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En peligro de extinción por culpa de la "cocaína acuática"

En el mercado chino se pagan miles de dólares por las vejigas natatorias de la totoaba, un pez único del Golfo de California al que se atribuyen propiedades curativas

Dos especies marinas protegidas propias del Golfo de California están en peligro de extinción debido a la demanda que llega de China. Se trata de la totoaba, una especie de pez de la familia Sciaenidae, y la "vaquita marina", la marsopa más pequeña del mundo.  

Lo que interesa a los consumidores chinos es la vejiga de la totoaba. Su precio en el mercado negro —su comercio es ilegal— oscila en la actualidad entre los 2000 y los 8.500 euros por kilo, incluso después de que los precios cayeran entre un 60 y un 80% estos dos últimos años. De ahí que se conozca de manera coloquial como "cocaína acuática".

La venta de vejiga de totoaba está prohibida, pero no es difícil encontrarla a la vista de todos en tiendas de Guangzhou y Hong Kong. Su precio oscila entre los 2.000 y los 8.500 euros por kilo

Las vejigas natatorias sirven a estos peces para controlar su flotabilidad en el mar. Su demanda está relacionada con la medicina tradicional china, que atribuye a esas vejigas propiedades medicinales, tonificantes y afrodisíacas. De momento, la ciencia no ha encontrado ninguna evidencia de esos supuestos beneficios para nuestro organismo.

Según explica Clare Perry, directora de la campaña de océanos de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) a The Guardian, en el mercado chino esas vejigas se compran "como artículos de colección o regalos, e incluso como inversiones financieras".

Según la cultura tradicional china, las vejigas desecadas de peces de la familia Sciaenidate tienen propiedades curativas

Vejigas de totoaba a la venta en un mercado de Guangzhou, China. Su comercio es ilegal

La demanda de buches de totaba, una especie única del Alto Golfo de California que puede llegar a alcanzar los dos metros de largo y hasta los 150 kilos de peso, está teniendo un efecto colateral igual de indeseable: las aguas de la zona se está vaciando de vaquitas marinas.

El problema es el método de pesca utilizado, unas redes de enmalle que atrapan también a ese peque ño cetáceo odontoceto conocido como vaquita o cochito. En 1997, los conservacionistas estimaban una población total de 567 vaquitas. El año pasado, solo detectaron 97.

Según el último informe de la EIA, quedan menos de 100 vaquitas en todo el mundo. La población de totoabas no se ha estudiado en los últimos 35 años

Dadas estas circunstancias, los conservacionistas esperan que en la reunión de la Convención Internacional sobre Comercio de Especies en Peligro de Extinción (CITES), que tendrá lugar en Ginebra esta semana, se tomen medidas drásticas.

"Falta poco para que la vaquita se extinga definitivamente y la totoaba irá por el mismo camino por culpa de la demanda de un grupo relativamente pequeño de consumidores chinos", explicaba Perry.

Después de décadas de quejas por parte de los ecologistas, México tomó algunas medidas significativas para salvar a la vaquita el abril pasado. El presidente del país, Enrique Peña, impuso una prohibición de dos años para la pesca con redes de enmalle en la zona que constituye el habitat natural del cetáceo. Lamentablemente, los expertos creen que las medidas pueden haber llegado demasiado tarde.

"Está claro", dice Perry. "Para salvar a la vaquita deben eliminarse todas las redes de enmalle de forma permanente". Son el mamífero marino más pequeño del mundo y el más amenazado, y solo se encuentran en esta región.

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