Actualidad

Nunca subestimes el poder de una adolescente

Cory Doctorow y Jen Wang son los autores de 'En la vida real', un cómic en el que se narra la vida de una joven gamer que no conquistó el mundo, pero que sí consiguió cambiar las reglas del juego y con ello salvar vidas

La vida virtual no es tan distinta a la real.

No lo es, porque detrás de cada avatar quienes se esconden son personas, humanos, cuerpos que laten y que sienten y que son capaces de amar y de odiar

Esa es una de las grandes enseñanzas de En la vida real (Editorial Sapristi), el nuevo cómic escrito por Cory Doctorow y dibujado por la jovencísima artista Jen Wang.

Entre estas páginas, lo que encontramos es una historia de inocencia y de descubrimiento, un relato sobre una adolescente que no se convertirá en la heroína de nadie, salvo en la de su propia vida y la de quienes la rodean.

Así es Amanda, una niña rechoncha y acomplejada que lleva toda su adolescencia escondiéndose entre juegos de mesa y videojuegos online. Una friki como cualquier otro, con la diferencia de que ella es una chica y, sólo por eso, siente que tiene que esconderse un poco más que los otros chavales de su especie.

Esa es la realidad de muchas jóvenes que se enfrentan a diario al sexismo del mundo gamer

Su vida cambia en el momento en que una monitora extranjera llega a su clase de informática e invita a todas las chicas a que se unan a un juego muy especial, TerrÁurea, donde ella maneja un clan en el que protege a todas las chicas que quieren inscribirse.

—¿Cuántas de vosotras juega a videojuegos?

—¿Y cuántas de vosotras lo hace con un personaje femenino?

A la primera pregunta, todas las chicas levantan la mano. A la segunda, quedan calladas, con cara de no saber qué decir.

Porque esa es la realidad de muchas mujeres jóvenes y no tan jóvenes que se autodenominan gamers. No sólo tienen que esconder sus pasiones de bicho raro frente a un mundo que no las entiende, sino que, además, lo tienen que hacer eliminando todo lo femenino de su identidad para no ser rechazadas en los universos virtuales a los que se enfrentan.

Amanda, armada de valor gracias a su monitora, y apoyada por su madre que finalmente le deja inscribirse al juego, decide quitarse una máscara y ponerse otra que se ajusta un poco más a quién es ella de verdad. Crea entonces un personaje lindo, una chica pelirroja y fuerte que en pocos minutos comienza a subir niveles como si su verdadera vocación fuera pasar pruebas en TerrÁurea.

Una lucha virtual puede convertirse en una batalla de verdad

Una sargento experimentada del juego se fija en ella, y le invita a pasar pantallas a su lado, para ganar un poco de dinero haciendo misiones, pasando pantallas y destruyendo a jugadores tramposos.

Por lo visto, según le contó la Sargento , en todo el mundo hay gamers que se dedican a pagar a otros jugadores para que les pasen pantallas o les ayuden a ganar dinero fácil. Esto, en juegos como TerrÁurea, es una injusticia porque y por eso la Sargento y Amanda deciden combatir a los pequeños personajes corruptos que habitan sus pantallas.

Un día, sin embargo, Amanda conoce a Raymond, un jugador que también es constructor y que tiene 16 años . Raymond le cuenta a Amanda que ser constructor es su vida, y que la única manera de ganar dinero que tiene en su ciudad de China es trabajar para otro gamer y que si lo mata tendrá graves problemas.

Como muchos otros niños y adolescentes él es una pieza más de ese sistema de esclavitud que la sociedad moderna ha creado en el mundo virtual. Por unos cuantos billetes, miles de personas se venden y pasan horas y horas frente a pantallas trabajando para jugadores que se hacen famosos y que se aprovechan de ellos.

Amanda no se lo puede creer, y desde entonces su misión consistirá en ayudar a Raymond y a sus compañeros, a pesar de que la Sargento, su monitora y hasta sus padres estén en contra.

Porque detrás de cada avatar hay personas que sufren. Que en la pantalla lo tienen todo pero que al otro lado de la vida no tienen nada.

Es inevitable que lo virtual termine siendo real, entonces. Si eres malvado, lo serás siempre. Si eres bueno, lo serás te llames como te llames, tengas el sexo que tengas o vistas como vistas a tu personaje . Amanda es buena, es inteligente, y sólo necesita un pequeño empujón de confianza para convertirse en heroína.

Anónima, pero heroína, al fin y al cabo.

Pequeña, pero con un corazón enorme.

Mujer, y poderosa a pesar de lo que muchos podrían pensar. 

Porque en la vida real, como en la virtual, aquellos que ganan son los que apuestan por la libertad

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar