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Si hablamos de ciudades limpias, ¿estamos más cerca de Pekín o de Växjö?

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"Hasta ahora han tenido un modelo urbanístico para el varón de entre 35 y 50 años, con coche", dice Mariano González, de Greenpeace #CambiaElCambio

Rafa Martí

03 Diciembre 2015 11:57

Madrid se despertaba esta semana con una amenaza recurrente: nivel 1 de alerta por contaminación. No es la primera vez que la principal ciudad de España está cubierta de una masa de humo que la acerca más a Pekín que a las ciudades del norte de Europa a las que quiere parecerse.

¿Y qué significa el nivel 1? Que la velocidad quedaba limitada a 70 kilómetros por hora en el anillo que rodea a la ciudad y que se restringía el tráfico en algunas zonas.

Y no, no era una medida para provocar atascos mayúsculos ni quejas gratuitas de cuñaos contra la alcaldesa: se trataba de una medida contra el cambio climático dentro de las que están adoptando las ciudades españolas, al igual que muchas otras en el mundo.

Llegar tarde un día al trabajo puede ser algo molesto, pero tener que ponerse una mascarilla, respirar aire contaminado o, ya a escala global, pensar en una migración masiva por las alteraciones del clima, será algo mucho más desagradable.

La cumbre del clima de París, el COP21, trazará en las próximas dos semanas compromisos atrevidos para aliviar los efectos del calentamiento global y tratar de mantener el techo de este hasta un máximo de 2 grados. Y para evitar la catástrofe las ciudades tienen que ponerse las pilas.



Ajustes como el de esta semana en Madrid, que incluso pueden llegar a la prohibición de circulación para coches pares o impares, se están viendo en las principales ciudades españolas. Con la llegada de los nuevos alcaldes, la lucha contra el cambio climático y la disminución de las emisiones se ha convertido en un asunto prioritario.

Para Mariano González, responsable de campañas de energía y clima de Greenpeace España, las principales ciudades aún “están haciendo bastante poco” para combatir el cambio climático. Sin embargo, él celebra y ve con optimismo las medidas que los nuevos gobiernos de Madrid y Barcelona están aplicando.

“Se están haciendo cosas puntuales y estos gobiernos llevan apenas desde mayo. Hay que esperar a que se apliquen los planes”, dice González.

Los planes medioambientales siempre han tenido una prioridad secundaria

Los planes de medioambiente y para combatir al cambio climático no son ninguna novedad. González señala que siempre se han quedado en papel mojado por falta de voluntad política en el momento de establecer plazos inflexibles y asignar presupuesto. "Cuando se aplica un plan de austeridad siempre se va rápido y se ejecuta de manera impecable. Cuando se trata de un tema de medioambiente, siempre se piden prórrogas", asegura.

Lo que las ciudades pueden hacer

El decálogo de Gonzlález para que una ciudad y sus habitantes comiencen a aportar su grano de arena en la lucha contra el cambio climático es:

-Un plan urbanístico que no refuerce la dispersión para evitar ampliar el volumen de desplazamiento.

-Un plan de movilidad que priorice el transporte limpio y minimice el uso de coches y vehículos que emiten gases contaminantes.

-Un plan de ahorro y eficiencia energética, con promoción de energías renovables y del autoconsumo.

-Un plan de gestión de residuos, que se oriente hacia el reciclaje y la recogida puerta a puerta.

Los ciudadanos tienen mucho poder en evitar escenarios adversos por culpa del cambio climático

Ambas ciudades han dado pasos en cada una de estas líneas, pero aún queda mucho por hacer. Para él, hay ejemplos de ciudad que están adoptando verdaderas medidas para luchar contra el cambio climático, como Oslo o Hamburgo, con planes para eliminar totalmente la circulación de coches en un plazo de 20 años.

“El principal problema con ciudades como Madrid o Barcelona es que en los últimos 50 años se han basado en un modelo urbanístico precisamente para los que ahora se quejan de las medidas contra la contaminación: son ciudades que han girado en torno al varón de entre 35 y 50 años, con coche. Pero hay mucha más gente que acoge estas medidas de manera positiva”.

Para González, estamos en un momento en el que parece que “se ha superado el negacionismo” del cambio climático y que la sociedad está mucho más concienciada, aunque el papel de la gente de a pie sigue siendo crucial: “Los ciudadanos tienen mucho poder en evitar escenarios adversos por culpa del cambio climático. Tiene que afrontarse de abajo a arriba, y de arriba a abajo”, añade.

Un plan con 800 entidades locales



Barcelona, de hecho, presenta en París su plan contra el cambio climático elaborado a partir de la coordinación del ayuntamiento con 800 entidades locales, después de años de conversaciones.

El cambio climático amenaza con traer fenómenos naturales incontrolables y situaciones completamente distintas a las que conocemos. No obstante, González descarta que las ciudades españolas vayan a enfrentarse a escenarios catastróficos.

Ahora mismo en Madrid ya mueren 3.000 personas al año de manera prematura por los efectos de la contaminación, y en todo el Estado 30.000. No hace falta imaginarse un escenario apocalíptico”, asegura.


Cada año mueren 3.000 personas al año en Madrid de forma prematura a causa de la contaminación, y en todo el país 30.000. No hace falta imagianrse un escenario apocalíptico



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