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La ciudad más cara del mundo para vivir como expatriado está en... un país subdesarrollado

Un lugar rico en desigualdades

Ni Hong Kong, ni Tokio, ni Zurich, ni Shanghái, ni Nueva York. La ciudad más cara del mundo para un trabajador extranjero es la capital de Angola, Luanda. Eso es, al menos, lo que dice el estudio del coste de vida que cada año elabora la consultora Mercer. ¿Sorprendido?

No deberías.

Para entender el ranking hay que explicar la intención con la que está elaborado. Mercer es una consultora líder en el ámbito de los Recursos Humanos. Como tal, su estudio está dirigido a medir el coste de la vida en cada ciudad del mundo desde el punto de vista de un trabajador expatriado que fuera enviado por una empresa o un Gobierno a trabajar a dicho lugar.

Para tal fin, examinan el coste de una cesta de 200 artículos —el alquiler de un apartamento, el tomar un café en un establecimiento, pagar un litro de gasolina, una cerveza, un litro de leche, el precio del transporte público o una entrada para el cine, entre otros— en cada lugar. Artículos que dan la medida de lo que le costaría a una persona occidental mantener sus comodidades normales y sus hábitos de ocio y consumo habituales en cualquier otra ciudad del mundo.

Según esa metodología, no hay lugar más prohibitivo para un trabajador extranjero que Luanda. Y su posición en lo más alto de este dudoso podio no es nueva. La ciudad angoleña ya encabezó la lista de Mercer en 2013, 2014 y 2015.

Escena callejera en el barrio de Cazenga. DW/R. Krieger

El de Luanda es un caso particular. Es la capital de un país rico... con 20 millones de pobres. El país vive fundamentalmente de las exportaciones de petróleo y de diamantes, pero la riqueza que generan esos recursos naturales va a parar a muy pocos bolsillos.

En Luanda, junto a unos pocos miles de ricos y una exigua clase media, más de 5 millones de angoleños malviven en barrios de barracas y chavolas en situación de pobreza. Más del 50% de las familias no tienen agua corriente en casa. Sus índices de expectativa de vida y mortalidad infantil están entre los peores del mundo. Según el Índice de Progreso Social, solo hay tres países en el mundo con peor calidad de vida que Angola.

Shantytowns en las afueras de Luanda. Vanessa Vick

Esa desigualdad salvaje hace que cosas que para nosotros pueden ser normales, allí sean poco menos que un lujo al alcance de una minoría acomodada. La economía de los expatriados y la de los angoleños están totalmente desconectadas. Los extranjeros pagan todo más caro porque hacen su vida en entornos distintos.

Los restaurantes, por ejemplo, son prohibitivos para los nativos. Y los extranjeros se lo tienen que pensar: el plato del día puede alcanzar los 20 euros en los locales más baratos, y cenar en el restaurante de un hotel se va a los 100 euros. Unos vaqueros normales y corrientes cuestan fácilmente 150 euros. El alquiler de un apartamento de dos habitaciones en una zona segura puede rondar los 4.000 euros mensuales. En según qué barrios, el alquiler de un piso de tres habitaciones no baja de los 10.000 euros. Al mes.

Frente a esas cifras, están los números locales. A principios de junio, el Gobierno de Angola aprobó el primer salario mínimo general. Lo fijó en 16.500 kwanzas, unos 88 euros al cambio. Normal que hasta las propias autoridades digan que casi nadie en Luanda —hablando de angoleños, claro— vive solo de su salario, sino que tienen que recurrir a otros “negocios” en el marco de la economía informal.

A continuación puedes ver un mapa y sendas tablas en las que se detallan las 10 ciudades más baratas y más caras para un trabajador extranjero, según el estudio de Mercer. Por si te lo estás preguntando, te diremos que las principales ciudades españolas se encuentran en las posiciones 111 (Madrid) y 121 (Barcelona) del ranking.

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