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Del corpiño al 11-M: los 7 'greatest hits' de Pedro J. Ramírez

Beligerante y conspirador, el director de El Mundo abandona su cargo tras 25 años dedicado a convertirse en el Bob Woodward español

Hasta ahora todo habían sido rumores sobre su posible marcha y ayer por la noche, la noticia se confirmó: Pedro J. Ramírez abandona la dirección de El Mundo, el beligerante navío que fundó hace 25 años, y que ha comandado con mano de hierro desde su nacimiento. Ahora todo son especulaciones sobre los verdaderos motivos de su marcha y sobre su próximo destino. Pero, en fin, hablando de Pedro J., estos detalles son los que menos nos importan. Toda su trayectoria, desde sus jovencísimos comienzos, es un suculento relato de ambiciones, guerras con múltiples frentes abiertos, traiciones, investigaciones, exclusivas y estrechísimas relaciones de amor y odio con los círculos de poder de este país. Aquí, un breve repaso a la cronología del controvertido y excéntrico periodista de los tirantes.

1. Diario 16, los orígenes. En l981, con tan solo 29 años, Pedro J. Ramírez asumía la dirección de uno de los periódicos surgidos durante la Transición. Atrás quedaba un brillante pasado como el mejor periodista político joven del post-franquismo, penetrante cronista de las elecciones que llevaron a la UCD al gobierno de España y a su posterior caída. Al año de tomar posesión del cargo en Diario 16 ya comenzaban las turbulencias con las que tanto parece disfrutar: consigue ser expulsado del juicio del 23-F tras publicar un reportaje con acusaciones extrasumariales contra uno de los implicados.

2. El GAL, primer asalto. En el año 87, Pedro J. publica la que sería la primera gran exclusiva de su carrera, con el que fuera su fiel escudero durante años, Melchor Miralles, picando piedra en el País Vasco. El escándalo de los GAL, la guerra sucia contra ETA, pone contra las cuerdas al todopoderoso gobierno de Felipe González. Las exclusivas, sin embargo, vienen con caramelo envenenado: pronto llega el primer aviso de que el Gobierno no permite que nadie escarbe en sus cloacas sin implacables consecuencias. Dos años después, Pedro J. es destituido como director de Diario 16.

3. 1989. Nace El Mundo del Siglo XXI. Siempre se ha dicho que su salida fulminante de Diario 16 marcó profundamente a Pedro J., que guardó desde entonces un amargo rencor a Felipe González. Con espíritu liberal y profundamente antifelipista, El Mundo basó su estrategia en el periodismo de investigación: Pedro J. admiraba por encima de todas las cosas la labor de The Washington Post en el caso Watergate y pretendía convertirse en el Bob Woodward español. Misión: derribar gobiernos.

4. Años 90. Los escándalos y la “pinza”. El talento de Pedro J. como agente distorsionador de las dinámicas políticas aflora en esta etapa de manera especial con la publicación de varios escándalos que afectaban al ejecutivo de González. Paralelamente, abandera la llamada “pinza”, la alianza entre PP e Izquierda Unida para entorpecer la labor del Gobierno. Su periódico-torpedo comienza a dar frutos.

5. Sadomaso y travestismo. En el 97, numerosas personas de relevancia pública recibieron un sobre con una cinta de vídeo en la que, con cámara oculta, se había grabado a Pedro J. travestido con un corpiño, encamado con una prostituta de nombre Exuperancia, y dando rienda suelta a sus fantasías sadomasoquistas. La proximidad del juicio por el caso GAL no dejó dudas sobre la autoría de la puñalada en la espalda. Aquello olía intensamente a antiguos cargos del Ministerio del Interior (él llegó a denunciar públicamente a Rafael Vera, que estaba a punto de pisar el talego, y al abogado mafioso Rodríguez Menéndez).

6. El Mundo, el 11-M y la conspiranoia. Los atentados de Atocha embarcaron a Pedro J. en una empresa que le costaría gran parte de su prestigio. Con una beligerancia un poco salida de madre, El Mundo se lió la manta a la cabeza para tratar de demostrar que el 11-M había sido cosa de ETA, independientemente de lo que dijeran policías, investigadores y jueces. Para medio país, perdió los estribos y acabó haciendo el ridículo (el que será el nuevo director de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, acusado de comprar testimonios falsos de testigos, tampoco se libra).

7. El caso Nóos y Bárcenas. Sin duda, estas dos han sido sus dos últimas bombas informativas, que atacan directamente a los cimientos de los dos grandes pilares de poder: Estado y Gobierno. Cabría preguntarse, en cualquier caso, si el alcance de estos dos torpedos ha sido tan destructor como esperaba Pedro J. En una etapa en la que la sociedad demuestra altos índices de narcotización por sobreexposición a los escándalos, Pedro J. quizá haya comprobado que sus maneras de hacer periodismo ya no son tan rentables ni económica ni políticamente. Puede que haya comprendido que es momento de salir de la trinchera para tomar posiciones bajo las normas del nuevo periodismo.

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