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El cuarteto de San Antonio: la última caza de brujas de nuestro tiempo

Cuatro mujeres lesbianas fueron condenadas en Texas en los 90 por un crimen que... nunca ocurrió

Imágenes de Tamir Kalifa.

Fue una auténtica caza de brujas. En 1994, cuatro mujeres lesbianas fueron arrestadas en San Antonio (EEUU) acusadas de haber violado a dos niñas como parte de un rito satánico. El suceso conmovió a toda la nación. Los detalles escabrosos llenaron portadas y abrieron informativos durante todo el tiempo que duró el juicio. Las cuatro mujeres fueron bautizadas con el nombre de 'El cuarteto de San Antonio'.

Elizabeth Ramirez, Kristie Mayhugh, Cassandra Rivera y Anna Vasquez, fueron finalmente condenadas a prisión acusadas de ser unas brujas lesbianas pervertidas. Pero lo verdaderamente retorcido de la historia es que el crimen, nunca ocurrió.

Kristie Mayhugh.

Todo empezó cuando Elisabeth cuidó durante una semana a sus dos sobrinas, de 7 y 9 años, en su apartamento en el verano del 94. Durante los días que estuvieron juntas, fueron al parque, comieron e hicieron todos los típicos planes de verano infantiles.

A veces, las tres amigas de Elisabeth, Kristie, Cassandra y Anna, se apuntaron a esos planes.

Desde que comunicaron a sus familias que eran lesbianas, las cuatro habían sufrido rechazo por parte de sus seres más queridos pero encontraron en su amistad un apoyo mucho más fuerte. Para Ramirez, sus tres amigas eran su familia.

Lo que Ramirez no sospechaba es que su propia familia condenaría a las 4 a la prisión.

Después de que las niñas regresaran a casa de sus padres, empezaron a surgir rumores de que las dos habían sido desnudadas y agredidas sexualmente con diversos objetos mientras su tía les apuntaba con una pistola.

La policía detuvo a Elisabeth, que en ese momento estaba embarazada de cuatro meses, y posteriormente a todas sus amigas.

Por lo visto, el padre de las niñas, Javier Limon, y marido de Rosemary, la hermana de Elisabeth, las había acusado de haber violado a sus hijas. Los médicos confirmaron que una de las niñas tenía cicatrices en el tejido de la membrana interna lo que pudo haberse producido por un asalto sexual.

Cassandra Rivera.

Lo que no fue revelado durante el juicio es que Javier Limon había estado acosando a Elisabeth.

El marido de su hermana, había intentado ligar con ella, llevándola a veces en coche, prestándole dinero, mandándole cartas de amor y posteriormente pidiéndole que se casara con él.

Elisabeth le rechazó asegurándole que a ella solo le gustaban las mujeres. Javier nunca aceptó esa respuesta y meses más tarde se cobró su venganza contra las cuatro mujeres lesbianas.

Tras tres años de juicio, las cuatro fueron condenadas en 1997. Elisabeth fue declarada la cabecilla del grupo y recibió 37 años y 6 meses de prisión. Durante el juicio, las cuatro mantuvieron firmemente su inocencia y aún ahora la siguen manteniendo.

Pero tuvieron que enfrentarse a un jurado que consideraba la homosexualidad como una enfermedad y los asaltos sexuales como algo que los homosexuales hacen cuando se reúnen.

Anna Vasquez.

El fiscal llegó a asegurar que durante la violación, Elisabeth sujetaba a su sobrina "como si de un cordero a punto de ser sacrificado se tratara".

Pero, desde el principio, las acusaciones empezaron a mostrar grietas. Una de las sobrinas de Elisabeth le sonrió nada más entrar en el juzgado. Algo que un niño violado nunca haría.

Más tarde, cuando una de las chicas cumplió los 20 años llamó a un periodista para confesarle que habían mentido. "No ocurrió. No tengo ningún recuerdo de que sucediera", le confesó.

Por su parte, las cicatrices que antes se creía que correspondían a desgarros por un asalto sexual, ahora se sabe que pueden ocurrir de forma natural.

Así mismo, la escena que relató una de las niñas que aseguraba que la apuntaban con una pistola, posiblemente fuera fabricada en su mente. Lo que sí es cierto es que la niña presenció como una vez de pequeña su padre Javier apuntaba con una pistola a su madre Rosemund. La madre confirmó este hecho.

Además, durante el juicio la defensa argumentó que, según el testimonio de las niñas, en el momento del asalto las cuatro mujeres se encontraban a la vez en el apartamento. Los registros de trabajo de cada una demostraron que era imposible que las cuatro estuvieran juntas porque sus horarios no coincidían.

Elizabeth Ramirez.

Los elementos adecuados se juntaron en un lugar y en una época en la que ser homosexual estaba visto como una condición demoníaca. Nadie escuchó a las 4 mujeres y las supuestas criminales se convirtieron en las verdaderas víctimas.

Ahora, un documental de la directora Deborah S. Esquenazi titulado Southwest of Salem: The Story of the San Antonio Four, relata el sufrimiento que las cuatro mujeres siguen soportando por una condena totalmente injusta.

Premiado durante el festival de cine de Tribeca, el documental llega hasta las profundidades del caso a través de una exhaustiva investigación que relata su camino a la prisión y todo lo que eran sus vidas antes del fatídico juicio.

Vídeo

Actualmente, Anna es la única que ha sido puesta en libertad condicional. Sus tres amigas no pueden ser declaradas inocentes por falta de evidencias científicas. La realidad es que la otra sobrina de Elisabeth no se ha retractado de su versión como sí ha hecho su hermana.

Quizás ahora, el documental ayude a cambiar las acusaciones descabelladas que sufrieron las cuatro mujeres simplemente por ser lesbianas en una época en la que la homosexualidad aún te daba papeletas para acabar en la cárcel.

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