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Un Nobel de la Paz para los isleños que ayudan a los refugiados

Un grupo de académicos propondrá que el Premio Nobel de la Paz vaya a parar a la gente de las islas griegas del Egeo por su papel en la crisis de los refugiados

La escena se repite cada día: miles de personas a la deriva en mitad del Egeo, o tratando de mantenerse a flote después de ver que sus embarcaciones se deshacen al ritmo dramático que imponen las olas, o arribando a las costas griegas sin resuello, temblando de miedo y de frío, después de haberse jugado la vida en su camino desesperado hacia el “sueño europeo”.

Del más de un millón de migrantes que alcanzaron Europa el año pasado reclamando su condición de refugiados, una mayoría encontró su vía de acceso a través del mar Egeo. Muchos murieron en el camino. Y de entre los que llegaron, muchos le deben la vida, o al menos una primera sensación de esperanza, a la determinación de los isleños griegos.

Antonis Deligiorgis y otros isleños griegos rescatan a varios naufragos en las aguas del Egeo (Argiris Mantikos/AP)

Durante meses, los lugareños de Lesbos, Kos, Chíos, Samos, Rhodes y Leros no han dudado en lanzarse al mar con sus barcos, sus barcazas o sus simples brazos, piernas y pulmones para sacar del agua a miles de refugiados necesitados de fuerza.

Y demasiado a menudo han sido ellos, los propios ciudadanos, quienes han tenido que prestar una primera atención a aquellos que llegaban a sus costas sin nada.

Por eso, siguiendo con la iniciativa lanzada hace algunas semanas por la red activista Avaaz, un grupo de académicos de Oxford, Princeton, Harvard, Cornell y la Universidad de Copenhage prepara un petición para que el Nobel de la Paz vaya a parar este año a ellos, a los isleños del Egeo.

“Pescadores, amas de casa, jubilados y maestros están ahí todos los días ofreciendo un refugio seguro, ropa cálida, agua y alimentos, a menudo arriesgando sus propias vidas para salvar a la gente de las aguas heladas”, indica la petición promovida por Avaaz. “Sus acciones no deben pasar desapercibidas, porque son contribuyentes importantes a la paz y estabilidad mundial, y son ejemplos claros de amor por los demás en el mundo”.

Refugiados a su llegada a las costas de Lesbos (Argiris Mantikos/AP)

El plazo para proponer nominaciones se cierra el 1 de febrero, pero los académicos que están detrás del plan ya han mantenido reuniones con el Ministro de Inmigración griego, Yiannis Mouzalas, que ha expresado el apoyo de su Gobierno a la propuesta.

La candidatura quiere premiar a esas gentes por su “empatía y sacrificio personal”, por la forma en la que han arriesgado su vida para salvar a otros, y por cómo han abierto sus casas a los desposeídos. Especialmente en un momento en el que la crisis griega sigue afectando a la mayoría de los ciudadanos del país.

De acuerdo al reglamento de los Nobel, sólo personas individuales u organizaciones pueden optar al premio. Por esa razón, se espera que la petición que se prepara aluda de forma singular a las “redes de solidaridad” de las islas —grupos organizados de voluntarios— o a individuos concretos como receptores últimos del Nobel.

“La gente involucrada en las redes de solidaridad ha prestado ayuda a los desesperados cuando los gobiernos ni siquiera estaban dispuestos a reconocer que aquello era una crisis”, comenta Spyro Limneos, activista de Avaaz Grecia, en las páginas de The Guardian.

“Abriendo sus corazones, los isleños mandaron un poderoso mensaje de que la humanidad está por encima de las razas, por encima de las naciones”.

Doctores y paramédicos atienden en Lesbos a un niño superviviente de un naufragio en el Egeo (Reuters)

La humanidad está por encima de las razas, por encima de las naciones

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