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4 motivos por los que EEUU no puede hacer nada ante las amenazas de Corea del Norte

EEUU ha amenazado a Pyongyang con recurrir a una ofensiva militar pero la realidad es que el margen de maniobra de Trump es realmente limitado

Getty Images

El lanzamiento de este lunes de un misil balístico intercontinental (ICBM) de Corea del Norte, que según los expertos tiene capacidad para llegar a Alaska, ha marcado un antes y un después en la crisis entre Washington y Pyongyang.

Ahora, para Estados Unidos todas las cartas están sobre la mesa, pero en realidad todas sus opciones se reducen a solo una cosa: no hacer nada.

I. Conflicto bélico

Ayer la embajadora de EEUU en las Naciones Unidas, Nikki Haley, alertó de que su país lo tiene todo listo para responder con una ofensiva militar al régimen de Kim Jong-un. "Una de nuestras capacidades reside en nuestras considerables fuerzas militares. Las utilizaremos si es necesario, pero preferimos no tener que ir en esa dirección", sostuvo.

La caída de un ICBM en EEUU provocaría un mar de sangre. Pero por el momento el dictador norcoreano no ha demostrado ser capaz de ello. Así que hasta que este riesgo no sea inminente, lo más probable es que la administración de Donald Trump guarde la carta bélica para usarla como su último y desesperado cartucho.

Como escribió ayer en un analisis el reportero de Foxtrot Alpha especializado en Corea del Norte, Terrell Jermaine Starr, la opción militar produciría "bajas indescriptibles" para EEUU y desestabilizaría la península coreana por completo.

                                                                                                                                                                                       Reuters

II. Negociaciones inexistentes

El mandatario norcoreano ya aseguró ayer a través de la agencia de noticias norcoreana (KCNA) que no detendría su programa nuclear. Y un exanalista de la CIA, Sue Mi Terry, que ahora lidera una firma de consultoría y asuntos públicos, BowerGroupAsia, confirmó está evidencia a Foxtrot Alpha.

Al reunirse con miembros del Gobierno de Corea del Norte un mes atrás, que le anticiparon parte de lo que el mundo ha visto esta semana, se dio cuenta de que tener una relación cordial con el régimen comunista es un horizonte mucho más inalcanzable de lo que creía. En aquel momento ya se preparaban para lanzar un ICBM y no tenían ninguna intención de detener el programa de armas nucleares. 

III. Sanciones que nunca le han importado a Kim

En la reunión de ayer del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada por EEUU, se habló de imponer sanciones. A pesar de que Haley, el embajador británico, Matthew Rycroft, y el francés François Delattre, se mostraron a favor de ello, Kim ha demostrado que esta clase de medidas impuestas por las Naciones Unidas en otras ocasiones le importan muy poco.

Como dijo el enviado adjunto de Rusia a la ONU, Vladimir Safronkov, que no está de acuerdo ni con un conflicto bélico ni con estrangular económicamente al país, "todos deben reconocer que las sanciones no resolverán el problema".

Lo más probable es que la administración de Donald Trump guarde la carta bélica para reservarla como último y desesperado cartucho

IV. Asesinar al líder y a su séquito

Podría ser una opción sacada de una novela policíaca protagonizada por espías, pero también podría ser real.

A principios de año, el ministro de Defensa de Corea del Sur, Han Min-koo, reveló que pretendían crear una "brigada especial" capaz de eliminar a los altos cargos de Corea del Norte en el caso de que se desencadenara una guerra. Durante las maniobras militares conjuntas de ambas potencias realizadas en marzo, el periódico surcoreano Korea JoongAng Daily desveló que algunos soldados estadounidenses habían llegado a su país para entrenarse para dicha misión.

Como dijo un exasesor de la Casa Blanca en seguridad nacional bajo condición de anonimato "la decapitación parece ser una manera de salir de este problema". Y más ahora que la crisis con Pyongyang está en su punto álgido. A pesar de que significaría violar una política estadounidense que prohíbe asesinar a líderes de otras potencias, esta orden podría ser reescrita por la persona que preside el Despacho Oval.

Pero, ¿sería Trump capaz de cambiar las reglas del juego para salir de este atolladero?

Las cartas están sobre la mesa y por el momento la única opción que tiene EEUU es no hacer nada. Aunque, la historia nos ha enseñado que ningún acontecimiento es 100% predecible. Si el expresidente estadounidense Ronald Reagan pudo negociar con Moscú en los ochenta, ¿de verdad no  puede Trump hacer lo mismo con Pyongyang?

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