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Soltar palabrotas nos hace más fuertes, joder

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Lo dice un estudio presentado en la Sociedad Británica de Psicología

A.O.

05 Mayo 2017 14:03

Soltar insultos no solo es un puñetero desahogo. Algo que uno puede comprobar al quedarse bien a gusto cuando el -mierda de- ordenador del trabajo se ha vuelto a colgar, cuando estás retenido en un atasco infernal o cuando tienes mucha prisa y la vía principal está llena de gente que anda muy despacio.

No, maldecir en voz alta tiene el beneficio de hacernos más fuertes ya sea para afrontar minucias o el tramo final de la carrera más importante de tu vida. Si te has visto jurando y has notado un chute de energía en esas situaciones, un estudio presentado en la Sociedad Británica de Psicología confirma que ese efecto es real.

"No estamos diciendo a la gente algo que no conozcan, pero lo hemos comprobado objetiva y sistemáticamente. Creo que la gente instintivamente llega a las palabrotas cuando se hacen daño o cuando están buscando un impulso adicional en el rendimiento", afirma Richard Stephens, uno de los psicólogos de la Universidad de Keele que realizó la investigación.

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A 29 adolescentes que rondaban los 21 años les hicieron hacer una prueba de ciclismo y 52 jóvenes de 19 años tuvieron que estrecharse la mano. En ambas situaciones, a los voluntarios se les pidió que escogieran la palabrota frecuente que les suele brotar de la boca cuando se dan un golpe y otra neutra, como "marrón" o "madera".

Sin que fuera necesario gritar el insulto, solo repitiéndolo, observaron que, durante el medio minuto que juraban, los que pedaleaban aumentaron su potencia en unos 24 vatios y los que se apretaban las manos, durante 10 segundos, aumentaban su fuerza en el equivalente de 2,1 kg.

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"En el corto período de tiempo que observamos hay beneficios al jurar. [Aunque] por qué los insultos tienen efectos sobre la fuerza y la tolerancia al dolor aún no se ha descubierto", señala Stephens.

Según recoge The Guardian, los autores recalcan que usar palabrotas no aumentó la frecuencia cardíaca de los voluntarios por lo que los insultos no se traducen necesariamente en una respuesta violenta o en querer huir. Es decir, no implican siempre liarse a hostias. A veces solo sirven para llenarnos de energía cuando se van a agotar nuestras reservas. Así que aunque te abuela te amenazara con limpiarte la lengua con un estropajo si osabas decir una palabrota, por favor, siéntete libre de maldecir a diestro y siniestro si es que lo necesitas.

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