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La agridulce virtud de ser un buen padre... cuando estás divorciado

Pacco publica "Una semana de cada dos", un cómic que retrata el difícil trabajo de criar a un hijo a plazos

“Papá, ¿por qué ya no estás con mamá?”

Lo que parece una pregunta sencilla se convierte en un quebradero de cabeza cuando está en juego el futuro de tus hijos.

¿Cómo le explicas a una niña de seis años que te has divorciado? ¿Cómo le dices que ahora pasará una semana con cada uno de sus padres –en el mejor de los casos– y que nunca más estarán los tres juntos?

El artista francés Pacco ha relatado la odisea de ser un padre separado en el cómic Una semana de cada dos, publicado recientemente por Planeta. En 157 páginas, Pacco hace un retrato irónico y tierno sobre las dificultades de pasar por esta situación.

Tu rol cambia: ahora también debes ser una madre, un amigo, un profesor, un referente

Cuando un padre se divorcia, su rol cambia por completo. Ahora también debe ser una madre. Un amigo. Un hermano. Un profesor. Un referente digno cuyos hábitos deben adaptarse una de cada dos semanas.

Nada de comer pizza cada noche (aunque un día puntual siempre puedes darte el gusto).

Nada de soltar tacos en presencia de tu hija. Y mucho menos en presencia de sus amigos.

Nada de vaguear en el sofá. Aunque creas que tienes un rato libre, alguna tarea aparecerá para ocupar tu preciado tiempo.

Las responsabilidades se multiplican.

Cada noche, un nuevo cuento deberá hacer dormir a tu pequeña. Aunque, en la mayoría de ocasiones, el cansancio provoca que caigas rendido antes que ella.

También deberás enfrentarte a su primer gran reto: montar en bici. Y, sobre todo, aguardar que los moretones y heridas no emborronen el recuerdo de una de las experiencias más bonitas de la infancia.

Y tendrás que dejar tu hombría de lado cuando películas como Frozen o Enredados te emocionen como cuando eras un crío.

Eso sí. Tendrás  la oportunidad de inculcarle tus propios referentes. Star Wars, Marvel, Dragon Ball… todo es válido cuando no hay nadie que te vigile. Tienes la oportunidad de vivir una segunda infancia.

Pero una semana nunca es suficiente

Pero, cuando llega el domingo, todo se desmorona.

Una semana más solo.

Una semana más sin la persona que te hace seguir adelante.

Una semana en la que podrás relajarte, disfrutar y hacer lo que quieras.

Pero en la que contarás los días que te quedan para volver a pasar tiempo junto a tu hija.

 

Una odisea de trabajo duro y amor filial

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