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El hombre más conectado del mundo, extraño embajador de la obsesión tecnológica

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El estadounidense Chris Dancy está permanentemente conectado a 700 sensores y aplicaciones que capturan datos a tiempo real... ¿el espejo de nuestro 'yo' futuro?

Carlota Ming

30 Marzo 2014 11:21

Chris Dancy ya ha conseguido algo que le enorgullece: aparecer en las principales cadenas de televisión de su país, EEUU, y en los medios anglosajones más importantes del mundo (FOX, CNN, The Guardian, BBC, Bloomberg, Wall Street Journal, The Independent, etc).

Dancy tiene 45 años y presume de cuantificar y analizar cada instante de su vida. A través de los dispositivos más punteros (Google Glass, Pebble) lleva un control exhaustivo de su rutina diaria: cumpleaños, visitas, peso, calor corporal, calorías, horas de sueño, etc. Desde que se tranformó en “el hombre más conectado de la tierra”, como se llama a sí mismo, vive de dar conferencias, consultorías, de realizar workshops.

La misma semana en que nos enterábamos del primer diagnóstico de Whatsappitis en España (el término no es una invención, sino que fue acuñado por la prestigiosa revista médica The Lancet), conocíamos que no se trata de primera "nueva enfermedad" ligada a los nuevos tiempos. La adicción a las notificaciones del móvil, a las selfies, siguieron a la prehistórica Nintenditis y a la más reciente Wiitis (inflamaciones en los brazo, muñecas y manos por el uso desmesurado de estos aparatos).

"Apptoayuda"

Al contrario de lo que el sentido común nos dice (que Dancy padece algún que otro trastorno obsesivo o una adicción a las apps, que seguramente empezó amando los gadgets y la cosa fue a más), para este hombre la tecnología ha supuesto un cambio de vida. Y lo ha supuesto para bien.

Pasó de ser un nerd y vestirse con camisetas gastadas a tener el look de Neo en Matrix, un peinado profesional, chaqueta de cuero y a llevar Google Glasses como coronación de sus nuevos pómulos. En su web, Dancy explica que las aplicaciones le ayudaron a meditar y a perder peso. Cuando le entrevistan, siempre repite la misma idea: él sólo se ha avanzando a algo que vamos a acabar haciendo el resto de la humanidad, estar conectados las 24 horas del día. “El objetivo es que lleguemos a ser más productivos”, dice, con todo lo Black Mirror que pueda parecer esa recurrente idea de productividad vital. Las nuevas tecnologías ayudaron a Dancy a mejorar su salud, a “entender el mundo mucho mejor y a controlar su vida”.

Pero este discurso no termina de convencernos y la travesía mediática de Dancy sugiere que su historia es, además de una evolución personal un tanto friki, un ampuloso espectáculo: este hombre se ha convertido a sí mismo en un fenómeno vanguardista. Lejos de la imagen de cyborg futurista y ortopédico, combina su obsesión con toneladas de nuevo amor propio y una cuidada estética. Sería, digámoslo así, el primer humano informatizado verdaderamente cool según los preceptos de las tendencias estéticas. La revista Esquire publicó un artículo sobre él y tituló: “¿Por qué el hombre más conectado del mundo tiene que ser también el más elegante?”. Algo que, sin duda, interesa y mucho a las grandes corporaciones tecnológicas y que no terminan de conseguir: que sus dispositivos más futuristas se conviertan en algo llevable y deseable por el mundo de la moda. Si nos atenemos al vídeo que presenta al cyborg en su ego-web, no creemos que vayan a conseguirlo. Juzgad vosotros mismos.

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