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Científicos consiguen revertir el envejecimiento... en ratones

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La ingeniería genética permite reprogramar las células frenando el envejecimiento y alargando la vida

astrid otal

19 Diciembre 2016 11:41

En el laboratorio estadounidense del Instituto Salk, un grupo de científicos está desafiando al tiempo. Se han revelado contra la naturaleza que hace avanzar el reloj biológico dejando arrugas en la piel y trayendo una multitud de enfermedades: cáncer, Alzheimer, problemas respiratorios o de corazón, entre otros.

Si hasta el momento, por muchas cremas y operaciones quirúrgicas, todo intento de frenar el envejecimiento ha fracasado, estos investigadores han puesto el primer ladrillo que demuestra que se puede volver a un estado más joven con ingeniería genética. Es decir, que se puede reprogramar las células para eliminar las marcas que van acumulando por la edad.

De momento los científicos han conseguido rejuvenecer a unos ratones. A unos roedores con progeria -una enfermedad que causa un envejecimiento prematuro- se les alargó la vida un 30%. En los ratones sanos, se observó que mejoraban sus problemas cardíacos fruto de la edad y cicatrizaban algunas heridas. Los resultados alcanzados amparan que se investiguen ahora posibles vías para aplicar la misma técnica directamente en humanos.



La investigación se inspiró en un descubrimiento que hizo un biólogo japonés premio Nobel, Shinya Yamanaka, hace una década. Yamanaka averiguó el misterio que tiene lugar en la concepción. A pesar de que los padres y sus células reproductoras sean viejos, el bebé nunca nace con marcas de la edad de sus progenitores. El motivo se debe a que existen en el óvulo cuatro genes muy poderosos capaces de reiniciar el proceso desde 0. Estos genes pueden reprogramar cualquier célula –piel, intestinal, corazón- hasta el estado embrionario.


Cuatro genes del óvulo tienen el poder de reiniciar un célula adulta a su estado embrionario


A pesar de lo fascinante de ese hallazgo, cuando diferentes equipos científicos han intentado aplicar esta técnica artificialmente en tubos de ensayo en animales, los resultados han sido nefastos. Todos morían. Sus células se volvían locas y terminaban con la aparición de tumores.

¿Qué es lo que estaban haciendo mal?

Pues parece que el error ha estado en que se obsesionaban con poner el contador a cero; con hacer pasar a las células de una vida adulta a la juventud más absoluta, el estado embrionario. Buscando el elixir de la juventud absoluta se encontraba la muerte. Frente a esto, el nuevo grupo de investigadores, entre los que se encuentra el español Juan Carlos Izpisua Belmonte, se dio cuenta de que la clave es una regeneración a medio camino. Darle al stop en las células igual que harías stop en la película de Benjamin Button cuando el protagonista está en su treintena.



Con este procedimiento, manipulando los cuatro genes Yamanaka, lograron que funcionara el revertimiento del proceso de envejecimiento en ratones. El problema en humanos es que no se puede manipular directamente la expresión de los genes. Sin embargo, los responsables aspiran a alcanzar el mismo resultado por otra vía: a través de moléculas, las de los medicamentos, para que reproduzcan su efecto en el cuerpo.

"Encontrar un compuesto químico que produzca ese efecto es fundamental, porque si sabes la dosis y sabes cuándo se debe tomar y lo has probado en animales, será mucho más práctico que activar un gen", manifestó Izpisua Belmonte.

¿Llegaremos a ver un futuro en el que todos podamos ser eternamente jóvenes?

[Vía New York Times, Quartz]

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