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Científicos prueban que NO estás liberando feromonas que te hacen irresistible

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El mito de que segregas señales olorosas que alertan de que quieres aparearte es una farsa

PlayGround

10 Marzo 2017 06:00

Desde hace décadas, se vende que parte de nuestro sex appeal está en las feromonas. A bombo y platillo, se anunció que podía haber dos moléculas en los humanos que se segregarían para atraer a otros, algo que nos acercaría a los animales.

Zoólogos y científicos saben -porque lo han detectado- que a los animales no les hace falta mediar palabra para alertar de que quieren aparearse. Al liberar feromonas, esas señales químicas olorosas que los miembros de una especie pueden detectarse entre sí, y sirven para avisar de que es el momento de reproducirse.

Varias investigaciones intentaron buscarlas en los humanos. Se centraron como posibles candidatas en dos sustancias químicas: la androstadionona (AND) -que se encuentra en el sudor de los hombres y en su semen- y el estratetraenol (EST), en la orina de las mujeres. Ninguna huele a nada, pero se apuntaba a que quizá nuestros cerebros las procesaran en un nivel subconsciente y cambiaran nuestro estado de ánimo para tener sexo.

Nunca se probó que funcionaran como feromonas sexuales, pero los perfumistas extendieron su existencia. Se han dedicado a asegurar que nada mejor que acicalarte con colonias que las incluyen para desprender una dosis extra de atracción, ser más irresistible y que la noche del sábado fuera tuya.

Se ha vendido que la androstadionona y el estratetraenol son las feromonas sexuales humanas

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Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Royal Society Open Science puede hacer que te lleves un buen chasco. Científicos australianos intentaron probar si la androstadionona y el estratetraenol tenían algún tipo de efecto en 51 mujeres y 43 hombres, respectivamente. A los participantes, heterosexuales y caucásicos, se les pidió que atribuyeran un género a cinco imágenes de caras neutras que se les mostraban, que calificaran su atractivo y dijeran el grado de probabilidad de ser infieles.

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Esta prueba se realizó en dos días. El primer día, a los voluntarios -que no tenían ni idea de en qué consistía el estudio- se les puso un algodón debajo de la nariz con un olor de control. El segundo, repitieron la prueba pero esta vez se había impregnado el algodón con las sustancias EST o AND.

La hipótesis era que si realmente eran feronomas, los hombres al oler EST tenderían a ver más la cara de una mujer en los rostros neutros y aumentar el riesgo de ser infieles. Y en el mismo sentido, las mujeres al respirar AND.

Pero, ¿cuál fue la sorpresa?

Que no pasó nada.

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 "Me he convencido de que AND y EST no valen la pena", dijo a la periodista científica Lindzi Wessel, de revista Science, tras leer el estudio.

Los investigadores de este trabajo concluyen que no niegan que puedan existir las feromonas humanas, pero que AND y EST no lo son.

Por cierto, solo para terminar: las feromonas que se suelen anunciar en las colonias, son de cerdo. Así que igual estás siendo irresistible para un objetivo equivocado.



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