierta. Ni visualizar una acción que no haya ocurrido nunca.

La vida de McKinnon es eso que tantos libros de autoayuda recomiendan para ser perfectamente felices: centrarse solo en el presente.

Con la diferencia de que, para ella, lo único que existe de verdad es el ahora y nada más.


share