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'Batalhão 41': esta comisaría de Río mató a 502 personas en seis años

Creada en 2011, esta "unidad de la muerte" terminó con la vida de una niña de 13 años el pasado mes de marzo

La muerte en marzo de una niña de 13 años que recibió una bala mientras estaba en el patio del colegio conmocionó a Río de Janeiro.

El tiro mató a la pequeña por accidente mientras bebía agua en una fuente en el momento en que policías y narcotraficantes intercambiaban tiros en el barrio de Costa Barros.

Poco después, un vídeo mostró a dos policías que, en la misma operación, mataron a dos presuntos narcotraficantes cuando estaban desarmados y tendidos en el suelo.

Los agentes que participaron en esa operación formaban parte del batallón número 41 de la ciudad. Una información recientemente publicada por la web brasileña UOL señaló a esta comisaría de la Policía Militar como la que más mata del estado de Río.

Después de la muerte de Maria Eduardala —la niña de 13— la unidad de policía registró en abril su primer mes sin matar a nadie desde que fue creada. 

En total, desde que se creó la comisaría en 2011 hasta mayo de 2016, se han registrado 502 muertes. La segunda que más mató, el batallón número 15 ubicado en Duque de Caxias, registró 306 casos, un 40% menos.

La misma comisaría fue responsable de la brutal matanza de cinco jóvenes inocentes que recibieron, en noviembre de 2015, 111 disparos en su coche por no parar el vehículo cuando los agentes lo pidieron.

La vecina del barrio de Acarí y activista Bruna Aguiar tiene claro que las relaciones con ese batallón del que depende su región "son las peroes posibles" y lo cuenta con ejemplos a Playground. Bruna trabaja junto a otros activistas en la campaña Favelas na Luta, de denuncia de violencia policial en las favelas.

Las invasiones de casas sin orden judicial son frecuentes, denuncia la joven, que una vez consiguió que dejaran de registrar ilegalmente la casa de una vecina.

En otra ocasión, lamenta, "durante una operación aparentemente tranquila empezaron a lanzar bombas de gas lacrimógeno dentro de las casas". "En una de ellas había un anciano con una nieta pequeña y era insoportable andar por el barrio. Mucha gente estaba vomitando", narra.

 

La misma comisaría fue responsable de la brutal matanza de cinco jóvenes inocentes que recibieron, en noviembre de 2015, 111 disparos en su coche por no parar el vehículo cuando los agentes lo pidieron

Ella misma fue víctima de un secuestro de una hora en abril de este año, después de haber sido amenazada y coaccionada (por teléfono y personalmente) en varias ocasiones por su activismo. Después de aquel episodio, se vio abocada a vivir un año fuera de su favela por miedo a sufrir más represión.

"Mi opinión sobre estos policías es muy negativa porque esta unidad demuestra de forma explícita el papel de la policía para con las clases más bajas de la sociedad, principalmente en relación al pueblo negro, de favelas y periferias, es un papl de limpieza y control social y racial", expresa indignada.

Aunque el batallón 42 no forma parte de este plan, el proyecto de pacificación de favelas (UPPs) fue implementado en 2008 para intentar que una policía menos violenta cuide de las favelas y expulse al narcotráfico para acabar con los tiroteos.

Pese a una primera época en la que el índice de homicidios cayó en la ciudad (el proyecto no se extendió por el resto del Estado), desde 2014 la violencia ha vuelto a incrementar, el narcotráfico armado ha vuelto a aparecer en las regiones 'pacificadas' y la policía se ha mostrado en ocasiones más violenta que nunca.

El proyecto de que la última ciudad olímpica terminara los Juegos como un lugar más seguro por ahora ha fracasado.

La policía brasileña es una de las que más mata del mundo. En 2015, últimas cifras totales disponibles, los agentes mataron a 3.345 personas.

Tan solo en el estado de Río, se registraron 645 de dichos homicidios según la ONG Human Rights Watch ese mismo año y más de 800 en 2016. La misma organización cifró en 8.000 el número de asesinados por la policía militar del Estado en la última década.

Por otra parte, Río es también el estado brasileño donde más policías mueren. Como resultado de los enfrentamientos entre presuntos delincuentes y agentes del orden, han fallecido 91 policías tan solo en lo que va de año. Entre 1994 y 2016, en Río murieron más de 3.000 agentes, según un informe de la propia policía militar.

El último de ellos, informó G1, falleció en la madrugada de este domingo en la favela pacificada de Vidigal, una de las menos violencia ha sufrido en la ciudad durante los últimos años.

Familiares y amigos de la víctima se manifestaron en la playa de Copacabana para protestar contra la violencia a la que se exponen los agentes, situación que viene empeorando con la crisis económica que azota al estado y al país.

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