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Estos son los cuatro colegas que le plantaron cara a Youtube

Twitch empezó como un invento chiflado… hasta que dejó de serlo

En 2007, un joven llamado Justin Kan se enganchó una webcam a la cabeza y empezó a emitir su día a día vía streaming. No había una razón ni un plan de negocio. Sólo cuatro amigos de la universidad que pensaron “esto podría molar”. No sabían que estaban plantando las semillas de lo que acabaría siendo Twitch, la plataforma de videojuegos en streaming más popular del mundo, que Amazon acaba de comprar por casi 740 millones de euros.

La vida de los otros

Aquella era la época en la que Youtube nacía, intentando convertirse en la televisión de todos. Pero la tecnología que Justin y sus amigos Emmett Shear, Michael Seibel y Kyle Vogt habían desarrollado era distinta. Lo que ellos querían era permitir a toda persona retransmitir en directo vía web. Así nació Justin.tv, una plataforma pionera dirigida por cuatro tipos que todavía no tenían muy claro qué tenían entre manos.

En principio, la web sólo permitía ver la vida de Justin, pero conforme el proyecto creció, fue incluyendo más y más canales divididos por géneros. Cualquiera podía participar allí. En un par de años se dieron cuenta de que el nicho de los juegos en directo era el que más crecía con diferencia. En 2011 decidieron hacer una apuesta: crear un servicio dedicado únicamente a la retransmisión de videojuegos en directo.

Así nació Twitch, una compañía que en sólo tres años maneja cifras que a cualquiera le darían vértigo: 100 trabajadores, seis millones de videos (unos 12 mil millones de minutos de material) emitidos al mes para 60 millones de usuarios. Son la cuarta empresa en tráfico online de Estados Unidos, sólo por detrás de Netflix, Google y Apple.

Jugar como estilo de vida

Nadie esperaba semejante crecimiento en tan escaso tiempo. ¿Su secreto? La especialización. Desde el principio, sus responsables decidieron dedicar el 100% de sus esfuerzos en ofrecer la mejor experiencia de emisión para el jugador y convertirse en referente para la industria del videojuego. Hoy en Twitch pueden verse partidas sueltas, liguillas, campeonatos o incluso masivos torneos internacionales de los títulos más punteros.

Ese foco les permitió desarrollar tecnologías específicas para el streaming de videojuegos. Por ejemplo, en un torneo puedes necesitar que tu video se emita con algo de retraso, para que tu oponente no se te adelante. Normalmente se intenta evitar ese delay, pero en el caso de un juego, es imprescindible.

La especialización también favoreció el negocio gamer. En Twitch el jugador puede elegir cuándo se emiten los anuncios en su canal, y sacar un porcentaje de beneficios. Unido a un modelo de suscripciones y donaciones, esto permite que los streamers populares puedan ganarse bien la vida. Aunque eso exija dedicación diaria, por supuesto.

Pero eso no es problema para ellos: a los humanos nos gusta compartir las cosas que nos apasionan, y con los videojuegos ha pasado lo mismo desde que existen. Ya en los viejos salones recreativos los mejores jugadores tenían público alrededor. Esa misma pulsión, es de la que se alimenta Twitch. Una pulsión tan grande que les exige cada vez más crecimiento.

El futuro del gameplay

¿Su próximo paso? Muchas voces indican que sería bueno para ellos mejorar su tecnología de almacenamiento. Hasta hoy, cuando un usuario quería tener un canal para guardar partidas, las opciones fuera de Youtube eran casi inexistentes. Aunque Twitch permite almacenar partidas, actualmente muchos gamers sólo lo usan para los directos y prefieren Youtube como archivo. Es su única forma de ganar cierta popularidad.

Amazon es una de las pocas compañías del mundo con la capacidad tecnológica y el músculo financiero para cambiar eso y plantarle cara al gigante del video. La carrera en paralelo que han llevado hasta ahora Twitch y la empresa de Google puede transformarse en competencia. Y eso probablemente haga que el mercado se sacuda un poco y surjan alternativas. Lo cual es bueno, porque los monopolios no suelen ser beneficiosos para nadie salvo para los que los manejan.

Hoy, Justin.tv ya no existe, y de los cuatro colegas que iniciaron el proyecto, sólo Shear continúa como CEO de Twitch. Mucho ha cambiado desde 2007 y mucho más va a cambiar a partir de ahora. Eso sí, tardaremos todavía meses o incluso años en observar el verdadero alcance de este movimiento empresarial.

De momento lo que sí podemos decir es que aquella aventura tonta resultó no serlo en absoluto. A veces lo único que necesita el mundo es alguien dispuesto a hacer el más absoluto de los ridículos.

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