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Le cogió de los tobillos y le golpeó contra la pared como si fuera una bola de demolición

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Conmoción en UK por un nuevo caso de infanticidio. "Cuesta recordar un crimen tan abominable", dicen las autoridades

PlayGround , Agencias

05 Mayo 2017 14:01

Robert Hinz en una imagen facilitada por la policía de Dorset

La paternidad mal llevada puede trastocar la vida de un hombre. Hasta el punto de hacerle perder la cordura.

Un tribunal de Winchester, en el extremo sur de Inglaterra, acaba de condenar a un joven padre a cadena perpetua por el asesinato de su hijo de tres meses de edad.

El caso ha causado especial conmoción por la brutalidad empleada por el padre, identificado como Robert Hinz, y residente en Bournemouth.


Los servicios médicos identificaron un mínimo de 42 fracturas en el cuerpo del bebé fallecido. Además de fracturas craneales, tenía varias costillas rotas y múltiples contusiones


El pasado mes de abril, los servicios sanitarios acudían a un domicilio en Carysfort Road avisados de una emergencia médica. Allí encontraron a un bebé de tres meses de edad con varias fracturas de cráneo. Pocas horas después, el bebé fallecía en el hospital al que fue trasladado.

Hinz negó ante el jurado que él fuera el causante de las heridas de su hijo. Según él, se lo encontró inconsciente. Al ver que no respiraba y que estaba “blando”, como si fuera de trapo, trató de reanimarle. Los detalles revelados durante el proceso judicial dibujan una escena de violencia intencional que nada tiene que ver con la versión del padre.

Todo sucedió el 8 de abril. Monica, la madre del crío, había dejado a Julian, su bebé, al cuidado de su padre. El crío dormía en su cama cuando ella salió de casa para hacer unas compras. Mientras, en otra habitación de la casa, los otros tres hijos de la pareja jugaban con su tío.

Apenas habían trascurrido quince minutos cuando algo sucede. Se oyen ruidos. Robert empieza a gritar: “Llama a una ambulancia. No respira”.

Cuando el tío de Julian acude a ver qué sucede, se encuentra al padre junto al bebé tratando de practicarle la reanimación cardiopulmonar. Fue el tío quien llamó a los servicios de emergencia. En la llamada al 999 se puede escuchar a Robert claramente alterado, gritando, lanzando fucks y golpeando las paredes y varios otros objetos que había en la estancia.


Según la policía, Robert habría cogido al bebé por los tobillos, lo habría sostenido en el aire, boca abajo, y, balanceándolo, lo habría estampado “vigorosamente” contra la pared, no queda claro si una o varias veces


Los servicios médicos identificaron un mínimo de 42 fracturas en el cuerpo de Julian. Además del craneo, tenía varias costillas rotas y múltiples contusiones.

El análisis de esas fracturas y moretones ayudó a reconstruir los hechos: según la policía, Robert habría cogido al bebé por los tobillos, lo habría sostenido en el aire, boca abajo, y, balanceándolo, lo habría estampado “vigorosamente” contra la pared, no queda claro si una o varias veces.

Según el juez, Robert Hinz, de 34 años, y de origen polaco, mató al crío en “un arrebato de ira y violencia que no pudo controlar”.

“Durante los tres meses previos al fatal episodio, perdió usted su trabajo y se vio en dificultades financieras. Durante el mismo periodo de tiempo, su hijo fue objeto de violencia seria a manos de usted en al menos cuatro ocasiones. El daño que ha causado a su familia es difícil de exagerar”, reza el auto del juez.


¿Podría haberse evitado la muerte de Julian?


Robert Hinz deberá cumplir un mínimo de 21 años en prisión, por decisión de un jurado popular.

Ahora la pregunta que todos se hacen es: ¿podría haberse evitado la muerte de Julian?

Si existían informes sobre daños sufridos por el bebé en al menos otras cuatro ocasiones, ¿no deberían haber intervenido los servicios sociales antes de llegar a tan trágico desenlace?

Los directores de las juntas locales para la protección de la infancia de Bournemouth y Poole han prometido una revisión del caso para dar respuesta a esas preguntas. “Hay lecciones que aprender”, dicen.


[Vía BBC]

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