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Tan real como inquietante: ya puedes clonar a tu perro y hacerlo eterno

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Fabrican vacas y ovejas, pero la especialidad de Sooam son los clones caninos

Leticia García

27 Octubre 2014 14:09

En 2004, el científico coreano Hwang Woo Suk conmocionó doblemente a la comundiad científica: primero, porque fue el primer científico que logró clonar un embrión humano. Segundo, porque año y medio después se demostró que dicho logro era completamente falso. Pasó años sin poder ejercer. Si no ingresó en prisión fue porque se comprobó que los millones que el gobierno había donado a su causa fueron destinados a la investigación. Woo Suk quería que su artimaña terminara siendo real. Así, pese al descrédito generalizado, continuó siendo una autoridad en su país.

Durante aquel tiempo, recibió donaciones de compañeros y admiradores, y poco a poco fue recuperando su reputación. Entre medias, ocurrió algo extraordinario: ?Hwang consiguió clonar el primer perro. Y esta vez fue completamente cierto.? Por eso hoy está al frente de Soam Biotech, una empresa con sede en Corea del Sur a la que acuden anualmente decenas de personas con una esperanza: que sus perros enfermos (o recientemente fallecidos) puedan resucitar en forma de doble. Según informa Businessweek, ya ha clonado más de 550.

La operación cuesta 75.000 euros, pero la cifra asciende si se trata de especies muy valoradas en Asia, como los mastines tibetanos (que son todo un símbolo de estatus en China) o de ejemplares caninos que se utilizarán como perros policía. Sorprendentemente, se ha comprobado que los clones desarrollan las mismas capacidades que el perro "real".

Phillip Dupont, veterinario, confiesa en Businessweek que los clones de su perro Melvin se comportan exactamente igual que él. "Les encanta cazar topos o ratas de campo. Cada vez que les preguntamos si están resfriados nos responden estornudando. Es como volver a tener a Melvin rondando por la casa, aunque esta vez son dos perros, no uno".

La fama se ha ido expandiendo por todo el mundo. Y ya hay personas que congelan a sus mascotas mientras se hacen con el dinero necesario para devolverles la vida.

Pero las miras de Woo Suk son más altas. Sólo una planta de las tres que conforman su laboratorio se dedica a la clonación canina. El resto se enfoca en la clonación de ganado. Las vacas son un bien escaso en China, de ahí la importancia de clonarlas para obtener leche y ternera. Algo similar ocurre con las especies en peligro de extinción: las autoridades chinas confían en él para que sea capaz de aumentar el número de osos panda. E incluso anunció que trabaja para clonar mamuts a partir de fósiles.

Dento de los muros de Soam Biotech se llevan a cabo proyectos que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Pero son completamente reales: no sólo son capaces de crear auténticos ejércitos de perros clónicos, también han demostrado que una especie animal puede engendrar otra muy distinta. El año pasado, por ejemplo, consiguieron que un perro callejero diera a luz a siete coyotes.

La cartera de clientes de Woo Suk incluye a famosos, altos mandatarios y otros sectores sociales adinerados que pueden sufragar los gastos y no quieren perder a sus mascotas. Los beneficios se reinvierten en proyectos que pretenden cambiar el mundo: de alimentar a la sociedad a repoblar bosques pasando, obviamente, por generar ejemplares para impulsar la investigación de enfermedades como el cáncer o el Alzheimer.

Los perros sustentan el negocio de la clonación. Por supuesto, no hay debate ético: en Asia han asumido que la muerte tiene solución, y pocos se cuestionan la legitimidad de un mundo poblado por seres fabricados.



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