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Monos transgénicos 'a la carta' para estudiar el autismo

Científicos chinos crean monos genéticamente modificados que sufren de autismo para poder ser usados como cobayas en estudios clínicos. Algunos se preguntan, ¿son éticas este tipo de prácticas?

“Antes, intentar modificar genéticamente cualquier otro animal distinto a un ratón era imposible de hacer, o imposible de hacer con precisión. Con la nueva técnica, esas limitaciones empiezan a desaparecer ”.

Tom Cech, director del Instituto BioFrontiers de la Universidad de Colorado, se expresaba así hace pocos meses al respecto de CRISPR/Cas9, una "nueva" técnica de edición genética que tiene a la comunidad científica agitada. Agitada por las posibilidades que ofrece. Porque CRISPR/Cas9 permite acceder de forma rápida y sencilla al material genético de un embrión, haciendo que sea posible modificarlo al antojo en sus unidades más básicas.

El pasado octubre, investigadores de Harvard usaron CRISPR/Cas9 para alterar de forma simultánea 62 genes de embriones de cerdo, creando animales que podrían, al menos en teoría, criar órganos humanos para transplantes.

El último ejemplo de las posibilidades de CRISPR/Cas9 nos llega ahora en forma de monos genéticamente modificados.

Monos autistas, para más señas.

Científicos del Instituto de Neurociencia de Shanghai han creado monos genéticamente modificados que portan un gen defectuoso que en los humanos es causa del llamado síndrome de la duplicación de MECP2, una enfermedad genética que puede generar hipotonía, retrasos en el desarrollo motor, problemas de comunicación, ataraxia y comportamientos autistas.

Los monos mutantes interactúan menos de lo normal, se muestran irritados cuando alguien les mira a los ojos, sufren ansiedad y tienen tendencia a caminar en círculos

Los investigadores explican que su intención es usar esos monos transgénicos en experimentos que deberían llevar a identificar circuitos cerebrales comunes a los comportamientos autistas.

A partir de ahí, investigarán posibles tratamientos para aliviar los síntomas y corregir esos comportamientos.

“La primera cohorte de monos transgénicos muestra comportamientos muy similares al autismo humano”, explica Zilong Qiu, jefe de la investigación, en la revista Nature.

Los monos mutantes interactúan menos de lo normal con sus iguales, se muestran irritados cuando alguien les mira a los ojos, sufren de ansiedad y tienen tendencia a caminar en círculos, solos, durante largos periodos de tiempo.

Según los investigadores, su trabajo allana el camino para el desarrollo futuro de monos genéticamente modificados que puedan desarrollar diferentes problemas mentales o enfermedades neurológicas, dolencias que son imposibles de estudiar en otros animales de laboratorio de menor tamaño y con cerebros muy diferentes al nuestro, como es el caso de ratones, cobayas o conejos.

No puedes manipular genéticamente a un primate no-humano altamente sensible sin comprometer su bienestar

Esas manipulaciones genéticas podrían servir para ayudarnos a comprender, e incluso curar, multitud de enfermedades. Sin embargo, no todo el mundo ve con buenos ojos la la ingeniería genética con monos.

Hace ya un par de años, Troy Seidle, director de investigación y toxicología de la Sociedad Humana Internacional, llamó a una prohibición global de la manipulación genética de monos a raíz de un experimento similar.

“No puedes manipular genéticamente a un primate no-humano altamente sensible sin comprometer su bienestar, probablemente de forma significativa. Los primates modificados genéticamente serán igual de inteligentes, igual de sensibles al sufrimiento físico y psicológico que sus equivalentes no modificados, y nuestra responsabilidad moral hacia ellos no es menor”.

Igual de inteligentes. Igual de sensibles

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