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Malos tratos y secretismo: los vuelos de deportados según dos ONG

Hoy sale hacia Bogotá un avión que la policía ha llenado con extranjeros en situación irregular.

Hoy está previsto que salga un vuelo desde Madrid con destino a Colombia. No es un vuelo al uso. Es lo que algunas ONG denuncian como "vuelo de la vergüenza", por el secretismo con el que el Ministerio de Interior y la Brigada de Extranjería llevan a cabo las deportaciones de extranjeros en España. El objetivo es "devolver" a los inmigrantes en condición irregular a sus países. Se lleva a cabo por la puerta de atrás, sin que nadie tenga conocimiento y sin que los afectados puedan recurrir debido a la rapidez de la ejecución.

Estas operaciones también son secretas por el trato denigrante que se lesda a los deportados, según denuncian organizaciones como SOS Racismo.

Los aviones salen desde la zona de La Muñoza, según señala la misma ONG. Se trata de una ubicación apartada dentro del aeropuerto de Madrid. Así, según la ONG, se evitan las grabaciones y se oculta la violencia policial hacia estos viajeros forzosos. Se deconoce el número de plazas, pero la gran mayoría de estos vuelos pueden tener una capacidad de hasta 300 pasajeros.

Al Gobierno le cuesta mucho dinero fletar estos aviones, por eso los días previos a la salida se organizan batidas policiales para arrestar al máximo número de inmigrantes en situación irregular y llenar el avión —SOS Racismo.

Este tipo de deportaciones se ejecutan en menos de 72 horas y le cuestan al Gobierno 17.000 euros por hora de vuelo. En total, el Gobierno se gasta 12 millones de euros para fletar aviones comerciales de este tipo, en concesiones a empresas privadas.

"Al Gobierno le cuesta mucho dinero fletar estos aviones, por eso los días previos a la salida se organizan batidas policiales para arrestar al máximo número de inmigrantes en situación irregular y llenar el avión", denuncian desde SOS Racismo.

Las redadas pueden darse en la vía pública, en estaciones de metro e incluso, en las propias casas de los inmigrantes. "Hemos tenido varios casos en los que la policía utiliza los datos de empadronamiento para acceder a los hogares de los inmigrantes y arrestarlos. También citaciones falsas en las que se les cita en comisaría bajo cualquier excusa administrativa. Una vez allí les detienen y les deportan en menos de 72 horas", añaden desde la ONG. Son las denominadas depotaciones express.

No importa que la persona no tenga antecedentes penales. Tampoco el número de años que lleve viviendo en el país, ni si tiene familia o arraigo en la comunidad. Desde la ONG añaden: "Es una situación muy frustrante porque hay personas que llevan aquí 20 años viviendo, que tienen su situación regulada pero que, en su día, fueron irregulares. El expediente sigue abierto y son una diana para la caza de las deportaciones".

Los abusos, las vejaciones y el desamparo que sufren los deportados son una constante. SOS Racismo denunció la muerte de un nigeriano en 2007 a manos de un policía a bordo de uno de estos vuelos. Murió asfixiado.

La complejidad de este tipo de deportaciones reside en el poco margen de actuación que permiten. Al ser menos de 72 horas es casi imposible presentar un recurso o la documentación necesaria para evitar su deportación. La mayoría de las veces, los familiares son privados de contactar con los arrestados, que ingresan en celdas de aislamiento.

Además, las devoluciones han pasado de llevarse a cabo desde los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) a hacerse desde las comisarías, según denuncia el movimiento StopDeportación. Apuntan que hasta siete de cada diez deportaciones provienen directamente de las comisarías de policía.

"También hemos asistido a situaciones en que las deportaciones no coincidían con el país de origen de los migrantes. De las que hemos tenido conocimiento, hemos podido evitarlas, pero hay muchos casos que ni siquieran nos llegan", lamentan desde esta última plataforma.

Un protocolo que permite el uso de la fuerza sin comprometer las funciones vitales del repatriado

Los abusos, las vejaciones y el desamparo que sufren los deportados son una constante. SOS Racismo denunció la muerte de un nigeriano en 2007 a manos de un policía a bordo de uno de estos vuelos. Murió asfixiado. Desde el Ministerio de Interior, y con motivo de la muerte del joven de 23 años, se elaboró un protocolo para estas situaciones en las que se permite "la aplicación de la fuerza sin comprometer las funciones vitales del repatriado".

Poco se sabe de lo que ocurre a bordo de estos aviones. "Tenemos información de las condiciones en las que se realizan las deportaciones por testimonios de los propios migrantes, pero ni el Ministerio del Interior ni las compañías áereas son transparentes. Todo el proceso se lleva a cabo por la puerta de atrás", denuncian también desde SOS Racismo.

El Ministerio, de hecho, nunca se han pronunciado públicamente sobre la polémica que suscitan estos vuelos. PlayGround contactó con el departamento de prensa de Interior para contrastar las denuncias. La respuesta fue que no informan "de este tipo de asuntos".

PlayGround contactó con el departamento de prensa de Interior para contrastar las denuncias. La respuesta fue que no informan "de este tipo de asuntos

En los vuelos comerciales, los deportados se sientan al final del avión, escoltados por dos policías. En los vuelos exclusivos —conocidos como macro— para deportados tan solo viajan los afectados, la policía y la tripulación de la compañía.

S., que prefiere mantenerse en el anonimato, ha sido azafato durante 13 años y ha asistido en el aire hasta 20 vuelos de deportados. Todos macro. "Es una situación realmente dura y para la que nadie te prepara", explica a PlayGround.  

"Es gente que no quiere volver a sus países, ya sea porque no tienen nada —ni familia, ni dinero—, o por la extrema violencia o pobreza que afecta a sus países de origen. Entran con la cabeza agachada, siguiendo las órdenes de los policías y cuando alzan la mirada puedes ver la desesperación que están sufriendo. Una mirada de derrota, de abatimiento y de terror sobre qué les espera", añade.

Desde SOS Racismo han denunicado al Ministerio de Interior el desamparo que sufen estas personas que, en muchos casos, vuelven a su país sin documentos de identidad ni dinero y son tratados como ilegales en su propia casa. Tienen que buscarse la vida para sobrevivir y, en el mejor de los casos, para intentar regresar a España.

Los expatriados no entendían español y los policías les gritaban como si fueran animales, o les gopeaban contra la puerta de un baño porque no respetaban sus órdenes —S., azafato que ha atendido hasta en 20 vuelos de deportados

"Algunos nos explicaban que volverían a España en dos semanas porque habían pagado un precio muy alto para llegar hasta nuestro país que incluía hasta tres intentos. Era una de sus pocas esperanzas", asegura S.

En los vuelos a los que asistió S., la mayoría e los deportados no hablaba español. "No quiero generalizar porque no he visto violencia en todos los vuelos, pero sí en una gran mayoría. Los expatriados no entendían español y los policías les gritaban como si fueran animales, o les gopeaban contra la puerta de un baño porque no respetaban sus órdenes", explica S."Pero no es que no las respetaran, sino que no las entendían", puntualiza.

También se han denuciado casos en los que se ha sedado a los deportados o se les ha esposado durante la mitad del vuelo. "Por cuestiones de seguridad tienen que tener las manos libres, por si se produce un accidente en el avión, que puedan protegerse. Pero no siempre se cumplían las medidas", concluye el azafato.

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