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El creador de 'la comida del futuro' dejó de hacer caca para ahorrar agua

¿Quién necesita ir al lavabo cuando puedes matar todas las bacterias de tu intestino?

Rob Rhinehart es el creador de Soylent, algo así como la comida del futuro. Soylent es una suerte de papilla pensada para proporcionar todos los nutrientes que necesita una persona a diario. Es comida estrictamente funcional, que prioriza la economía de recursos a las veleidades gastronómicas. De hecho, a Rhinehart se le ocurrió la idea cuando intentaba reducir los costes de una empresa arruinada.

Ahora que ha solucionado la cuestión de la comida (porque, claro, ¿a quién le importan cosas como el sabor, la textura o el olor de los alimentos?), Rhinehart se ha propuesto encontrar la solución a la carencia de agua. El Oeste Americano está sumido en una de las peores sequías de su historia, por lo que se trata de un desafío especialmente pertinente para tipos de Silicon Valley con ganas de cambiar el mundo.

Un reto extremo

Recientemente, Rhinehart ha llevado a cabo el 4 Liter challenge, que propone la organización sin ánimo de lucro Digdeep. Las reglas del reto son simples: no usar más de 4 litros de agua durante un día. Pero, claro, Rhinehart tenía que llevarlo al extremo. Por eso decidió que también contabilizaría el uso “virtual” de agua. Es decir, tener en cuenta el agua necesaria para crear un determinado bien que se utiliza, y no solo aquella que se utiliza directamente.

Evidentemente, esto ha implicado cambios drásticos en su estilo de vida. Cosas como, por ejemplo, dejar de hacer caca. En su blog, explica cómo lo hizo:

El inodoro más popular del mundo no es, ni mucho menos, el lavabo. 4 de cada 10 personas en el mundo defecan al aire libre. Los lavabos utilizan una enorme cantidad de agua, por lo que necesitaba encontrar la manera de que fuesen innecesarios.

Masacré mis bacterias intestinales consumiendo una versión especial de Soylent sin fibra y tomando 500 mg de Rifaximina, un antibiótico bactericida de muy baja absorción intestinal, lo que significa que se mantiene en tus tripas y mata las bacterias. El consultor de microbioma de Soylent me dijo que era una idea terrible, así que no lo recomiendo. Sin embargo, funcioné. A lo largo del desafío no necesité defecar.

Rhinehart también encontró la manera de no oler mal a pesar de prescindir de las duchas.

En lugar de ducharme, me rociaba con una mezcla personalizada de AOBiome (un tónico para la piel compuesto de bacterias que se presenta como alternativa al jabón). El olor corporal está causado por la proliferación de bacterias en nuestra piel, tan únicas como nuestra huella dactilar. Las eutropha Nitrosomonas (un tipo de bacterias) que ahora pueblan mi piel metabolizan el amoníaco en nitrito y óxido nítrico inodoro. ¡Éxito!

La cruzada de Rhinehart para ahorrar agua no terminaba en la comida y la higiene: también afectó a su ropa.

Investigué un poco y di con Nomex, un material de aramida inventado por DuPont en los 60. Se produce sin necesidad de utilizar agua. Encontré un traje de vuelo de Nomex en Alibaba y le añadí un parche de “Soylent”.

Gracias a todas estas medidas, Rhinehart logró reducir el uso de agua directa durante las 24 horas que duró el reto a únicamente 2 litros. Es un logro espectacular, especialmente si tenemos en cuenta que la familia media americana gasta 1.135 litros al día. Pero evidentemente, no se trata de un caso realista. Él mismo reconoce que “no espera que nadie viva como él lo hizo durante el reto”. Es el problema de los extremismos: es fácil incurrir en la auto-parodia. A Rhinehart suele ocurrirle. Se hace difícil saber dónde acaba la genialidad y donde empieza el personaje. Y viceversa. Puede que esta nueva ocurrencia sea simplemente para llamar la atención. Pero mientras sean para llamar la atención sobre una cuestión tan relevante, bienvenidas sean las boutades.

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