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20 ciudades planean denunciar la nueva normativa de emisiones de la UE

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Los gobiernos locales de 20 capitales europeas tachan la norma de demasiado laxa e insuficiente para cumplir con los objetivos de reducción de la polución

Pablo Rodríguez

11 Mayo 2016 19:10

Barcelona, Madrid, París, Copenhague, Atenas, Oslo... y así hasta 20 grandes ciudades. Los gobiernos locales de algunas de las principales capitales europeas han acordado denunciar la nueva normativa sobre emisiones que presentó la Unión Europea el pasado 26 de abril. Consideran que la regulación es tan laxa que será imposible para las ciudades alcanzar sus objetivos de reducción de la polución urbana.

Las metrópolis entienden que la Comisión Europea actúa con un doble rasero: por un lado, presionan a las ciudades para que de manera local luchen por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; por otro, proponen nuevas normas globales que no contribuyen de manera suficiente a la disminución de esas emisiones nocivas. 


Los gobiernos locales de algunas de las principales capitales europeas consideran que la nueva normativa sobre emisiones que presentó la Unión Europea el pasado 26 de abril es demasiado laxa y favorable a los fabricantes de automóviles


El escándalo de los vehículos trucados de Volkswagen hacía presagiar el anuncio de fuertes medidas por parte del organismo europeo para evitar que se pudiera repetir un caso similar. La respuesta sorprendió a los dirigentes de los países implicados en el pacto: la norma se volvió más flexible gracias a las presiones de los fabricantes de vehículos, elevando los límites de emisiones de los coches.

Según la nueva normativa, los coches diésel podrán emitir óxido de nitrógeno por encima del doble de lo permitido en la UE hasta 2021.

Esta tesitura obligaría a los ayuntamientos de las principales ciudades europeas a tomar medidas restrictivas, cuando la solución podría hallarse en modificar las reglas al respecto de los estándares de fabricación de automóviles, consideran los gobiernos locales.


Cuando todo el mundo esperaba medidas restrictivas, Bruselas ha decidido dar más flexibilidad a los fabricantes de vehículos, elevando los límites de emisiones permitidos para los coches 


La aparente contradicción que plantea la UE es la que ha llevado a los regidores de las ciudades más importantes de Europa a plantearse el acudir a los tribunales.

La lucha, en realidad, ya ha empezado. La alcaldesa de París Anne Hidalgo circuló una petición en abril para combatir las leyes de emisiones y reunió más de 127.000 firmas entre las que se encontraban los nombres de los alcaldes de Amsterdam, Atenas, Berlín, Lisboa, Madrid, Barcelona, entre otros. Entretanto, los fabricantes de coches continuarán ejerciendo de instrumento de presión en favor de sus intereses.

¿Obedecerá la UE la lógica ciudadana de los ayuntamientos o se dejará influenciar por el poderoso lobby automovilístico?


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